La Edad Contemporanea en Aragón Historia de Aragón.
La guerra de la Independencia en Aragón.
La ocupación del territorio por los ejércitos franceses de
Napoleón en 1808, fue el comienzo de la guerra de la Independencia.
El pueblo reacciona valerosamente contra la invasión extranjera
y se dispone a defender su patria desesperadamente.
En Aragón la guerra fue muy dura. Sobre todo en Zaragoza, la capital,
que hubo de resistir dos terribles sitios de los franceses: de junio
a agosto de 1808, y de diciembre a febrero de 1809. El heroismo de los
zaragozanos en la defensa de la ciudad se ha hecho legendario. El valor
del general Palafox, que rechazo la rendición, y sobre todo, los
héroes populares, como Agustina "de Aragón", el tío
Jorge, la Condesa de Bureta, Casta Alvarez, El Padre Boggiero, el cura
Sas, se han convertido en simbolos de la resistencia del pueblo aragonés.
Pero era una guerra desigual y, frente a un ejército bien armado
y alimentado. no se pudo resistir. Consecuencias de la guerra: numerosos
muertos, importantes edificios y obras de arte destruidos, hambres, enfermedades
y pérdida de cosechas para alimentar a los ejércitos, dejaron
a Aragón hundido.
A lo largo del siglo XIX esa miserable situación se agrava por una
nueva guerra, ahora entre españoles: la guerra carlista.
El rey Fernando IV (VII de Castilla) gobernó hasta el final de su reinado como
soberano absoluto, dejando a sus favoritos regentar el reino y persiguiendo a los liberales.
Por ejemplo, siete masones fueron ejecutados por haber celebrado una sesión.
Fernando no tenía hijos varones, pero de su cuarta mujer, Cristina, tenía dos hijas.
La ley de sucesión establecida por los Borbones en España no admitía en el trono más
que varones. Fernando debía, pues, tener por sucesor a su hermano, D. Carlos, partidario
del régimen absolutista.
Pero Fernando IV, para dejar el reino a su hija primogénita, Isabel, dictó un decretó
que restableció el orden antiguo de sucesión de la Edad Media, y reconoció el derecho
de las hembras a heredar el trono. Hizo jurar a los <<grandes>> de Castilla
y a los representantes de las ciudades el reconocimiento de Isabel (1833).
Al morir el rey, su viuda, Cristina, hizo proclamar reina a Isabel,
de edad de tres años, y ella fué regente.
Carlos había protestado contra el cambio de sucesión, declarando que <<su
conciencia y su honor le obligaban a sostener sus derechos>>. Tenía de su parte
a casi todo el clero, a los grandes señores y a la mayoría de los habitantes.
Cristina no tenía más que a los funcionarios. Intentó al principio mantener el
régimen absolutista; pero los absolutistas se sublevaron y proclamaron rey a don Carlos.
Para resistirlos, Cristina se decidió a aliarse a los liberales.
Les concedio una amnistía, y los liberales se declararon a su favor. Los españoles
se dividieron en dos partidos, los cristinos (liberales), y los carlistas
(Absolutistas).
Guerra Carlista
Entonces empezó una guerra de siete años entre el ejército regular y los insurrectos carlistas.
El ejército era dueño de todo el sur y el oeste de España. Los carlistas tenían
sus fuerzas en las comarcas que tocan a los Pirineos, provincias vascongadas y
navarra al oeste, y Cataluña al este.
Los montañeses vascos y navarros apoyaban a D. Carlos, no sólo porque sus curas
se lo mandaban, sino porque el pretendiente prometía conservar el antiguo régimen.
Para ellos el antiguo régimen no era el gobierno absolutista, porque se gobernaban
ellos mismos, no pagaban contribución ni hacían el servicio de las armas.
Hasta se hallaban fuera de la línea aduanera, que pasaba por estre su territorio y Castilla,
de suerte que compraban los productos franceses, en Francia, sin pagar derechos,
y los volvían a vender en España como contrabando.
Los liberales querían abolir estos privilegios para establecer la igualdad entre los españoles.
Estos privilegios se llamavan fueros. Los vascos y los navarros tenían
mucho empeño en conservarlos. Tomaban las armas para defender a la vez su religión, que
creían amenazada, y sus privilegios.
Un vasco, coronel del ejército español, Zumalacarregui, organizó un ejército
con los montañeses carlistas.
En Aragón y Cataluña los aldeanos pobres de la montaña fueron reunidos en un solo
ejército por Cabrera, que había sido seminarista. Operaba desde las montañas inaccesibles del
maestrazgo, desde las que bajaba a hacer incursiones por la llanura.
Por ambas partes la guerra fué cruel. Los carlistas, no pudiendo conservar los prisioneros,
los degollaban; y los generales cristinos fusilaban a los carlistas.
Como Cabrera hubiera mandado fusilar a un alcalde, un general mandó prender
a la madre de Cabrera, anciana, y la fusiló. Cabrera respondió fusilando a treinta
mujeres de oficiales del ejército.
