Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1

Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Del parto y la lactancia. De la virginidad. De la circuncisión. 66

ban mas próximo que ellos á la muerte. Nuestra aritmética nos hace juzgar diversamente; pero esta misma aritmética, bien entendida, demuestra que en la edad avanzada estamos siempre á 3 años de distancia de la muerte, mientras tenemos salud ; que los jóvenes están á veces mucho mas cercanos á ella por poco que abusen de las fuerzas de la edad; y que por otra parte y en igualdad de abuso, los viejos á 80 años tienen tanta seguridad de vivir todavía 3, como ellos la tienen á 38 de vivir 20 ¿Quien impide al anciano cada dia que se levanta con salud gozar de él tan plenamente como el joven? Si sus movimientos, deseos y apetitos se confirman con el dictamen dé la razón ¿nó serán tan felices como ellos? ¿No tienen al mismo tiempo mas seguridad de salir con sus proyectos puesto que la naturaleza les prohibe estenderlos á mas de tres años? Y en la consideración de lo pasado, que es el martirio de los viejos locos, ¿no se proporcionan, por el contrario, memorias halagüeñas, pinturas agradables, imágenes preciosas, mas estimables que los objetos fugaces de los placeres de la juventud? Estas imágenes son puras y apacibles, y no presentan al alma sino un recuerdo lisonjero; y si los sobresaltos, los disgustos y toda la triste cohorte de que van siempre acompañados los embelesos de la juventud, desaparecen en la pintura que los representa, también deben desaparecer igualmente los sentimientos de lo perdido, los cuales no son otra cosa que últimos esfuerzos de una necia vanidad, que nunca envejece.

No olvidemos otra ventaja, ó por lo menos otra considerable compensación para la felicidad de las personas de edad avanzada, y es, que estas ganan en lo moral mas que pierden en lo físico: en aquellos todo se ha adquirido; y sien este se ha perdido algo, queda bien compensado. Estando el filósofo Fontenelle en los 95 años, y preguntándole cuales eran los veinte de su vida que con preferencia echaba de menos, respondió que echaba menos pocas cosas; pero que la edad en que habia sido mas feliz era la de 55 á 75años. Esta confesión fué ingenua, y Fontcnelle la probó con verdades palpables y de gran consuelo. A los 55 años ya el Hombre ha hecho lo que llaman fortuna, salía acreditado, ha adquirido su estimación, su estado de vida se ha fijado, sus pretensiones se han logrado ó desvanecido, han abortado ó madurado sus proyectos. La mayor parte de las pasiones se ha calmado ú enfriado; la carrera, en los trabajos que cada hombre debe á la sociedad, está casi concluida, y tiene menos enemigos, ó por mejor decir, menos envidiosos perjudiciales, porque la opinión pública hace justicia á su mérito : en fin todo en lo moral, está á favor de la edad, hasta el tiempo en que las enfermedades y demás males físicos vienen á turbar la dulce y tranquila posesión de estos bienes, adquiridos por la virtud y los únicos que pueden hacer feliz la vida.

La idea mas triste, la mas opuesta á la felicidad del Hombre, en lo físico, es la consideración de su fin cercano; y esta hace infelices al mayor número de los ancianos, y aun á los que se mantienen mas robustos, y que todavía no han llegado á edad muy crecida. Que nos crean: todavía á los 70 años tienen esperanza legítima de vivir O años y dos meses; á los 75 les queda esperanza, igualmente legítima,de 4 años y 6 meses de vida; en fin á los 80, y aun á los 86, la tienen de vivir 3 anos mas; por consiguiente, no hay fin próximo sino para los ánimos débiles que se complacen en aproximarle. Sin embargo, él mejor uso que el Hombre puede hacer del vigor de su espíritu es ensancharlas imágenes en que puede hallar placer, Rayéndolas á la vista, y disminuir, por el contrario, alejándolos, todos los objetos molestos, sobre todo las ideas que pueden hacerle infeliz, para lo cual hasta, por lo común, dar á las cosas el valor que efectivamente tienen. La vida, ó bien la continuidad de nuestra existencia solo nos pertenece el tiempo que la sentimos; pero esta sensación de nuestra existencia ¿no la destruye el sueño? Cada noche cesamos de ser, y por consiguiente, no podemos considerar la vida como una serie no interrumpida de existencias percibidas, ni como una trama, continuarla, sino como un hilo dividido con nudos, o mas bien por medio de cortaduras que. pertenecen todas á la muerte: cada una de ellas nos "renueva la idea del último golpe de la tijera ; cada una nos representa lo que es dejar de ser. ¿Porqué, pues, ocupamos nuestro discurso en lo mas ó menos largo de esta cadena que se rompe cada dia? ¿Por qué no consideramos la vida ó la muerte como efectivamente son? Porque el número de los corazones pusilánimes es mayor que el de los esforzados, y asi la idea de la muerte se ve siempre exagerada, se considera rápida su marcha, temible su proximidad y su aspecto insufrible. No reflexionamos que es perjudicar á nuestra propia existencia el afligirnos por la destrucción del cuerpo ; que el cesar de ser és nada; y que el único temor debe recaer sobre la muerte del alma. No diremos como el Estoico: Mors homini summum bonum Diis denegatum : no la consideramos como gran bien ni cómo gran mal. Hemos procurado representarla tal cual es, por el deseo que tenemos de contribuir á la felicidad de la humanidad.

DEL PARTO Y LA LACTANCIA DE LA VIRGINIDAD DE LA CIRCUNCISIÓN.

El Génesis dice que Dios condenó á la mujer que habia probado el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal á un parto doloroso. Esta alegoría, si lo es según han creido muchos padres de la Iglesia, entre otros San Gerónimo, es adecuada y hermosísima. La vida social ha sujetado á la mujer á estos achaques, pues vemos á las indias bravas, las negras, las americanas, las siberianas, las hótentotas etc, parir casi sin dolor, mientras que las mujeres de las naciones civilizadas están sujetas á mil accidentes funestos. Cuanto mas nos acercamos á la naturaleza, mas nos favorece; cuanto mas nos separamos de su regazo, mas nos castiga. Las sencillas labriegas paren con facilidad y se restablecen en pocos dias; en Suiza y en Rusia se han visto algunas cargar al recien nacido sobre sus espaldas, y al dia siguiente acudir al campo á desempeñar sus tareas de costumbre. Las mujeres de los indios bravos ni siquiera interrumpen por el parto sus faenas ordinarias. ¡Qué diferencia entre estas mujeres y nuestras damas delicadas! ¡Cuántas de estas últimas perecen en el parto! Una hotentota se partea á sí misma en campo raso, corta con los dientes el cordón umbilical y lleva el recien nacido á su choza á manera de un lio.

Página siguiente

Antropología. Importancia y sublimidad del Hombre en la creación. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

 

Índice de páginas y de contenidos, Índice de ilustraciones.

 

En diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas.
Cuando diciembre se va tiritando, año bueno viene anunciando.
En diciembre la tierra se duerme.
Nada es tan amargo que no encuentre en el alma algún consuelo. Séneca

 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen

Copyright 1996-2017 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Si crees que falta algo, o está confundido informanos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookis para seguimiento de usuarios, pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookis en esta web.