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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnívoros. Familia Focaceos. Tribu Focas. Género Pelagio, Macrorino. 356


de dientes. La Foca de capucha vive de pescados; es polygama, y coabita en una posición vertical: la hembra pare un solo hijuelo, sobre el hielo en el mes de abril. Su carne, su grasa y sus tendones, se utilizan. Los groenlandeses se visten con su piel. Sus membranas y sus intestinos sirven para fabricar vidrios y cuerdas para las piraguas. También las cogen, para aprovechar la grasa abundante que suministran.

GÉNERO PELAGIO
Pelagius (Fed. Cuv.)

TIENE treinta y dos dientes, á saber: ocho incisivos, cuatro caninos y veinte molares; los incisivos superiores son escolados transversalmente en su extremo, y los inferiores son simples. Las muelas son gruesas y cónicas, no teniendo así en la parte anterior como posterior mas que unas pequeñas puntas rudimentarias. Tienen el hocico ancho y prolongado en su extremo y el entrecejo muy arqueado.

MONGE
Phoca hermannii (Less.); Pelagius monachus (F. Cuv.); Phoca monachus (Desm.); Phoca bicolor (Sliaw.); Phoca albiventer (Bodd.); Phoca leucogaster (Perón.)

Tiene de siete á diez pies de longitud. Es enteramente negra por encima, y de un blanco gris amarillento por debajo. Tiene treinta y dos dientes, cuatro incisivos arriba y otros tantos abajo. Los pelos son de cuatro líneas de largo, muy apretados y como pegados al cuerpo. La hembra tiene cuatro tetas. Permanece mucho tiempo debajo del agua sin tener necesidad de respirar. Su voz es una especie de ladrido sordo y precipitado. Hasta ahora no se ha encontrado comúnmente mas que en el Adriático. Sin embargo, algunos autores hacen mención de ella como de un habitante de las costas de Cerdeña. Esta es probablemente la Phoca de Aristóteles y de Plinio. El mirar de este animal es apacible, y su índole nada feroz: sus ojos dan indicios de atención, y parece que anuncian inteligencia: á lo menos se ve en ellos la espresion de afecto y cariño á su dueño, al cual obedece con mucha complacencia; y la hemos visto, dice Buffon, inclinarse á su voz, enroscarse, dar vueltas, presentarle una de sus aletas ó nadaderas anteriores, enderezarse sacando toda la parte anterior de su cuerpo, fuera de la caja llena de agua en que la tenia encerrada, y responder á su voz ó á sus señales con un sonido ronco, que parecía salir de lo último de la garganta, y que podia compararse con el mugido ronco de un novillo: parece que el animal produce este sonido espirando el aire y aspirándole, con la diferencia de ser algo mas claro en la aspiración, y mas ronco en la espiración. Antes que su dueño la hubiese hecho dócil, mordía con mucha violencia, cuando se le quería obligar á hacer algunos movimientos; pero luego que se le domó se hizo tan mansa que se la podia tocar, entrarla la mano en la boca, y aún sentarse sin recelo cerca de él, y apoyar el brazo ó la cabeza sobre la suya: cuando su dueño le llamaba, le respondía por distante que estuviese: parecía que le buscaba con los ojos, cuando no le veía, y luego que le percibía, al cabo de algunos instantes de ausencia, manifestaba su alegría con una especie de murmullo.

«Cuando este animal que era macho, estaba en celo, lo cual le acaecía casi todos los meses, su mansedumbre ordinaria se mudaba repentinamente en una especie de furor que le hacia temible: su ardor se declaraba entonces con mugidos acompañados de una fuerte erección: se agitaba y atormentaba en su caja con movimientos impetuosos, y no cesaba de mugir por espacio de muchas horas consecutivas: con gritos casi semejantes esplicaba su dolor cuando le maltrataban; pero tenia otros acentos mas suaves, muy espresivos, y como articulados para manifestar su placer y su gozo.

«En estas accesiones de furores amorosos ocasionados por una necesidad que el animal no podia satisfacer plenamente, y que duraba ocho ó diez dias se le vio salir de su caja después de haberla roto, y en estos momentos no solo era dañino, sino feroz; pues entonces á nadie conocía ni obedecía á la voz de su amo, el cual no podía acercársele hasta dejar que se calmase por algunas horas : una vez le cogió por la manga, y costo mucho trabajo hacerle soltar la presa abriéndole la boca con un instrumento: otra vez se avalanzó á un Perro grande, y le aplastó la cabeza con los dientes, y de este modo ejercía su furor con todos los objetos que encontraba: estas accesiones de celo le enardecian mucho: su cuerpo se cubrió de sarna, se enflaqueció, y murió por fin en agosto de 1779.

«Nos ha parecido que este animal tenia la respiración muy larga, pues conservaba el aire mucho tiempo, y no le aspiraba sino por intervalos, entre los cuales las ventanas de su nariz estaban enteramente cerradas; y en este estado no representaban mas que dos líneas gruesas, señaladas longitudinalmente en la extremidad del hocico: solo las abre para arrojar el aire por una fuerte inspiración y para volver á aspirarle, después de lo cual las vuelve á cerrar como antes, y Suelen pasarse dos minutos entre cada aspiración : el aire en este movimiento formaba un ruido semejante al que se hace sorbiendo alguna cosa con fuerza: de la nariz le salía casi continuamente un humor blanquecino de olor fastidioso.

«Esta gran Foca, como todos los animales de este género, dormía muchas veces al dia: se la oía roncar desde muy lejos; y cuando estaba dormida, costaba trabajo despertarla; bastaba que estuviese solo adormecida para que costase dificultad á su dueño el que le oyese, lo que no conseguía sino aplicándola cerca de la nariz algunos Peces; entonces adquiría movimiento y aun viveza : levantaba la cabeza y la parte anterior de su cuerpo, alzándose sobre sus dos aletas basta la altura de la mano que la presentaba el pescado, pues no se la daba otro alimento, manteniéndola principalmente con Carpas ó con Anguilas que prefería á las Carpas, y unas y otras, aunque crudas, se las sazonaban polvoreándolas con sal: cada veinte y cuatro horas necesitaba cerca de treinta libras de estos pescados: las Anguilas, y aun las primeras Carpas que la presentaban, las comía enteras; pero cuando habia tragado las dos ó tres primeras, procuraba quitar las entrañas á las restantes, antes de comerlas, á cuyo fin las cogía primeramente por la cabeza que aplastaba entre sus dientes; después las dejaba caer, las abría el vientre para sacar la hiel con sus apéndices, y concluía cogiéndolas por la cabeza para tragarlas. «Sus escrementos esparcían un olor muy fétido; eran de color amarillento y á veces líquidos, y cuando eran sólidos tenían la figura de una bola. Los conductores de este animal nos aseguraron que podia vivir muchos dias y aun mas de un mes fuera del agua, como se cuidase dé lavarla bien todas las noches con agua clara, y se la diese por bebida agua clara y salada, pues cuando bebia dulce, y especialmente turbia, se ponia enferma.

GÉNERO MACRORINO
Macrorhinus (Fed. Cuv.)

TIENEN treinta dientes, á saber: cuatro incisivos superiores y dos inferiores ganchosos lo mismo que

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