En 1837, el mismo D. Carlos, con 12.000 infantes y 1.500 jinetes,
llegó a la vista de Madrid, pero no se atrevió a atacar.
Esperaba a que <<Dios quisiera cambiar los corazones>>.
Mientras tanto el ejército enemigo le salió al paso.
Dentro de esta guerra civil cruel y despiadada tubieron lugar los hechos
del 5 de marzo en Zaragoza:
En la noche del 5 de marzo de 1838, el general Cabañero al mando de un regimiento
carlista de unos 3.000 hombres, entro en la ciudad para tomarla por sorpresa,
pero dada la voz de alarma los propios ciudadanos se levantaron en defensa de
sus libertades y les echaron de la ciudad.
Los vascos se avinieron entonces a reconocer a Isabel, siempre que les
dejase sus privilegios. Gritaban: <<paz y fueros>>.
El Gobierno encargó al general Espartero tratar con los insurrectos.
Por el Convenio de Vergara (1839), los soldados carlistas dejaron las armas,
y los que quisieron entraron al servicio de España conservando sus grados.
D. Carlos se refugió en Francia con el resto de su ejército.
Por otro lado, los bienes municipales con la desamortización se
ponen en venta y eso empobreció a muchos ayuntamientos, todo ello
retrasa notablemente el desarrollo industrial y el progreso económico
de Aragón, que quedó retrasado en relación con nuestros
vecinos, los catalanes y los vascos.
Aragón hacia el siglo XX
Toda España, a finales del siglo XIX, se encontraba empobrecida.
Su habitates, muchos de los cuales no sabían ni leer ni escribir,
trabajaban en la agricultura, que se encontraba muy retrasada con respecto
a Europa. Todavía la mayor parte de las tierras se encontraban en
manos de unos pocos propietarios, que no las cultivaban. La industria estaba
sin desarrollar y los caciques seguían mandando a su antojo en los
pueblos. Por todo ello, gentes que vivían del comercio o de las
pequeñas industrias y algunos catedráticos de universidad,
denunciaron todos estos problemas y empezaron a pensar cómo podrían
solucionarlos.
Dos aragoneses se destacaron entonces: Joaquín Costa y Basilio Paraiso,
que desde el Alto Aragón y Zaragoza, señalaron la forma de
salir del empobrecimiento. Decían que había que cambiar el
modo de trabajar la tierra, hacer regadíos para enriquecerla, mejorar
las escuelas, para que la gente aprendiera en ellas a leer y a escribir.
En Aragón, gracias a comerciantes e industriales como Paraíso
y Baselga, se fundan bancos y se construyen industrias, como las azucareras
del valle del Ebro. Pero casi todas se construyen en Zaragoza y así
las gentes de otros pueblos, al no vivir cómodamente en ellos, por
la pobreza ya comentada, se van a trabajar a esa ciudad, en las nuevas
industrias. Crece mucho Zaragoza, pero siempre a costa de despoblarse los
pueblos, como tristemente ha seguido ocurriendo hasta hoy.
En esos años hay gran actividad en Aragón: se avanza en la
construcción del ferrocarril de Canfranc, llegan a Zaragoza cientificos
a visitarnos y a enseñar, y un grupo todavía pequeño
de aragoneses empiezan a unirse para defender los intereses de Aragón.
Aragón y la Guerra Civil.
El último rey español hasta 1931 fue Alfonso XIII. La mayoría
de los españoles de entonces no estaban contentos con el monarca
por que éste no había logrado solucionar los problemas que
afectaban a los ciudadanos. Por eso en 1931, los ciudadanos prefirieron
una nueva forma de gobernar: La Republica. En ella, el jefe del Estado,
es decir, el principal responsable del gobierno, era elegido por todos
los habitantes mayores de edad del país.
Por aquellas fechas había muchos problemas económicos, el
principal era el paro. La clase obrera se unía en los sindicatos
para superar sus dificultades y llegaron a tener tanta fuerza, que los
gobernantes no podían dirigir el país sin contar con éllos.
En Aragón los más importantes fueron la U.G.T. (unión
General de Trabajadores) y la C.N.T. (Confederación Nacional de Trabajadores).
Durante la República se construyeron en nuestro pais muchas escuelas
e institutos. Se mejoró la situación de la agricultura, y
se empezaron a cultivar, por fin, muchas tierras que eran como desiertos.
Estas reformas no gustaron a los privilegiados, tampoco a la iglesia, por
lo que, junto al ejército, se levantaron en armas contra la República.
Aragón quedó dividido en dos partes, como el resto de España:
los republicanos, y los rebeldes. Durante tres largos años, los
aragoneses estuvieron enfrentados en una cruel guerra. Aragón sufrió
especialmente, pues en nuestro país se dieron las más sangrientas
batallas, como las de Belchite, Teruel o el Ebro.
Aprende mas sobre la naturaleza y el conocimiento científico
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias:
Zaragoza,
Teruel
y Huesca y sus
variadas Comarcas,
con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de
Ordesa
o el Moncayo
o por oposición en el valle el Ebro.