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Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Carácteres del hombre. 28

piones: nuestra razón tranquila y fría rechaza cuanto le sugiere la pasión ó el entusiasmo, y no reconoce por verdadero mas que aquello que está apoyado en la evidencia : ellos se remontaban sobre la naturaleza, y colocados en este punto elevado desdeñaban la consideración de los hechos aislados; al contrario nosotros hacemos los posibles esfuerzos para subir desde los detalles hasta el conocimiento del conjunto: puede decirse finalmente, que á los antiguos correspondía crear obras maestras del ingenio, y que á nosotros nos pertenece fundar monumentos de paciencia.
El método analítico y el de inducción, introducido en las ciencias, no nos han permitido adoptar las divisiones establecidas por los antiguos. Los naturalistas modernos constantes en seguir estos métodos, han creido mas conforme á la razón dividir los seres en dos reinos: el uno inorgánico y el otro orgánico. Parece ciertamente que el poder organizador y las leyes del orden, primero químico y después vital, han podido desenvolverse en los materiales, que constituyen el mundo. Así todo está sujeto á este poder supremo, ordenador y vivificador que domina la materia, sin ser la materia misma, que la penetra, la doma, la da energía y produce las diferencias que se observan en los seres.
Cuando se estudian cuidadosamente los seres naturales, se halla una distancia, casi infinita que separa al vejetal y al animal de la piedra mas perfecta, del fósil mas admirable y acabado, el cual ciertamente no se aumenta por intusucepcion sino que cree por justaposición exterior. La vida, las funciones de la nutrición y de la generación, el nacimiento y la muerte de los seres vivientes, la forma regular de las partes, su estructura orgánica, su juego espontáneo, la especie de instinto que se manifiesta en las plantas como en los brutos, todo anuncia que estos seres han recibido calidades muy superiores á las del mineral. Es pues mas racional la división de los cuerpos naturales en dos reinos principales : primero el reino inorgánico en el cual se observa que las moléculas , que componen los cuerpos son independientes de la masa total y son incorruptibles: segundo, el reino orgánico en el cual las moléculas, que entran en la formación de los cuerpos, son dependientes de la existencia individual viviente y son corruptibles, ó vuelven espontáneamente al estado elemental.
La naturaleza es una y no admite interrupción en la serie de sus obras : todas están en contacto por gradaciones sucesivas; el Hombre toca al reino animal , este al vejetal, que se pega á su turno á los minerales, bases y fundamentos de la tierra, nuestra madre. Además de los puntos de contacto que existen en los reinos de la naturaleza, se observan una graduación constante y un desenvolvimiento sucesivo del principio vital, oscuro en el mineral, vejetante ó vejetativo en la planta, sensible y activo en el animal, lo que nos manifiesta una fuerza infinita que está obrando perpetuamente sobre la tierra.
El mineral aspira á la vida vejetal, la planta á la vida animal, el animal a la vida inteligente y racional, es decir, al Hombre ó al ser mas perfecto. Así es que habiendo observado los antiguos que el Hombre participa de las cualidades distintivas de los tres reinos, y que ademas tiene las suyas propias, le llamaron mundo pequeño ó microcosmos porque parece que reúne en sí solo todas las perfecciones de la naturaleza: y con efecto, nuestra alma es para nuestro cuerpo lo que es Dios para el Universo.
El examen comparativo del Hombre y de los animales, que corresponde directamente á mi objeto, ofrece un gran número de propiedades que en vano se buscan cu individuos del reino animal; lo que prueba la necesidad de estudiarlas para no confundirle con otros seres tan distintos, y colocarle, en la clasificación de los seres naturales, en el lugar que reclama su dignidad.
Por poco que se estudie al Hombre se descubre fácilmente que es un ser misto, en el que se hallan unidas dos cualidades bien diferentes, la una la animalidad , y la otra la humanidad. Por la animalidad se confunde con los animales; pero por la humanidad, que le es propia y privativa, se diferencia de ellos de un modo muy evidente. En esta cualidad tan distinguida y tan peculiar del Hombre, cuya denominación no puede derivar mas que del Hombre mismo, se hallan lo moral y la inteligencia, que pone tanta distancia entre el ser moral é inteligente y el bruto.
Si se examina con atención tanto en el Hombre como en los animales los instintos ó el poder interior que hace obrar inmediatamente, y que al momento mismo de una alteración ó emoción sentida hace ejecutar acciones sin determinación previa, sin que las ideas hayan provocado la voluntad, y sin que la atención haya tenido parte, se ve cuanto en este particular el ser inteligente se diferencia de los brutos.
En los brutos no se descubren otros instintos que los puramente físicos pertenecientes á la animalidad, esto es, el instinto de la conservación del individuo y de la reproducción ó de la conservación de la especie. No solamente se hallan en el Hombre estos dos instintos puramente animales, sino que posee otros que pertenecen á la humanidad ó la moral, y á la inteligencia. Los instintos de imitación y sociabilidad corresponden con preferencia á la moral, así como el instinto de curiosidad, que manifiesta la necesidad de saber que tiene el Hombre, y el de adoración al Ser Supremo, que indica la necesidad de una religión, son propios de la inteligencia.
Los animales movidos por los instintos atienden con facilidad y seguridad á sus necesidades físicas esenciales, dirigidas únicamente á la conservación del individuo y de la especie. Las necesidades del hombre son mas numerosas que las de los animales, porque, á mas de las físicas, que le son comunes con aquellos, tienen otras muchas y variadas que le son privativas, esto es, las morales é intelectuales, á las cuales no puede atender con solo los instintos y sin el auxilio de la educación. Puede decirse que en los animales los instintos son perfectos, y son para ellos lo mismo que la razón para el Hombre, de lo que resulta que la educación animal es muy corta.
No sucede así en los hombres, porque sus instintos necesitan ser dirigidos, en particular los morales é intelectuales, y en consecuencia la educación debe ser muy larga y esmerada para llevarla al estado de perfección de que es susceptible.
Si se observa con detención lo que pasa en los anímales y los hombres, se hallan dos educaciones, que conviene distinguir con cuidado, porque sus resultados son muy diferentes; la educación del individuo que es común al Hombre y á los animales, y la educación de la especie que no pertenece mas que al Hombre. La educación del individuo, ó física corresponde á la animalidad, así como la de la especie, ó la moral é intelectual pertenece á la humanidad, y es propia y privativa al Hombre.
La educación individual es muy corta en los animales , pues que un animal joven, tanto por la incitación ó instintos como por el ejemplo, aprende en algunas semanas de edad á hacer cuanto hacen sus padres. No sucede así en el niño, el que necesita años para conseguir los mismos resultados , porque cuando nace se halla sin comparación mucho menos adelantado, mas débil, y menos formado que los animales recien-nacidos: el niño es tan poca cosa en los primeros momentos de su existencia, que es casi nulo por lo que mira á la inteligencia relativamente á lo que debe ser con el tiempo. El niño, pues, es mas lento ó tardío que los animales tiernos para recibir la

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Mayo mojado, del barbecho hace prado.
Busca el medio de todo, y tendras buen acomodo.
La bellota que no se ve en mayo, no se ve en todo el año.
Nada nos pertenece en propiedad más que nuestros propios sueños. Nietzche

 

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