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Buffon: Mamiferos Generalidades. Ojeada general sobre los mamiferos. Clasificación Adoptada. Genero, especie, variedad. 145

con el aliento de la cólera, mirar en derredor con ojos inflamados, y jadeando y enderezando la cola, arremeterle con la cabeza baja, herirle, destrozarle y desgarrar los miembros palpitantes. Cuando se vé perseguido por una jauría y es alcanzado de ella, el fogoso animal arroja á corta distancia de los perros sus escrementos cáusticos; y cuando al fin es arrinconado contra un árbol, furioso y desesperado, destroza con sus cuernos al que se le acerca y pierde valerosamente la vida entro rabiosas convulsiones, arrojando espuma por la boca. En los terrenos hondos y cenagosos de Asia y África, cubiertos de espesos juncares, el Rinoceronte, el Hipopótamo y aun el Elefante y los Tapires de Sumatra ó de América vienen á revolcarse en el lodo, á desenterrar las raices ó cortar los vastagos de que se alimentan; viven en manadas, y cada macho lleva consigo muchas hembras. Hacia la desembocadura de los rios habitan los Bueyes marinos, las Focas, Becerros marinos y Morsas, especies de anfibios con pies en ferina de remos que respiran el aire y se alimentan de pescados ó yerbas marinas: se aparean, amamantan los hijos, y los enseñan á nadar conduciéndolos sobre su espalda. Los Leones marinos, Osos de mar y grandes Focas reúnen un serrallo de sus hembras cuya esclusiva posesión se arrogan y defienden con obstinada animosidad de cualquiera otro macho. Las madres van á parir en las islas desiertas, para cuidar allí Con mas esmero á sus hijos: los llevan á una elevada y solitaria roca, sobre la cual se colocan y están ojo alerta, vigilando mientras ellos duermen; Estos animales huraños é irascibles no pelean, sin embargo, sino para defender sus derechos entre sí; y aun se dice que en sus contiendas apadrinan siempre al débil y oprimido, defendiendo la equidad y la justicia. Todos toman partido en sus honrosas guerras, en las que parecen insensibles á las heridas que reciben, como no sea cerca ele la nariz; ni se rinden aunque vean correr abundantemente su sangre, ofreciendo un brillante modelo de valor consagrado al mantenimiento de la justicia. Los cetáceos, por último, andan en manadas por las vastas llanuras de los mares glaciales, ocultando sus amores entre las brumas de los polos: allí se aparean y amamantan sus hijos, conduciéndolos al través de las olas y las borrascas á los parajes en que abundan los pescados que les sirven de principal alimento.

Después de la comida, el amor á la propagación es efectivamente la gran ocupación, la principal necesidad de todos estos animales. Apenas el joven llega á la cuarta y aun la sesta parte de su vida (porque entre los cuadrúpedos, como entre los hombres, la pubertad principia en esta época, siempre proporcionada á la duración de la vida) la hembra primero y un poco después el macho, son ya capaces de reproducirse. Todo se prepara para estas bodas de la naturaleza, para estos días ele fiesta y de felicidad, aunque también de combates y lisonjeros triunfos. El ardiente cuadrúpedo se alza más fiero; su cuerpo toma mejor forma, mas vigor y gracia; su pelo adquiere nuevo lustre y se embellece arrojando la librea de la infancia. El macho expresa con sus gritos, eme resuenan con mas fuerza, sus deseos y amorosos pesares; exhala olores penetrantes, que seducen y atraen al otro sexo; feroz, indomable, el animal no duerme ya ni come; un fuego interior circula por todos sus sentidos, le inquieta y consume; está delirante, arrebatado; el ser mas tímielose convierte en valeroso, se hace intrépido ante la misma muerte. Revístese el León de robustas melenas; aguza sus cuernos el Toro; el Ciervo y el Jabalí se preparan al combate, porque el deleite entre el mayor número de cuadrúpedos está reservado únicamente para el vencedor. Estas contiendas entre los machos, este triunfo de los mas fuertes, esta recompensa á los mas valientes lientos y generosos parece manifestar las intenciones de la naturaleza, que ha querido perfeccionar las especies, aun á espensas de los individuos; pues, apartados por esta concurrencia los débiles, cada raza debe irse ennobleciendo y producir más vigorosos renuevos: de este modo la naturaleza opone el ardiente amor á las causas que propenden á bastardear las especies.

¿Y no vemos también que todas las hembras buscan los machos mas ardorosos? ¿Es que no ceden sino á la violencia, ó que aspiran así á mas vivos deleites? ¿No prefieren también algunas veces un macho mas joven y ágil, y se disputan su voltario amor? Sin duda qué todas esas uniones no son indiferentes entre los animales cuya elección es libre; pero también es cierto que no tienen los caprichos que observamos en nuestras razas domésticas, las cuales, alimentadas con mas abundancia, y viviendo juntos los des sexos, están dispuestas á la cópula en todo tiempo. Los amores de los mamíferos se manifiestan en una época señalada del año, comunmente en la primavera, y algunas veces en el otoño. Las especies pequeñas como los roedores, que son mas ardientes y se alimentan mejor, se reproducen muchas veces en el año, y aun presentan ejemplos de superfetacion; pues se ven Conejas y Batonas que conciben cuando llevan ya otro feto en sus entrañas. Estas razas de animales pequeños son capaces de engendrar también antes ele completarse su crecimiento y desarrollo; al contrario de las especies graneles, que son mucho menos fecundas y menos precozes para multiplicarse: por eso las Ralas, las Ardillas y todas las especies pequeñas presentan multitud de variedades del mismo género; lo que no se ve en los Elefantes, Rinocerontes y aun el Caballo y el Camello, cuyas razas vecinas son escasísimas.

Las hembras viejas entran, en celo antes que las jóvenes: todas tienen en esta época una especie de zalamería para hacerse desear de los machos porque la naturaleza no podia hacer despreciables sus deleites concediéndolos al primer deseo. Después de la concepción se resisten á los ataques de los machos. Sin embargo, en el género del León y Tigre, de la Pantera y el Gato, las hembras toman la iniciativa y solicitan á los machos: estas feroces razas no se hubieran unido jamás si el individuo menos temible, el mas débil, no hubiese provocado al otro. En las demás especies los machos son los que procuran agradar al otro sexo, y también son zelosos, porque no puede existir verdadero amor sin la posesión exclusiva y completa. Los Monos, por ejemplo, se unen con una ó dos hembras, rara vez con mas á la vez; su unión parece una especie de matrimonio; pero, los machos exigen la mayor fidelidad, y son terriblemente zelosos y violentos con las hembras cuando las hallan con otros Monos, porque ellas á la verdad son muy voltarias. Entre los cuadrúpedos monógamos, ó que tienen una sola hembra, como muchos fisípedos, los roedores, Murciélagos, Topos etc., se forman familias, unidas entre si durante la educación de los hijos, de los cuales cuidan lo mismo el padre que la madre. Una mutua ternura parece ser el lazo y el alma de estas familias: el orden económico de la casa, todas las obligaciones se desempeñan equitativamente distribuidas; y la sociedad entre algunas Ratas y Cricétos, especies de Marmotas subterráneas, es casi tan íntima como entre los hombres; solo que en vez de palabras estos animales se sirven para entenderse de gritos y gesticulaciones. Cuando los hijos adquieren todo su incremento y pueden vivir sin el auxilio ele sus padres, se apartan de ellos para formar nuevas familias: pasado cierto tiempo se desconocen mutuamente, se hacen indiferentes los unos á los otros; y mas tarde los mas próximos parientes no repugnan unirse por los lazos del amor.

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