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Mamiferos. Carniceros. Primer Suborden: Quirópteros. 228


PRIMER SUBORDEN.
QUEIRÓPTEROS.

Los QUEIRÓPTEROS, cheiróptera, de xetP mano y ala, icyipóv; llamados vulgarmente MURCIÉLAGOS ,han recibido de los naturalistas el primer nombre, que significa animales de manos aladas, el cual caracteriza á un extenso grupo, cuya organización no es á propósito para caminar por la superficie de la tierra, como lo verifican los demás mamíferos, sino para volar y moverse en el aire á la manera de las aves. Para obtener este resultado era necesario que su organismo como mamíferos, sufriese notables modificaciones, por cuya razón los Murciélagos ofrecen especialmente, si se los examina de ligero, tales anomalías, que se ha desconocido por mucho tiempo su verdadera naturaleza.

Sus costumbres nocturnas, la elección de sus retiros y algunas otras particularidades han sido causa de que hayan sido para algunos pueblos objeto de disgusto y de horror. Moisés los coloca en el número de animales impuros, cuya carne no debia comer nunca el pueblo de Dios; los griegos parece haberlos tomado como modelo de sus harpías; en la edad media eran compañeros de los hechiceros y de los magos, y cuando los pintores han querido representar al diablo, han adornado su cuerpo con enormes alas de Murciélago. Muchos años han transcurrido sin que los naturalistas hayan tenido nociones exactas acerca de tan ambiguos seres: Aristóteles los llama pájaros con alas de piel, y se admira de que carezcan de cola y dé rabadilla; Plinio, siguiendo en el error de su ilustre predecesor, los considera igualmente como aves, que por única escepcion, paren vivos sus hijuelos y los alimentan con sus mamas. Aldrovando los reúne con el Avestruz porque según él, estas dos especies de aves participan de la naturaleza de los cuadrúpedos; Scaligero cita al Murciélago como el ave mas singular, pues tiene el cuerpo cubierto de pelo en vez de pluma; carece de pico y posee una boca armada de dientes. Mas adelante el corto número de Murciélagos conocido se colocó entre los cuadrúpedos, y por fin, Linneo, exagerando el valor de algunos caracteres, llegó á colocarlos con el Hombre y los Monos en su orden de Primates.

Si el estudio de los seres que, sucesiva y naturalmente eslabonados, forman el magnífico conjunto que llamamos Reino animal, ofrece tantos atractivos, se comprende fácilmente cuan grande será el interés que presente el examen detenido de aquellos que parecen esceptuados de las reglas comunes. Bajo este aspecto, un cetáceo ó mamífero-pez y un queiróptero o mamifero-ave merecen toda nuestra atención. Seria, pues, un problema muy digno de la ciencia el reunir estas aparentes escepciones bajo una ley común y manifestar la unidad constante de la na turaleza hasta en los casos en que un estudio superficial creyese verla estraviada y en desorden. Así que, vamos á exponer algunos detalles bastante circunstanciados; pero con objeto de mayor claridad, será oportuno citar, aunque rápidamente, algunos principios generales.

Cuando consideramos las diversas especies que componen el reino animal, observamos en todas ellas dos clases de caracteres: los unos las individualizan aislándolas de las especies inmediatas; los otros son comunes á cierto número de indivividuos y los reúnen en grupos mas ó menos circunscritos. Esto que acabamos de decir dé las especies, se observa igualmente entre los grupos primitivos; y por la apreciación de caracteres cada vez mas generales, el espíritu puede establecer y marcar sus respectivos limites á otros grupos secundarios y terciarios. El problema que la ciencia moderna trata de resolver y hacia el cual va caminando, aunque por desgracia, no con mucha rapidez á causa de las dificultades del objeto, es el de reconocer la subordinación recíproca de estos grupos; fijar exactamente sus relaciones y diferencias; su mayor ó menor proximidad, y formar por consiguiente un método natural.

A pesar de cuanto falta todavía á las mejores clasificaciones, se puede no obstante decir desde ahora que abrazan bastante bien el conjunto de seres que el reino animal comprende, y que entre los grupos admitidos los hay muy bien conocidos, y por lo tanto constituidos definitivamente; todo lo cual se refiere á grupos de diversa importancia, designados con el nombre de clases, órdenes, familias y géneros.

Cuando estudiamos uno de estos grupos, verdaderamente naturales, cuyos caracteres juzgamos y apreciamos, creamos casi involuntariamente la imagen de un tipo ideal que los reúne en el mas alto grado. Pero entre este tipo enteramente artificial y abstracto, y su manifestación en las especies existentes, hay siempre una diferencia mayor ó menor, del mismo modo que el Hombre y la mujer nunca han presentado el conjunto completo de bellezas que los pintores y escultores han imaginado, y que algunos han llegado á representar en el lienzo ó á esculpir en el mármol. Así es que miramos como mas perfecto al Hom-

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