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Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. De lo físico y de lo moral. 71

esto que se llama ordinariamente así, sino también el derecho natural y la política, y todo cuánto es necesario para saber de qué manera debe cada uno conducirse según su estado y condición, y bajo este sentido la moral no es mas que el conocimiento de los deberes que el Hombre se impone en sociedad; por consiguiente tan variable como ellos; y tan incierta é insegura como las instituciones políticas. Hé aquí un gran inconveniente que la palabra moral trae cuando se usa indistintamente. Los deberes políticos emanan de la conservación de la sociedad, y son por consiguiente físicos, aunque comprendidos en la moral social; pero existen otros deberes que, si bien están inmediatamente unidos con los sociales, tienen un origen superior; aquellos son variables y á veces contradictorios; estos son constantes é inmutables; los unos tienen valor convencional, los otros lo tienen intrínseco y universal. Vemos efectivamente dos respetables opiniones enteramente contrarias, pues al clasificar las acciones morales, ya suponen unos moralistas la existencia de nociones suficientes para distinguir lo justo de lo injusto, mientras que otros reconocen como necesarias las leyes positivas para fundarlas cualidades morales de las acciones. Esta confusión, como igualmente la que se sigue de reconocer al hombre moral como un producto de su estado físico, consiste en que no se le observa bien, y en que no se distiguen sus actos espontáneos y razonados, que son esencialmente buenos ó malos, de sus actos orgánicos, que ni son buenos ni malos, sino en tanto que pueden ser dominados por aquellos. Lo moral se ha confundido con los actos físicos y con el valor que se les da, y como este es á veces caprichoso, también aquella lo parece. Holbach dice que la moral es la ciencia de las relaciones que subsisten entre los hombres, ó los naturales deberes que se siguen de estas relaciones; pero esta es la moral social, la moral convencional.

Si admitimos la naturaleza moral, deducida unas veces de la naturaleza física y otras de la razón, multiplicaremos aun mas el estudio del Hombre y abriremos una nueva brecha, en la que, el sensualismo puro los batirá con ventaja. Delamethérie, Dumarsais, Diderot y Broussais acogiéndose á esta idea, no ven mas que actos físicos, consecuencias del estado orgánico, y sus razones convencen al que no distinga el valor dé los agentes físicos del valor del agente intelectual. Broussais conviene en que el bien y el mal, lo justo y lo injusto nos son conocidos por la inteligencia, que admite como un efecto necesario del centro cerebral. Todo emana para Holbach del sentir físico, porque la facultad de pensar emana también para él del sentimiento material y de la misma materia. Todo depende de la sensación para otros, y lo moral queda reducido á un acto puramente físico, sin mas valor que el que se le quiere dar; deduciendo que la parte moral es un cierto modo de ser que los seres inteligentes aplican alas cosas materiales, con el objeto de distinguir ó limitar la libertad de las acciones voluntarias del Hombre, y para poner orden y regularidad en la vida humana. Para nosotros la palabra moral no significará mas que el concepto que de las acciones humanas se forma con arreglo á las leyes políticas y á los preceptos religiosos; pero, intentando penetrar en el origen de estos conceptos, no podemos menos de ver, como ya lo hemos indicado, que los unos se deducen del estado social, y los otros de la conciencia interior.

De la palabra moral se ha deducido la palabra pasión, que no es menos confusa que la primera, y asi os que los unos ven las pasiones como actos físicos, y en esta clase entran todos los sensualistas desde Epicuro, y otros también se equivocan como los estoicos v Zenon considerándolas como enfermedades del espíritu. Llámanse pasiones, dice Bergier, las inclinaciones ó propensiones de la naturaleza cuando son llevadas al exceso porque sus movimientos no son voluntarios: el Hombre es puramente pasivo al esperimentarlas, y no es activo sino cuando las consiente ó las reprime. Todas las pasiones, dice Lock, vienen acompañadas de deseo: y yo convengo en esta idea, pero reconociendo un deseo físico y un deseo intelectual. Las pasiones, dicen otros, son una necesidad mas ó menos viva de ciertas sensaciones interesantes para el alma. Según M. Staél son una fuerza que arrastra al Hombre independientemente de su voluntad. Leidenschaften dice que las pasiones son inclinaciones que se han apoderado del alma de tal manera, que hacen servir á sus fines todas sus facultades. Mathia; piensa que el Hombre, sometido á su imperio, se halla privado de su voluntad y de su libertad moral. Fabra ve en las pasiones el resultado del sentimiento propiamente dicho, y que pueden considerarse como instintos estremados y esclusivos. Bourdon define la pasión la íntima conexión del pensamiento , la simultaneidad de deseos ó de percepciones son las emanaciones de los órganos, y la emoción es para él la pasión aislada de su causa. Broussiais halla en ellas la reciprocidad de influencia del instinto sobre el entendimiento, y de este sobre el instinto- Si este fisiólogo sostuviera lo que acaba de decir hubiera hecho un gran servicio á la ciencia; pero creyendo probar que el entendimiento es un producto orgánico, siéndolo también el instinto, seria la pasión la influencia de un órgano sobre otro órgano. Son para otros las pasiones movimientos mas ó menos vivos de amor hacia los objetos que juzga propios á darle impresiones, sensaciones ó ideas agradables; ó bien son movimientos de temor á los objetos que halla, ó supone, capaces de afectarle de una manera dolorosa: en este sentido todos los actos físicos fueron pasiones, y el placer y dolor físico su primera causa (instintos). Plutarco las compara á los vientos sin los cuales una nave no puede andar: por esto decía Holbach, no clamemos contra ellas, pues es impracticable el proyecto de destruirlas; pero Weise reconoce que si ellas son un viento que mueve, la sabiduría, la razón es el piloto que las guia al través de mil escollos, y en medio de la tempestad de la vida.

Hé aquí como se han confundido por hombres de tan diversas opiniones dos cosas muy diferentes que nosotros distinguiremos, y hé aquí también las bases en que se fundan algunos filósofos, como Dumarsais, para decir que en el mundo moral y en el mundo físico, todo se halla enlazado, pues que las voluntades humanas están sujetas á las mismas leyes que todos los demás cuerpos de la naturaleza, viéndose obligadas por diferentes impulsos que parten de diversos puntos á describir caminos intermedios ó á mudar de dirección. Broussais colocado al frente de los que él llama fisiologistas (1) intenta demostrar que todo cuanto se llama pasión, como todo cuanto sucede en el Hombre, reconoce por causa el cerebro y el sistema de innervacion. Yo no concibo ni puedo convencerme de que la admiración por la virtud, la virtud misma, la compasión absoluta, la tristez;: in telectual, el amor divino, la idea de Dios, de lo abstracto , cíe lo absoluto, y de todo cuanto es efecto de abstracciones mentales, pueda ser el producto necesario de estimulaciones cerebrales, ¿por qué no se ven en los brutos que se hallan sujetos á la acción fie los mismos agentes? ¿Cómo el Hombre rectifica sus juicios, saca conclusiones a veces variadas y aun contrarias sin mas estimulaciones que las ya recibidas? ¿Cómo las fibras cerebrales pueden tomar direcciones

(I) Yo no sé porqué razón el célebre Broussais, al presentarse en la escena filosófica como el mas esforzado campeón del sensualismo, da á este sistema filosófico un nombre que no le pertenece, pues fisiólogos eminentes no piensan como él.

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