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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnívoros. Familia Digitígrados. Tribu de Perros. Género Perro. 304


pendientes, los ojos abiertos casi horizontalmente, y bastante cercanos uno á otro, y las uñas y los pies blancos: y el joven macho de la segunda generación tenia igualmente la cabeza corta, los ojos abiertos horizontalmente y bastante cercanos uno á otro, y las orejas aun mas pendientes querías del padre. «Del mismo modo parece que la Loba madre habia influido tanto en la forma de la cola de los machos, como en la de sus cuerpos, pues estos machos, así de la primera como de la segunda generación, tenían igualmente la cola larga y caida como su abuela Loba. También parece que la Loba madre ha tenido, mas influencia que el Perro padre en la forma de la cabeza de las hembras pues, ambas, la de la primera y la de la segunda generación, tenían la cabeza mas prolongada, los ojos mas inclinados y mas distantes, la extremidad de la nariz mas elevada, y las orejas mas derechas; caracteres que no pueden proceder sino de la Loba, al paso que, por el contrario, estas mismas dos hembras tenían la cola corta del abuelo Perro, y el color blanco debajo del cuello, en los pies y en las uñas; lo cual es prueba también de que las partes mas exteriores son dadas por el padre y no por la madre.

«Resumiendo los hechos que acabamos de esponer, resulta:

«Que el abuelo Perro parece haber tenido mas parte que la abuela Loba, en la formación de la cabeza del macho y de la cola de la hembra de la primera generación, y que recíprocamente la Loba tuvo mayor que el Perro en la formación de la cabeza de la hembra y de la cola del macho de esta misma generación. «Parece que el macho de esta primera generación ha trasmitido al de la segunda, los caracteres que habia recibido del Perro y de la Loba, y que recíprocamente su hembra ha comunicado también á la hembra joven, los caracteres que habia recibido de la Loba y del Perro, á escepcion de las orejas y de lo blanco de los pies y las uñas, que en esta hembra joven parece provenían de su padre; lo cual prueba, al parecer, que el padre no solamente influye en las extremidades dé los machos, sino también en las de las hembras. Y á la verdad, estos cuatro animales machos y hembras, teñían mucho mas del Perro que del Lobo en la figura dé los pies, sin embargo de ser sus piernas posteriores un poco encorvadas; del Perro tenían el pié ancho á proporción de la pierna, además de esto, en vez de caminar como el Lobo sobre la parte inferior de la muñeca, tenían, por el contrario, esta parte bastante levantada, como el Perro, al tiempo de caminar, de suerte que sola la planta del pié tocaba en tierra.

«Tanto como la mezcla física de las partes del cuerpo del Perro y de la Loba se reconocía á primera vista en estos cuatro animales, otro tanto la mezcla que se pudiera llamar moral, se manifestaba en su índole y hábitos.

«Nadie ignora que los Perros levantan una pierna para orinar cuando son adultos pues cuando son jóvenes se bajan como las hembras para esta función: nuestro macho adulto, esto es, el de la primera generación, levantaba igualmente la pierna, y el macho joven se bajaba.

«Los Lobos ahullan y no ladran: nuestros cuatro animales ladraban, aunque con voz ronca, y al mismo tiempo ahullaban también como los Lobos, y además formaban una especie de murmullo de placer o de deseo, como el de un Perro que se acerca á su dueño. Es verdad que parecía ladraban con dificultad pero no dejaban de ladrar siempre que veían gentes estrañas u otros objetos que los inquietaban. Con su murmullo daban á conocer su gozo ó sus deseos; y ahullaban siempre que tenian hambre ó se fastidiaban ó impacientaban, no haciendo en esto, sino lo que hacen los Perros cuando los tienen encerrados mucho tiempo. Parece que presagiaban las mudanzas del aire, porque ahullaban con mas fuerza y frecuencia cuando el tiempo se disponía para llover ó estaba húmedo, que en tiempo sereno: los Lobos en los bosques tienen el mismo instinto, y se les oye ahullar en el mal tiempo y antes de las tempestades. Finalmente los dos animales jóvenes de la segunda generación ladraban con menos dificultad que los de la primera: no ahullaban con tanta frecuencia; y cuando lo hacían, era siempre después de haber ladrado; de suerte que en la voz parecía se acercaban mucho mas á la especie del Perro que á la del Lobo.

«Tenian una propiedad harto extraña, y que no es ordinaria en nuestros Perros, y era la de escavar la tierra con el hocico para tapar su escremento, ó para guardar los restos de su comida, en vez de que los Perros se valen para esto de sus uñas; y no solo hacían agujeros pequeños en tierra con el hocico, sino que escavaban también un espacio bastante grande para echarse, lo cual no hemos observado nunca en nuestros Perros domésticos.
«Se ha visto que de nuestros cuatro animales, los dos machos eran feroces y malignos, y por el contrario las dos hembras apacibles y familiares: el macho viejo ejercía su malignidad hasta con su misma familia, como sino la hubiese conocido: si alguna vez halagaba á su hembra de allí á poco la maltrataba, como también á sus hijos, derribándolos y mordiéndolos cruelmente, sin dejar que se levantasen hasta que se le habia pasado la cólera. Las hembras, por el contrario, no se irritaban contra nadie, á menos de provocarlas; y aunque ladraban á los estrenos, nunca se abalanzaban á ellos, «El macho y la hembra de la primera generación tenian el olfato muy fino: olian desde mucha distancia; y sin el auxilio de los ojos, distinguian desde lejos a los estraños de los que conocían; sin que sirviesen de obstáculo á su olfato las paredes que los encerraban, pues ahullaban cuando algún estraño pasaba por cerca de su domicilio, y manifestaban al contrario su alegría cuando eran gentes conocidas; pero se observó que los machos eran los primeros que conocían estas diferencias por el olor, pues las hembras, en estos casos, no ladraba ni ahullaba sino después de los machos.

«Exalaban un olor fuerte muy parecido al del Lobo, pues los Perros domésticos le conocían y huian de estos animales como si fuesen Lobos verdaderos. En el viaje que estos cuatro animales hicieron de Namur á París, los Perros del campo, lejos de acercárseles, huian de ellos luego que los divisaban ó percibían su olor.

«Cuando estos cuatro animales jugaban juntos, si uno de ellos estaba descontento,y gritaba por sentirse maltratado ó herido, los otros tres se abalanzaban á él, le echaban á tierra, le tiraban de la cola, los pies etc., hasta que dejaba de quejarse y entonces continuaban jugando con él como antes. Lo mismo he observado en otras muchas especies de animales, y aun en la de los Ratones. En general, los animales no pueden sufrir los quejidos de sus semejantes y los castigan cuando son sin causa.

«Quise saber cual seria el instinto de nuestros cuatro animales, en punto de aversión ó de valor, y siendo los Gatos los que aborrecen con preferencia los Perros, se introdujo un Gato en el jardin cerrado en que estaban por el dia: al instante que le vieron los Perros corrieron á él: el Gato se subio á un árbol, y nuestros animales se apostaron como para guardarle , sin perder de vista la presa que esperaban. En efecto, luego que se hizo caer el Gato, rompiendo la rama á que estaba asido, el macho viejo le cogió en la boca antes que hubiese llegado á tierra, y

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