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Mamiferos. Orden Quinto: Roedores. Roedores Hervíboros o Acledianos. Familia de Dasipoides. Género Paca. 428

FAMILIA DE DASIPOIDES

TIENEN diez y siete muelas, dos incisivos en la mandíbula superior y dos en la inferior; los pies posteriores tienen tres ó cinco dedos; pero los de ambos lados son muy pequeños.

GÉNERO PACA
Coelogcnus (F. Cuv.)

TIENEN veinte dientes, á saber: dos incisivos en cada mandíbula, ocho muelas arriba y ocho abajo, compuestas con corona complanada,y surcadas irregularmente; tienen cinco dedos en todos los pies; vése en las mejillas una especie de cavidad cuya abertura sale al exterior, la cola es muy corta y la hembra está provista de cuatro tetas.

PACA CASTAÑO.
Coelogenus sub-niger (F, Cuv.); Cavia Paca (Gml); Pag (Azara); Pak ó Urana(Barere.); Pagy Cttie, en algunos puntos de America.

El Paca es un animal del Nuevo Mundo, que escava su madriguera como el Conejo, con el cual han solido compararle, no obstante que se le parece muy poco: es mucho mayor que el Conejo, y aun que la liebre; su cuerpo es mas grueso y rehecho, su cabeza redonda y corto su hocico: es gordo repleto y mas parecido en su figura á un cochinillo, cuyo gruñido tiene, como también el modo de caminar y de comer, pues no se vale como, el Conejo de sus manos para llevar la comida á la boca, y escava la tierra como el Puerco para buscar su alimento: habita á las orillas de los rios y no se halla sino en los parajes húmedos y calientes de la América meridional: su carne es muy buena de comer, y tan gorda que nunca acostumbran mecharla: también la piel se come como la del cochinillo de leche, y por lo mismo le hacen continuamente la guerra. Con dificultad le cogen vivo los cazadores; y cuando le sorprenden en su madriguera, la cual descubren por la entrada y por la parte opuesta, el animal se defiende y aun procura vengarse mordiendo con prontitud y con ahinco. De su piel, aunque cubierta de pelo corto y áspero se hacen forros bastante buenos, por ser manchada con regularidad por los costados. Estos animales producen con frecuencia y en crecido número: los hombres y los animales carniceros destruyen muchos de ellos, y sin embargo, la especie es siempre casi igualmente numerosa.

M. Buffon habla de un Paca que tuvo en su casa por algún tiempo de la manera siguiente: Hizose construir para este animal una jaula pequeña de madera, en la cual se mantenía tranquilo por el dia, sobre todo cuando no le faltaba su mantenimiento. El Paca parece que gusta del retiro durante el dia, pues se entraba en la jaula de su propia voluntad, luego que había comido; pero llegada la noche, manifestaba el deseo violento que tenia de salir, agitándose continuamente y despedazando con los dientes las rejas de su prision, lo cual nunca ejecutaba de dia, á menos que fuese para desahogar el vientre, pues no solamente no hacia pero ni tampoco podia sufrir la menor suciedad en su habitación, y para sus urgencias se alejaba lo mas que podia. La paja que le servia de cama la arrojaba luego que había tornado algún olor, como para pedir otra nueva y arrojando la vieja afuera con el hocico, buscaba trapos y papel para hacer nueva cama. No era sola su jaula la que le agradaba: todos los rincones oscuros parece que le convenían, y aun solia establecer un nuevo domicilio en los armarios que hallaba abiertos ó, bien bajo las hornillas de la cocina; pero antes preparaba su cama en el paraje que había elegido, y una vez establecido allí, solo por fuerza se le podia hacer salir del nuevo domicilio. La limpieza parece tan natural al Paca, que, siendo hembra el de que vamos hablando, y habiéndole dado un Conejo en el tiempo en que la Paca estaba en calor, con el fin de ver si se lograba su unión, le aborreció desde el instante en que el Conejo escrementó en su jaula común , siendo así que antes de esto le había recibido de modo que hizo esperar se lograría el intento, lamiéndole la nariz, las orejas y el cuerpo, y dejándole casi todo el alimento sin solicitar partirle con él; pero luego que el Conejo inficionó la jaula se retiró inmediatamente al rincón de un armario viejo, donde hizo su cama de papel y trapos, y no volvió á su habitación hasta que la vio limpia y libre del huésped asqueroso que le habian dado.

El Paca se acostumbra fácilmente á la vida doméstica, y es manso y tratable mientras no le irritan: gusta de que le halaguen y lame las manos de los que le acarician; y no solo conoce muy bien á los que le cuidan, sino que distingue perfectamente su voz. Cuando le rascan el lomo se extiende y se echa sobre el vientre, y a veces manifiesta con un blando chillido su reconocimiento, como pidiendo que continúen. Sin embargo, repugna que le cojan para transportarle, y hace esfuerzos muy vivos y reiterados para escaparse.

El Paca tiene los músculos muy fuertes y el cuerpo rehecho, y con todo es su piel tan sensible que el contacto mas leve es suficiente para causarle una viva emoción. Esta grande sensibilidad aunque acompañada ordinariamente de mansedumbre, suele producir ímpetus de cólera cuando, se le contraría demasiado ó sé le presenta un objeto que le repugna; y así se ve que la sola vista de un Perro que no conoce, basta para ponerle de mal humor. Se le ha visto estando encerrado en su jaula, morder la puerta y buscar modo de abrirla, solo porque había entrado en el cuarto un Perro forastero; al principio se creyó que quería salir para hacer sus urgencias; pero causó mucha estrañeza ver que, no bien estuvo en libertad, cuando se abalanzó al Perro que no le hacia mal alguno, y le mordió lo bastante para hacerle gritar; y sin embargo, en pocos días se acostumbró á ver el mismo Perro sin enfado. Del mismo modo trata las gentes que no conoce, y las que se oponen á sus caprichos; pero nunca muerde á los que le cuidan: no gusta de niños; está pronto siempre á perseguirlos,

 

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Cuando diciembre se va tiritando, año bueno viene anunciando.
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Nada es tan amargo que no encuentre en el alma algún consuelo. Séneca

 

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