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Buffon: Zoología o Reino Animal. Antropología. División de las Razas. Resumen final. 127

Las costas de la Galia, al Oeste de la embocadura del Ródano, estaban ocupadas por iberos, que vivían allí en unión de los ligures, pues estos últimos no poseían mas que los cantones marítimos comprendidos entre el Ródano y la Italia: al menos así nos lo dice el periplo de Seylax que Niebuhr considera como una compilación de notas recogidas por antiquísimos navegantes. Se cree que los ligures vinieron de las cercanías del rio Ligysó Ligyros, que se supone ser el Loira, y que espulsaron á los iberos de una parte de su antiguo territorio: acontecimientos todos anteriores probablemente á la invasión de los celtas en la Europa occidental. Mas guerreros estos que los iberos, probablemente los desposeerían de una parte considerable de la España, pues Humboldt ha reconocido huellas de la ocupación céltica en los nombres de ciudades y poblaciones de casi toda la mitad occidental de la Península; sin embargo de lo cual, los iberos quedaron siempre, dueños de los Pirineos. También fueron ellos de los primeros habitantes de la Córcega, de la Cerdeña y de las islas Baleares, donde los denominaban balares; en otras muchas islas habia á la vez íberos y libios.

Las poblaciones que en las provincias españolas de Vizcaya y Guipúzcoa hablan hoy la lengua vascongada ó el bascuence, y en las provincias vascas de Francia el vasco ó el dialecto labourdin componen una raza muy interesante por los especiales rasgos de carácter y de costumbres que presentan, y que no ha sido aun bien estudiada.

La invasión céltica se efectuó sin duda mucho después de la ibérica por las provincias del Norte, y estendiéndose por la Cantabria, no pasó hasta Galicia y la Lusitania, donde hay evidentes indicios de una larga residencia : el cabo de Finísterre se llamó Promontorio céltico: hay varias aldeas con los nombres de Celtigos y Celligos en la provincia de la Coruña: con las terminaciones briga y dunum, que según San Isidoro significan pueblo y monte, habia en la citada región Ilunum, Sebeldunum, Caladunum, Arcobriga, Lagobriga, Nertobriga; y aun hay en la provincia de Lugo varios Brigos, y en la de la Coruña Bergantiños, clara degeneración de Brigantinos. Plinio y Mela dicen terminantemente que los cilenos (de Caldas de Reyes), presamarcos (de Padrón), nerios (de Finísterre), los camaricos, los caporos y los artabros eran de origen celta; de cuyo pueblo aun en su tiempo se conservaban costumbres y otras huellas.

Los celtas descendieron también de la Cantabria por la cumbre del Ebro, propagándose hasta la falda del Idúbeda (sierra de Espadan), que es lo que próximamente tuvo en lo antiguo el nombre de Celtiberia.

Esta via de propagación es sin duda mas probable que la imaginada por Masdeu, supuesto, como no puede menos, el origen escítico de los celtas, y conocido ya como se halla el camino de su irrupción antes de llegar á España.

Sin duda fueron los celtas los que cambiaron el carácter pacifico de los iberos, convirtiéndolo en el que nos pintan los romanos al describir las sangrientas guerras que sostuvieron con los celtíberos, los vascones, los cántabros, los astures y calaicos ó gallegos.

Volviendo ahora á la época de la dominación romana, no necesitamos decir como se verificaron después la irrupción de los germanos y la conquistado los árabes: la primera fue como un torrente que todo lo asola en poco tiempo; la segunda fue como una inundación que todo lo invade, pero que empieza á retirarse desde que llega á su apogeo. Aquella se mezcló, se confundió en el espacio de tres siglos con los vencidos por medio de la sabia ley de raza, que abolió las categorías establecidas por la conquistaba otra, á causa de la diferencia de religión, se mantuvo separada durante los ocho siglos que vivió en la Península, y formó, un pueblo aparte en la región que escogió para su asiento.

En resumen: en la parte meridional de España se sucedieron los fenicios, los griegos, los cartagineses, los romanos, los bárbaros del Norte y los árabes. Pero, habiendo sido tan larga la dominación romana, tan asoladora la penúltima y tan esclusiva la africana, son estos elementos los que deben prevalecer, y en efecto prevalecen en la fisonomía de la mitad meridional de España. Nada mas frecuente que encontrar en Andalucía hermosos tipos de la raza árabe.

En la mitad septentrional prevalecieron los iberos en las provincias del Norte, y se confundieron con los celtas en la región del Ebro; como á su vez lo hicieron con estos y los griegos en Galicia los suevos, que formaron parte de la irrupción germánica.

De las diferentes razas citadas hemos hablado ya en su descripción, menos de los fenicios, los cartagineses y los suevos. Los primeros pertenecían á la siro-arábe ó semítica, y consiguientemente los segundos: los suevos pertenecían, como los godos á la teutónica, que con los normandos comprendían la familia germánica.

POBLACIÓN DEL GLOBO.

El total de la población humana se computa por un ilustre geógrafo, entre 700 y 800 millones así distribuidos: 400 el Asia; mas de 230 Europa; 80 África; 30 las Américas y 50 la Occeania. Ocioso es advertir cuan aventurado será este, cómputo.

DEDUCCIONES DEL EXAMEN DE LAS RAZAS.

Concluiremos nuestro tratado antropológico, presentando las deducciones que saca Prichard, el naturalista que con mas amplitud, copia de datos y buen criterio, se ha dedicado recientemente á este importante estudio. Como verá el lector, no siempre está de acuerdo con Virey, particularmente sobre el poder de la influencia del clima; y el contraste de sus respectivas razones podrá servir para formar una opinión á conciencia sobre un punto en que está envuelta la gran cuestión de la unidad de la especie humana. «Las diferentes razas de hombre no se distinguen unas de otras por caracteres fuertemente marcados, uniformes y permanentes, cual se diferencian entre sí las diversas especies de un género cualquiera de animales. Todas las diversidades que existen son variables; se pasa de unas á otras por variaciones insensibles, cual si se asistiera á las diferentes faces de una trasformacion gradual; y aun en muchos casos, hay pruebas históricas de que lo que se observa es efectivamente el resultado de una modificación verificada bajo la influencia del tiempo y dé los agentes exteriores. Por consiguiente, si atendemos á las variedades

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El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo.
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Estando entre lobos tienes que aullar como ellos. Gurdjieff

 

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