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Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Descripción del hombre. 36

llas cuyas piernas son muy largas tienen también el cuello muy prolongado. Aristóteles dice que las aves de rapiña que tienen garras son todas de cuello corto.
El pecho del Hombre, en lo exterior, tiene diferente forma que el de los demás animales, pues es mas ancho á proporción del cuerpo; y solamente en el hombre y el mono se encuentran los huesos que estan inmediatamente debajo del cuello, llamados clavículas. Las dos mamilas están situadas sobre el pecho; y aunque las de la mujer son mas gruesas y elevadas que las del hombre, con todo parece son casi de la misma consistencia, y bastante parecida su organización, pues las de los hombres pueden suministrar leche como las de las mujeres, de lo que hay muchos ejemplos, principalmente en la edad de la pubertad. En la situación y número de las mamas de los animales hay gran variedad : los unos, como la mona y la elefanta, no tienen mas que dos, y están situadas hacia la parte anterior del pecho, ó al lado; otros tienen cuatro, como la osa; otros, como la oveja , solo tienen dos, colocadas entre los muslos; y otros no las tienen entre los muslos ni en la parte anterior del pecho, sino en el vientre, como las perras, las puercas etc. que tienen gran número de ellas. Ni las aves ni los demás animales ovíparos tienen mamilas ; pero los pescados vivíparos, como la Ballena, el Delfín, el Manatí, etc. tienen mamilas y leche. Su forma es varia en las diferentes especies de animales, y en la misma especie, según las diferentes edades. Aseguran que las mujeres cuyas mamas no son redondas sino en figura de pera son las mejores amas de cria, porque los niños pueden, en este caso, tomar en su boca no solo el pezón sino también parte de la estremidad de aquellas. Finalmente, para que las mamilas de las mujeres estén bien situadas, debe haber de un pezón á otro el mismo espacio que hay desde el pezón hasta el medio del hoyuelo de las clavículas, de suerte que estos tres puntos formen un triángulo equilátero.
Debajo del pecho está el vientre, en el cual se distingue claramente el ombligo; siendo así que en la mayor parte de las especies de animales es casi imperceptible, y que aun las monas solo tienen en su lugar una especie de callo ó dureza.
Los brazos del Hombre difieren enteramente de los brazos de los cuadrúpedos y de las alas de las aves, siendo el mono el único, entre todos los animales, que tiene manos y brazos, aunque estos son formados mas toscamente, y con menos exactitud en sus proporciones que el brazo y mano del Hombre. Los omóplatos ó espaldillas son también mucho mas anchos y de forma muy diversa en el Hombre que en todo el resto de los animales; y los hombros son la parte del cuerpo en que el Hombre puede cargar el mayor peso. La forma de la espalda del Hombre solo difiere de la de los muchos animales cuadrúpedos en ser mas fuerte y musculosa hacia los lomos; pero las nalgas, que son las partes mas inferiores del tronco, no pertenecen sino á la especie humana, no teniéndolas ninguno de los animales cuadrúpedos, pues á lo que en ellos se da este nombre son sus muslos. El Hombre es el único que se mantiene en una situación recta y perpendicular, y á esta posición de las partes inferiores se refiere la carnosidad de la parte superior de los muslos á que se da el nombre de nalgas.
También es muy diferente el pié del Hombre del de todos los animales, incluso el de la mona, el cual debe reputarse mas bien por una mano que por pié, pues sus dedos están dispuestos como los de las manos , siendo también mas largo el de enmedio como en estas, y no tiene además talón semejante al del Hombre. La planta del pié es también mayor en el Hombre que en todos los animales cuadrúpedos, contribuyendo mucho los dedos del pié á mantener el equilibrio del cuerpo, y á segurar sus movimientos, cuando camina, corre, baila, etc.
Las uñas del Hombre son mas pequeñas que las de todos los animales, y si escediesen demasiado las estremidades de los dedos, impedirían el uso de la mano. Los salvajes que las dejan crecer se sirven de ellas para rasgar La piel de los animales; pero, aunque sus uñas son mayores y mas fuertes que las nuestras, no tanto que pueda haber comparación entre ellas y las astas y espolones de los animales.
En cuanto á las proporciones individuales del cuerpo humano no tenemos observación alguna que sea perfectamente exacta, pues no solo las mismas partes del cuerpo tienen diversas dimensiones proporcionales en dos personas diferentes, sino que muchas veces en una misma persona una parte no es perfectamente igual á la parte correspondiente, viéndose con frecuencia que el brazo ó pierna, por ejemplo, del lado derecho no tiene cabalmente las mismas dimensiones que el brazo ó pierna del izquierdo, etc.; por lo cual ha sido forzoso hacer repetidas observaciones en el discurso de mucho tiempo para hallar un medio entre estas diferencias, con el fin de señalar reglas fijas para las dimensiones de las partes del cuerpo humano, y dar idea de las proporciones en que consiste lo que llamamos hermosa naturaleza. Este conocimiento no ha podido adquirirse comparando el cuerpo de un hombre con el de otro, ni tomando medidas actuales en gran número de individuos , sino por medio de los esfuerzos hechos para imitar y copiar puntualmente la naturaleza. Al arte del dibujo debemos lo que puede saberse en este género; y el discernimiento y el gusto han hecho lo que no podía el mecanismo. Abandonáronse la regla y el compás para atenerse á la vista ; realizáronse en el mármol todas las formas y todos los contornos de las partes del cuerpo humano ; conocióse mejor la naturaleza por las ornas que la representaban que por ella misma; y desde que hubo estatuas, se formó juicio mas cabal de su perfección al verlas que al medirlas. Los famosos escultores, á fuerza de grande ejercicio en el arte del dibujo y de un discernimiento esquisito, llegaron á hacer conocer a los demás hombres las justas proporciones de las obras de la naturaleza. Los antiguos hicieron estatuas tan bellas que de común acuerdo fueron miradas como representación exacta del mas perfecto cuerpo humano; y estas estatuas, que solo eran copias del Hombre han venido á reputarse originales, por haber sido hechas no teniendo presente un solo individuo, sino toda la especie humana bien observada, y vista con tanta diligencia y exactitud que no se ha podido encontrar Hombre alguno cuyo cuerpo sea tan bien proporcionado como dichas estatuas. Por estos modelos, pues, se han tomado las medidas del cuerpo humano, las cuales pondremos aquí como nos las han dado los dibujantes. Divídese ordinariamente la altura del cuerpo en diez partes iguales, llamadas rostros en términos facultativos, por haber sido el rostro del Hombre el primer modelo de estas medidas, y cada rostro, esto es, cada décima parte de la altura del cuerpo, se divide también en tres partes iguales; proviniendo es la segunda división de haberse dividido el rostro humano en tres partes iguales, de las cuales la primera empieza en la parte superior de la frente y á la raiz del cabello, y acaba donde principia la nariz; esta compone la secunda parte del rostro ; y la tercera, principiando debajo de la nariz, llega hasta debajo de la barba. En las medidas del resto del cuerpo se toma á veces la tercera parte de un rostro ó una trigésima parte de toda la altura, por la voz nariz ó longitud de la nariz. Él primer rostro de que acabamos de hablar, y por el cual se entiende todo el rostro humano, principia desde el nacimiento del pelo, que está sobre la frente, y desde éste pun

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