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Mamiferos. Orden Quinto: Roedores. Roedores Omnívoros o claviculados. Género Ardilla. 385


antiguos, y de copas mas frondosas: teme al agua aun mucho mas que á la tierra, y aseguran que, cuando se ve precisada á pasarla, se sirve de una corteza por bajel, y de su cola por velas y timón. No se aletarga en el invierno como el Lirón, sino que en todo tiempo es muy avispada, y á poco que se toque al pié del árbol sobre que reposa, sale de su pequeño albergue, y huye á otro árbol, ó se oculta detrás de alguna rama. Durante el estío recoge avellanas , y llena de ellas los troncos, y las hendiduras de un árbol viejo, y en invierno acude á su provisión, y las busca también debajo de la nieve la cual aparta arañando. Tiene la voz aguda, y aun mas penetrante que la de la Fuinavy además un murmullo con la boca cerrada como un pequeño gruñido de enfado, que deja oir cuando la irritan. Es demasiado ligera é inquieta para detenerse á caminar paso á paso, y ordinariamente marcha á saltos y á brincos: tiene las uñas tan agudas y los movimientos tan prontos, que en un instante sube á una haya, no obstante ser su corteza muy lisa.

En las noches serenas del verano se oye gritar las Ardillas al saltar de unos árboles á otros; parece que temen el ardor del sol, pues permanecen durante el día en su domicilio, de donde salen por la noche á retozar, á ocuparse en sus amores y á comer: su habitación está limpia y caliente, y es impenetrable á la lluvia. Ordinariamente se establecen en la bifurcación de un árbol: primeramente conducen palillos que mezclan y entretejen con el musgo; después aprietan este, le macizan y dan la suficiente capacidad y solidez á su obra, para vivir á su placer y en seguridad con sus hijuelos: solo dejan en la parle superior una abertura estrecha que apenas basta para pasar, encima de la cual hay una especie de cobertizo en forma de cono, que defiende toda la obra, y hace que la lluvia se deslice por los lados y no penetre adentro. Producen ordinariamente tres ó cuatro hijos: entran en calor por la primavera, y paren por el mes de mayo ó á principios de junio: se peinan y se pulen con las manos y dientes: son animales muy limpios y no tienen ningún mal olor: su carne es bastante buena para comer: el pelo de la cola sirve para pinceles; pero los forros que se hacen de sus pieles merecen poco aprecio.»

Hay ciertas Ardillas que tienen una vida aislada y solitaria, pero á pares, pues el macho jamás se separa, de la hembra: otras al contrario, viven en manadas de mas de ciento; todas son sedentarias y es raro que se aparten del bosque donde viven. Las Ardillas son muy previsoras y nunca hacen un solo almacén, sino varios y distribuidos en diferentes árboles, para que si por algún fracaso pierden uno, las queden otros con que alimentarse durante el invierno. Saben muy bien encontrar sus escondrijos cuando lo necesitan, aun cuando se hallen debajo de la nieve, la cual escarban para dar con ellos. Tan astutas como recelosas constituyen varios nidos bastante distantes entre sí, y la hembra, aun sin ser inquietada , muda con frecuencia de uno á otro á sus hijuelos, llevándolos en la boca. Por la mañana, cuando brilla el sol en el horizonte y reina en el bosque un profundo silencio, los baja uno tras otro y los coloca encima del musgo haciéndolos retozar. Si se la sorprende en semejante ocupación coge uno y lo lleva, no al nido, lo cual le haría perder mucho tiempo, sino á la bifurcación de una gruesa rama en donde lo oculta; en seguida vuelve en busca de los demás para llevárselos de la misma manera. Estos animales siempre que divisan al cazador tienen gran cuidado en mantenerse constantemente detrás del tronco del árbol dando vuelta á su alrededor para seguir ocultos, dejando, siempre interpuesto el tronco; mas no por esto dejan al mismo tiempo de ir subiendo, y una vez llegados á la bifurcación de una rama, se arrollan y acurrucan y permanecen invisibles. De manera que esto hace muy difícil tirarles cuando es uno solo el cazador.

No son las Ardillas tan frugívoras que se nieguen á tomar todo alimento animal, puesto que si encuentran un nido de pajaritos chupan muy bien los huevos ó devoran los pajaritos y hasta á la madre, si pueden sorprenderla. Dice Gmelin que en Siberia los cogen con una especie de trampa que ponen en los árboles, sirviéndoles de cebo un pedazo de pescado ahumado. En otras comarcas viven también de la savia azucarada de las gramíneas y de los granos de maíz. Desde que el cultivo de esta planta fue introducido en Pensilvania y Virginia, las Ardillas se han multiplicado muchísimo y causan grandes estragos en las cosechas. Pocos animales hay mas variables que la Ardilla en razón del clima : las de Francia y Alemania son de un rojo mas ó menos, vivo durante todo el año; pero en el Norte se encuentran algunas rojas, manchadas de gris, de pardo ceniciento, de pardo apizarrado subido, de pardo blanquecino, blanco y negro. La Ardilla gris tan conocida por el comercio á que da lugar su piel, solamente en invierno es de un gris apizarrado, piqueteado de blanquecino en razón de estar anillado cada pelo de pardo de Ratón y de pardo blanquizco. Lo mismo que el Lobo y la Zorra, adquiere la Ardilla la mayor talla en el Norte, contando desde las riberas del Oby hasta el Jeniseí y su pelo se vuelve de un gris mas plateado. Desde él Jeniseí hasta el Angara su pelo se vuelve mas denso y adquiere un matiz mas oscuro.

ARDILLA GRIS.
Sciurus cinereus (Schreb.—Desm.); Sciurus carolinensis (Lin.)

Es poco mayor que la Ardilla de Europa; su pelo es muy variable, según hemos dicho: sus uñas son enteramente pardo blanquizcas; otras, pardo leonadas; especialmente en los costados. Regularmente su pelo es de este último color, con pintas negras superiormente, y una raya leonada en los costados, y las partes inferiores blancas: carece de pinceles en las orejas.

Esta especie pertenece á Pensilvania y á la Carolina, en donde, conforme hemos dicho, se ha multiplicado mucho desde que se introdujo el maiz. Vive este animal en numerosas manadas; es vivo, petulante, y sin embargo bastante manso y domesticable, sin que cobre afición 1 su dueño ni muestre preferencia hacia persona alguna. En un rincón de la jaula donde se la tiene metida se construye un nido de paja, de forma esférica, y en él duerme toda la noche. En estado silvestre, parece que no construye su nido en las ramas de los árboles, sino en los agujeros del tronco.

GRANDE ARDILLA GRIS.
Sciurus cinerecus (Lin.); Sciurus virginianus cinereu major (Ray.)

Es una especie distinta de la precedente; su tamaño es. tres veces mayor que el de nuestra Ardilla, é igual á la de un. conejo joven. Su pelo es á corta diferencia como el de la Ardilla gris; pero en el cuerpo es mas grueso y rechoncho; la cabeza y las orejas son mas cortas, y la cola la cubre todo el cuerpo. También es de Pensilvania y de la Carolina.

 

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