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Mamiferos. Carniceros. Segundo Suborden: Insectívoros. Tribu Diodontes. 253


tampoco la comieron, de suerte que casi ayunaron estos tres primeros dias: sin embargo, no se advirtió debilidad en la madre, la que dio de mamar frecuentemente á sus hijos.

«En los dias siguientes se les dieron cerezas, pan y también hígado crudo de vaca: chupaban este último alimento con ansia, y así la madre como los hijos, no se apartaban de él hasta haberse saciado: también comieron algo de pan, pero no tocaren á las cerezas: lo que mas parecía escitar su apetito era los intestinos crudos de las aves, igualmente que los guisantes y las yerbas cocidas; pero, por mas que hubiesen comido, no fue posible ver sus escrementos, lo cual ha dado motivo de presumir que se los comen, como lo ejecutan otros animales.» Hay apariencias de que pueden mantenerse sin beber agua, ó que á lo menos no les es mas necesaria esta bebida que á los Conejos, las Liebres, etc., pues todo el tiempo que se les conservó, no se les dio de beber, y no obstante, se mantuvieron sanos y muy gordos.
«Cuando los Erizos pequeños querían mamar, se echaba la madre de lado, como para que lo hiciesen mas á gusto, pues estos animales son tan cortos de piernas, que costaba trabajo á los hijos ponerse bajo el vientre de la madre. Si esta se mantenía en pié, los hijos se dormían mamando; y lejos de que la madre los despertase, parecía que no osaba moverse por no interrumpirles el sueño. Queriendo probar si esta especie de atención de la madre, respecto de sus hijos, era efecto del amor que les tenia, ó si ella misma tenia interés en que se mantuviesen tranquilos, se observó en breve que, por mucho amor que les tuviese, amaba mas su propia libertad, porque, habiendo abierto la jaula, mientras los hijos dormían, luego que la madre lo advirtió, se levantó con mucho tiento, salió al jardin, y se alejó lo mas pronto que pudo de su jaula, á la cual no volvió por su propia voluntad, sino que fue preciso llevarla. Se notó muchas veces que cuando estaba encerrada con sus hijos, ordinariamente empleaba todo el tiempo que estos dormían, en dar vueltas al rededor de la jaula, con designio, según las apariencias, de hallar alguna abertura, para poder salir, y que no dejaba este ejercicio, ni cesaba en sus movimientos inquietos, sino cuando sus hijos despertaban. A vista de esto, fue fácil conjeturar que esta madre hubiera abandonado de buena gana su pequeña familia, y que el temor que mostraba de despertarla, tenia por objeto librarse de sus importunidades, pues los hijos tenian tanta ansia por mamar, que á veces permanecían en este acto muchas horas consecutivas; y es muy posible que este grande apetito de los Erizos pequeños sea la causa de que las madres, fatigadas de tal glotonería , se determinen á veces á devorarlos.
«Luego que los Erizos sentían pasos ó veían que alguno se les acercaba, juntaban su hocico con el pecho, de suerte que presentaban las púas que tienen en lo alto de la frente, y que son las primeras que se erizan, luego dirigían sus pies hacia el cuarto delantero, y á fuerza de acercar de este modo las extremidades de sus cuerpos, ó mas bien de apretarlas una contra otra, toman la figura de una pelota ó de una bola erizada de púas; pero esta pelota ó bola no es enteramente redonda, sino siempre mas delgada hacia el paraje en que la cabeza se junta con la parte posterior del cuerpo. Cuanto mas se apresuraban á tomar esta figura de bola, con tanta mayor fuerza comprimían las dos extremidades de su cuerpo; y entonces la contracción de sus músculos parece ser tan grande, que una vez que estos animales se han redondeado cuanto les es posible, seria casi tan difícil dislocarles los miembros, como estirarlos lo bastante para dar á sus cuerpos todo el largo que tienen. Muchas veces se intentó extenderlos, pero á proporción de los esfuerzos que se empleaban para esto, era la resistencia que oponían, y el esfuerzo que hacían para apretar sus músculos en el instante en que tomaban la forma de bola. Se ha observado un pequeño ruido, como, el que suele resultar del roce de las armas, ocasionado por la colisión recíproca de las púas, las cuales se dirigen y cruzan en todos los modos posibles; y entonces es cuando el cuerpo de estos animales parece erizado de mayor número de púas. Cuando nada los inquieta, estas mismas púas, que se ven tan erizadas cuando se trata de precaverse, están echadas hacia atrás unas sobre otras, como el pelo liso de los demás animales; pero esto no se verifica sino cuando los Erizos están despiertos, y gozan de tranquilidad y reposo, pues cuando duermen, sus armas están prontas, es decir, sus púas se cruzan en todas direcciones, como si tuviesen que rechazar un ataque: de donde parece inferirse, que, durante su sueño, que es bastante profundo, la naturaleza les ha dado el instinto de estar precavidos contra cualquier sorpresa.
«Finalmente, estos animales carecen de medios para acometer á otros, siendo, además de esto, naturalmente indolentes y aun perezosos: para su género de vida parece que el reposo les es tan necesario como el alimento, y pudiera decirse con bastante verdad, que sus únicas ocupaciones se reducen á comer y dormir. En efecto, los que hemos criado y educado, procuraban comer desde que despertaban, y cuando habian comido lo suficiente, se iban á dormir. Estos son sus hábitos por el dia; pero de noche son menos tranquilos, y se ocupan en buscar Caracoles, Escarabajos y otros insectos de que principalmente se mantienen. ( BUFFON. )

Debemos mirar como simples variedades de esta especie el

ERIZO DE EGIPTO.
Erinaceus oegiptiacus (Geoff.)

El cual solo se diferencia en los pelos de la parle inferior del cuerpo que son morenos cuando es adulto, en lugar de ser de color rojo blanquizco.

ERIZO DE SIBERIA.
Erinaceus sibiricus (ErxI.)

Animal de dudosa existencia, el cual en caso de existir se diferencia del nuestro en sus orejas complanadas y cortas; en sus aguijones rojos en la base y amarillos en la punta; y finalmente en el matiz amarillo ceniciento de los pelos inferiores.

ERIZO DE OREJAS LARGAS.
Erinaceus auritus (Pall.—Schreb.—F. Cuv.)

Es mas pequeño que el nuestro, y sus púas son estriadas longitudinalmente, tuberculosas en las estrías y no están insertas de tres en tres como en el Erizo europeo; su hocico es corto, y las orejas grandes como unos dos tercios de la cabeza. Encuéntrase desde el Norte del mar Caspio hasta Egipto, y es común en las orillas del lago Aral, en las cercanías de Astracán. En esta última ciudad lo emplean como á los Gatos en la persecución de los Ratones caseros.

ERIZO DE OREJAS COLGANTES.
Erinaceus malacensis (Desm.—Briss.); Porcus aculeatus (Seba.)

Solo lo conocemos por una lámina de Seba, la cual tal vez no sea auténtica. Tiene ocho pulgadas

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