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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnivoros. Familia Plantígrados. Género Oso. 265

damente carnicero. Además es notable, que en el León y en los otros Felis, las uñas son retráctiles por un admirable mecanismo, y colocadas cuando el animal no se sirve de ellas, en un verdadero estuche, están protegidas contra cuantas causas pudieran destruir su agudeza. En los géneros anteriores á los Gatos, las uñas se retraen incompletamente, estando por consiguiente menos armados, según que son menos Carnívoros. Por fin, en la continuación de la serie esta retractilidad desaparece, y por lo mismo las uñas son mas ó menos obtusas. Esta concordancia entre la agudeza de las uñas y la de los dientes carniceros, por mas que sea muy notable y merezca toda nuestra atención, es una simple coincidencia y no establece relación proporcional exacta; pues hay varios grupos muy semejantes con respecto á los dientes, que son por consiguiente Carnívoros en igual grado, pero que difieren sin embargo por la conformación de sus uñas.
Terminaremos estas consideraciones manifestando las notables diferencias que existen entre los Carnívoros con respecto á sus extremidades. Desde hace mucho tiempo se ha llamado á algunos Plantígrados; á otros Digitígrados, y estas denominaciones demuestran su diverso modo de andar, representado en sus pies por diferencias anatómicas marcadas. Los metacarpos y metatarsos de los verdaderos digitígrados difieren por su forma y dirección de los de los verdaderos Plantígrados. En los Osos y todos los Plantígrados, los metacarpos, metatarsos y también los dedos son horizontales, cortos y anchos. En los semi-Plantígrados son medianamente cortos y anchos, y tienen grados de oblicuidad muy distintos, ya entre las especies, ya en la misma especie y hasta en el mismo individuo, según las actitudes en que se halla. Los verdaderos Digitígrados los tienen mas ó menos verticales, y hasta los metacarpos pueden presentar esta misma dirección. Al mismo tiempo, de anchos y cortos que eran, se hacen largos y delgados, de tal suerte que por su dirección y figura no parece que forman parte del pié, sino que constituyen una parte del miembro, intermedia entre el pié y la pierna. De esta disposición resulta que teniendo los Digitígrados los miembros relativamente mas largos y una articulación mas en ellos, gozan de muy especiales condiciones de agilidad, en relación con sus necesidades.

FAMILIA DE PLANTÍGRADOS.

Está constituido este grande grupo por animales que caminan apoyando toda la planta de sus pies, como el nombre lo indica, por lo cual tienen generalmente mucha facilidad para enderezarse, sostenidos únicamente por las extremidades posteriores. Participan de la pesadez y hábitos nocturnos de los Insectívoros; carecen de ciego, como ellos; tienen cinco dedos en cada pié, y casi todos pasan aletargados el invierno en los paises fríos.

GÉNERO OSO.
Ursus (Linn.)

Los naturalistas ponen los Osos á la cabeza del sub-órden de los Carnívoros en la familia de los Plantígrados. No hay animal alguno sobre el cual hayan variado tanto como sobre el Oso los autores de historia natural. Sus incertidumbres y aun sus contradicciones, con respecto á su naturaleza y costumbres proceden de no haber distinguido bien las especies. Primeramente conviene no confundir al Oso de tierra con el de mar, llamado comunmente Oso blanco, Oso del mar Glacial; ambos son animales muy distintos tanto por la forma del cuerpo como por sus costumbres. Es necesario después distinguir las especies principales de osos terrestres, que no pueden ser consideradas como simples variedades, porque sus inclinaciones, apetitos y aun sus formas son bastante diferentes. Además hay también Osos blancos terrestres y que aunque tienen color semejante á los del mar, se distinguen de ellos por los demás caracteres tanto como los otros. Se hallan estos Osos blancos terrestres en la Gran Tartaría, en Moscovia, en Lituania, y en las demás provincias del Norte. No es el rigor del clima lo que los vuelve blancos, durante el invierno, como á los Armiños ó á las Liebres, pues estos Osos nacen blancos, y permanecen blancos en todo tiempo; y se pudiera muy bien considerarlos como una cuarta especie, si no se hallasen Osos de pelo mezclado de pardo y de blanco, lo cual muestra una casta intermedia entre este Oso blanco terrestre, y el Oso pardo ó negro: por consiguiente, el Oso blanco terrestre no es mas que una variedad de una ú otra de estas especies.

Los Osos pardos se hallan á cada paso en los Alpes, y rara vez los Osos negros, los cuales por el contrario, se encuentran en gran número en los montes de los paises septentrionales de Europa y de América. El pardo es feroz y carnicero: el negro solo tiene alguna fuerza, y rehusa constantemente comer carne. Acerca de esto no podemos alegar testimonio mas positivo y reciente, que el de Mr. de Pratz, quien en su historia de la Luisiana dice lo siguiente: «El Oso negro aparece por el invierno en la Luisiana porque, impidiéndole las nieves que cubren las tierras del Norte hallar su alimento, se aleja de los paises septentrionales: se sustenta de frutas, entre otras de bellotas y de raices: sus manjares mas deliciosos son la miel y la leche; y cuando la encuentra, antes se dejaría matar que soltar la presa. A pesar de la preocupación en que se está, de que el Oso es carnicero, afirmo con todos los habitantes de esta provincia y de los paises circunvecinos, que no lo es de ningún modo. Nunca se ha verificado que estos animales hayan devorado á ningún hombre, á pesar de su multitud y del hambre cruel que á veces padecen; puesto que ni aun en estos casos, comen la carne muerta que encuentran. En el tiempo en que yo vivia entre los natches, hubo un invierno tan riguroso en las tierras del Norte, que bajaron muchos de estos animales, siendo tan crecido su número, que unos á otros se quitaban la comida, y estaban muy flacos: la grande hambre les hacia salir de los bosques, situados á la ribera del rio: se les veia correr por las noches á las habitaciones; entrar en los corrales, que no estaban bien cerrados, y encontrando en ellos carne, puesta al fresco, no la tocaban, y solamente comían los granos que podían ha-

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