Sobre el campo del escudo se aplican figuras físicas y piezas heráldicas,
como ya indicamos, las cuales tienen diferente esmalte que el del fondo. Las piezas,
que son las figuras propiamente heráldicas, tienen forma geométrica y se dividen por razón
de su nobleza en honorables y menos honorables.
Las piezas honorables se caracterizan por llenar la tercera parte de la superficie
regular del campo, excepto dos de ella (el cuarto franco y el girón) que sólo
ocupan la cuarta parte. Si no tienen dicha medida, se llaman piezas menos honorables
u honorables disminuidas. Las más frecuentes piezas honorables en los escudos nobiliarios
son las indicadas en los gráficos adjuntos.
Algunas de estas piezas únense, a veces, formando otra compuesta, igualmente honorable,
verbi gracia, cabeza-palo, banda-campaña. Y todas pueden modificarse,
apareciendo dentadas, ondeadas, forradas, etc. lo cual suele hacerse por brisura;
pero siempre serán más nobles las piezas cuanto más sencillas.
Así, por ejemplo, es más noble la cabria o cheubrón cuando es única que si se
hace múltiple o compuesta, y si la división o multiplicación de la pieza excede el número de
seis (contando los espacios intermedios), deja de ser honorable y pasa a la categoría de menos
honorable, como sucede con la pieza llamada puntos equipolados, comparándola con la cruz:
ésta es honorable, pero aquélla no del todo.
Las piezas menos honorables forman dos grupos, que se distinguen con los nombres de
piezas misminuídas y piezas diseminadas. Las primeras son las mismas honorables cuando se
reducen de anchura, como las piezas llamadas colmo (cabeza disminuída), varita
(palo reducido), cotiza (banda estrecha), las tercias, las gemelas, etc.
Las del segundo grupo son pequeñas piezas geométricas distribuídas con simetría por el campo,
como los escaques o ajedrezado y otros semejantes.
El origen de todas las referidas piezas se halla probablemente en los torneos y en las
costumbres de los caballeros y señores feudales. Así, la cabeza representa la diadema;
la faja es un recuerdo del fajín militar, la banda lo es de una banderola,
el palo simboliza la jurisdición, o también una lanza si está multiplicado;
la cruz evoca la memoria de las Cruzadas; la cruz de San Andrés toma su idea
del estribo; los plintos o billetes son señales de antiguas franquicias concedidas
por los Soberanos a la casa o ciudad que los lleva en su escudo; los bezantes
y tornillos recuerdan los censos que se pagaban a los altos Señores, etc.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan. Nadie suspira de alegría, sino de pesar y melancolía. Agua de san Juan, quita vino y no da pan.. Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Séneca
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza,
Teruel
y Huesca y sus
variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de
Ordesa
o el Moncayo
o por oposición en el valle el Ebro.