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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnivoros. Familia Plantígrados. Género Oso. 270


taria, lo mismo que la del Oso castaño, cuyas formas generales son muy semejantes, le gustan los inmensos bosques vírgenes qué sombrean los montes escabrosos del Gran Chipewyan, las márgenes del Missouri, del Nebraska y del Arkansas; en fin, la parte Noroeste de la América septentrional conocida, en los Estados Unidos con el nombre de Pais indiano. Esta inmensa comarca que empieza en el país de los Osages y contiene los pueblos errantes de los Pies-negros, de los Narices-taladradas, de los Kansas, de los Cuervos, de los Camarchas, de los Kaways, de los Barrigones, de los Cabezas chatas y algunos otros, es muy poco conocida de los hombres civilizados; algunos traficantes en pieles, traperos y cazadores de Castores son los únicos que hasta el dia han penetrado en esas profundas soledades. En ellas domina como dueño absoluto el Oso fiero sobre todos los animales del desierto, en quienes ejerce su desapiadada tiranía. Pasa el dia durmiendo en las profundas cuevas de los montes, despierta á la hora del crepúsculo y sale de su retiro. Desgraciados entonces los animales que encuentra. Acecha, puesto en emboscada á los Gamos, Argalis y otros animales ligeros, y al paso que se les echa encima los aterra y devora: hasta el Oso con collar y el Oso blanco le temen y huyen á su vista. Desciende á veces á los valles donde pacen inmensos rebaños de Bisontes, y estos monstruosos animales, á pesar de su número y de sus temibles cuernos, no pueden defenderse de su furor: en vano se estrechan y enlazan entre sí presentando una fila compacta de amenazadores cuernos, pues el Oso se arroja á ellos, los dispersa, los persigue con ligereza, les salta encima, los estrecha con sus brazos ferreos, les fractura el cráneo con sus dientes, y á menudo deja muertos á muchos antes de devorar a alguno.

Con todo, el Oso feroz halla enemigos entre los salvajes medio desnudos, hijos como él del desierto, que le resisten y hasta alguna vez le atacan atreviéndose á sostener una lucha cuerpo á cuerpo. El cazador indio del Arkansas tiene una perspicacia maravillosa para descubrir durante el invierno la cueva, donde el Oso ha establecido su vivienda; y en las demás estaciones sabe esperarle, sorprenderle en su emboscada en ocasión en que el mismo animal está acechando una presa, seguirle la pista, y atravesarle con sus flechas ó con sus balas. Luego que ha descubierto los vestigios de su tránsito, le sigue armado con arco, carabina y una navaja india muy afilada, de que se sirve para cortar la cabellera á los enemigos vencidos. Aproxímase al fiero animal agachado y oculto detrás de la maleza, y poniéndose á sotavento, no porque tenia que, apercibido el Oso de la presencia de un hombre, huya; sino para que no le embista desde luego y pueda el indio conservar la ventaja de ser el primero en el ataque. Cuando el cazador se cree á distancia conveniente del monstruo, levántase de repente, se manifiesta y le arroja una flecha; en seguida se deja caer en el suelo tendido á lo largo boca arriba y apoyado en los codos coge la carabina y apunta al animal. Furioso este y herido vacila un momento entre el ataque y la fuga, pero viendo á su enemigo por el suelo se arroja á despedazarlo; pero el cazador salvaje tiene la serenidad y valor suficientes para aguardarle á una distancia de unos cinco pasos, y solo en este preciso instante le dispara la carabina al pecho y lo derriba muerto. Si por acaso no sale el tiro, el intrépido cazador se levanta de improviso y con la navaja en la mano se dispone á luchar cuerpo á cuerpo. Por lo regular este cambio de posición, basta á detener al Oso, el cual después de vacilar otra vez algunos instantes, se retira lentamente, volviendo de cuando en cuando la vista al temerario indio. Pero también suele suceder que, irritado mas y mas por el dolor de la herida, se levanta sobre sus dos pies y con los brazos extendidos se arroja á su agresor, quien le hunde la navaja en el corazón y lo derriba muerto; pero si yerra el golpe muere despedazado, víctima de la pueril vanidad que le hace exponerse á un peligro inútil por hacer alarde de su valor ó por la simple esperanza de Conquistar una miserable piel.

Es probable que haya mucha exageración en lo que los viajeros cuentan de la ferocidad del Oso pardo; pero lo que acabamos de decir sobre el modo como los salvajes atacan á este animal, es cierto hasta en sus mas insignificantes pormenores. Por lo demás, puede aplicársele cuanto hemos dicho acerca del Oso castaño, con la exclusiva diferencia de que no se alimenta de sustancias vejetales, sino cuando le fallan las animales. Es un hecho singular el haber creído reconocer Cliton en el esqueleto de este Oso una identidad completa con las osamentas fósiles que sirvieron á Jefferson y después á F. Cuvier, para reconstruir el animal extraordinario al que han dado el nombre paleontológico de Megalonyx.

OSO DE LOS PIRINEOS.
Urdus pyrenaicus (Fed. Cuv.)

Es mas pequeño que el Oso de los Alpes; su cuerpo es de color rubio amarillento y de pies negros. Es según muchos autores la misma especie que se encuentra en los montes de Asturias, es decir, una simple variedad del Oso castaño.

OSO DE SIBERIA.
Ursus collaris (Fed. Cuv.)

Es muy semejante al precedente con respecto á las formas y colores; pero es algo mas pequeño y tiene un ancho collar blanco que le pasa por encima de la espalda y de los hombros y termina en el pecho. Encuéntrase en el Norte del Asia, y al parecer tiene las mismas costumbres que nuestro Oso europeo.

OSO DEL TIBET.
Ursus thibetanus (Fed. Cuv.)

Diferencíase de los anteriores por el grosor del cuello, lo mismo que por el entrecejo que forma una línea recta. Es negro y tiene el pelo liso; el hocico algo rojo; el labio superior de color de carne y el inferior blanco; en el pecho tiene una mancha blanca en forma de Y Encuéntrase en los montes de Silhet en Nepaul, y nada de positivo se sabe relativamente á sus costumbres.

OSO ADORNADO.
Ursus ornatos (Fed. Cuv.)

Probablemente no es mas que una variedad del Oso negro. Su altura rara vez pasa de tres pies y medio; su hocico es algo mas corto y de color leonado sucio; el pelo es igualmente negro, liso y reluciente; pero tiene un semicírculo leonado encima de cada ojo, y blanco ó leonado en la parte anterior del cuello y del pecho. Es bastante común en las cordilleras de Chile, y tal vez en toda la América del Sur.

OSO DE GRANDES LABIOS.
Ursus labialus (Bainv.); Bfadypus ursinus (,Saw.); Ursus longirostris (Tiedm.); Ifelarctos typus (Horsf.)

Es algo mas pequeño que el Oso castaño; su color es negro subido, y á veces presenta algunas manchas

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