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Mamiferos. Carniceros. Segundo Suborden: Insectívoros. Tribu de triodontes de Caninos Largos. Género Tenreg. 261


diariamente para hallar su sustento y el de su familia; así es que esta tarea le ocupa con regularidad, y lo que es mas particular á determinadas horas. Al salir el sol empieza sus primeros trabajos, los cuales prosigue por espacio de una hora, vuelve á ellos á las nueve, á las doce, á las tres y al ponerse el sol, siendo en esta última hora cuando trabaja con mayor afán; las demás, así del dia como de la noche, las pasa durmiendo en su lecho. Saliendo muy rara vez de su subterráneo, tiene el Topo muy pocos enemigos que temer, y no puede ser presa de animales Carnívoros. La plaga mas temible para él es el desbordamiento de los rios. En estas súbitas inundaciones se ve á estos animales huir nadando y haciendo grandes esfuerzos para ganar las tierras mas elevadas; pero mueren la mayor parte, lo mismo que sus crias, que permanecen en las madrigueras. Si el Topo se ve sorprendido fuera de su madriguera, solo trata de huir cuando es muy dura la tierra y no le permite hundirse prontamente en ella, en cuyo caso corre bastante aprisa, por mas que diga Cuvier en la cita que hemos hecho mas arriba, y despide un grito muy agudo, semejante al chirrido que produce una lima rozando con un pedazo de acero. Este animal es tan delicado, que el mas ligero golpe lo mata, en especial si lo recibe en la nariz. Pero cuando se halla en terreno móvil y muy ligero, en lugar de huir se entierra con tanta prontitud, que si uno se encuentra á diez pasos no llega al sitio donde estaba el animal sin que ya este haya desaparecido. Si con un azadón se le busca en la madriguera sálvase en su lecho; al primer ruido, á la primera conmoción que el azadón produce en el suelo, y si halla cerradas las salidas, al instante se pone á escarbar su conducto vertical en el cual se hunde á veces mas de tres pies y medio, no quedando otro recurso para obligarle á salir que llenarlo de agua.
A pesar de los hábitos tranquilos que le atribuye Buffon, el Topo no deja de ser un animal muy cruel y muy voraz. «No tiene un hambre regular como los demás animales,» dice Geoffroy Saint-Hilaire, sino que esta necesidad es en él exaltada; es un abatimiento de fuerzas que lo conduce al estado de frenesí. Muéstrase sumamente agitado y rabioso al echarse sobre la presa, su glotonería desordena todas sus facultades, nada le arredra en tratándose de satisfacer el hambre, pues se entrega á su voracidad, suceda lo que suceda; y no le detiene ni la presencia del Hombre, ni obstáculos ni amenazas. El Topo ataca á sus enemigos por el vientre, en el cual introduce su cabeza y recrea así todos sus sentidos. Isidoro Geolfroy completa esta pintura diciendo: cuando algún animal se halla al alcance del Topo, este se arroja á él de improviso, le abre el vientre y lo devora casi entero en poco tiempo. El Sapo es el único animal que le repugna; en cuanto a las Ranas y á los Pájaros los devora con grande afán. Hasta si se colocan en. un mismo sitio dos Topos de igual sexo, no deja el mas fuerte de devorar al mas débil, y luego no se halla mas que la piel y algunos huesos de la víctima.
Después que el Topo ha satisfecho el hambre, le abrasa una sed inmensa, en términos que si se le coge por la piel del cuello y se le acerca aun vaso lleno de agua, bebe con avidez, no obstante la incomodidad de semejante posición. La mayor parte de estas interesantes noticias son debidas al doctor Fluerens, á las cuales solo debemos añadir, que cuando los Topos no tienen cosa mejor, comen Sabandijas y las larvas y lombrices blancas de las Langostas.
Debemos hacer aquí una observación muy esencial y es, que no debemos juzgar de los hábitos de un animal en estado de naturaleza por los que manifiesta en el de esclavitud; de otro modo el ejemplo del Topo nos conduciría á grandes errores. En efecto, si este animal tuviese dentro de su topera unos apetitos tan desordenados, no podría satisfacerlos y perecería de hambre. ¿Cómo pudiera procurarse Pájaros, Ranas y agua para beber? Concluyamos pues de todo, que el Topo está dotado de costumbres mejores que su carácter. No se aletarga durante el invierno como la mayor parte de los Insectívoros; busca una esposicion cálida al Mediodía, en ella establece su morada y aprovecha todos los dias de sol y deshielo para trabajar. Reúne una porción de bultos de belloritas de otoño, para consumirlas cuando la tierra se halla fuertemente helada, supuesto que siempre se encuentran restos de esta planta al rededor de su lecho en febrero y marzo, es decir, antes de la cria.
Este animal es una plaga para la agricultura en todas partes donde abunda: hace grandes estragos en las tierras y en los jardines escarbándolos en todas direcciones y cortando las raices de las plantas. Cuando los prados están llenos de topineras, estas impiden que se rieguen á flor de tierra, y en consecuencia se pierde gran cantidad de forraje. Además, sus escavaciones que son causa de no se pueda regar con regularidad, pues agujerean los diques y calzadas y hacen que se escape el agua.

TOPO CIEGO.
Talpa caeca, (Saví.).

Esta especie en ciertos lugares es casi tan común como el topo ordinario; no obstante, nadie la había observado antes de Saví. Se diferencia por su tamaño menor, el cual no pasa de cuatro pulgadas y por la forma mas aplanada de su hocico; sus ojos están casi del todo ocultos debajo de la piel, la cual solo da paso á la luz por un agujero como hecho con un alfiler.

GÉNERO TENREG.
Setiger (Cuv.)

El Tenre y el Tendrac fueron descritos por Buffon. Lo mismo hizo Sonnerat con el Tenrec rayado de que dio un dibujo en su Viaje á las Indias, pero que Buffon miraba sin fundamento como un Tenrec joven. Es evidentemente animal de una especie distinta cubierto de pelos mezclados con las púas, rayado de amarillo y negro: sus quijadas tienen seis incisivos y dos caninos delgados y curvos: su tamaño á lo mas es el del Topo.
Los jóvenes después de algunos meses de nacidos, apenas llegan á cuatro pulgadas de largo; y las fajas negras que aparecen sobre el fondo pardo de su pelo, desaparecen al paso que envejecen, y las reemplaza un color leonado uniforme. Los negros gustan tanto de su carne, que no bien le han cogido cuando le ponen á asar para comérselo. Los criollos de Mauricio les dan el nombre de Tandk ó Tandka. Las hembras paren cada vez quince ó diez y ocho hijuelos. Un hecho nuevo de su historia es la costumbre que tienen de retirarse á las madrigueras subterráneas en la isla Mauricio, desde junio hasta noviembre, y casi no salen hasta diciembre.
Los caracteres de los Tenrecs convienen en parte á los Erizos, y en otros se diferencian. Se puéde citar entre estos últimos, aunque no es mas que un carácter de segundo orden, la disposición relativa de los pelos y de las púas entre los Erizos; la cabeza está cubierta de pelos por debajo y por encima hasta la nuca, desde donde toda la parte superior está cubierta de púas sensiblemente de la misma longitud. Entre los verdaderos Tenrecs, el hocico, después de un espacio bastante considerable, tiene pelos cuyo largo y grueso van en aumento insensiblemente de adelante

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