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Piezas justificativas, Noticia de la vida y escritos de Don Félix de Azara.


PIEZAS JUSTIFICATIVAS. (1)

(1) Las siguientes piezas justificativas aparecen en castellano en el original francés de los Viajes de Azara. -Nota de la edición española-)

CARTA DEL SR. LASTARRIA A M. WALCKEANER, DE QUE FORMA PARTE DEL TROZO SIGUIENTE:

Muy señor mío: Tengo el honor de saludar a Vm. atentamente y gozo la satisfacción de incluir en ésta una copia del capítulo de la relación de gobierno del virrey Avilés, en que da idea de uno de los importantísimos trabajos del Sr. D. Félix de Azara en el Virreinato de Buenos Aires: creo que conduce al intento de Vm. que, según he sabido, se ha propuesto dar a luz la recomendable descripción del Paraguay que ha escrito el Sr. Azara, para dar una completa idea topográfica, física y moral de aquellas colonias españolas adyacentes al Río de la Plata, que son las más importantes que tenemos en América. Y como el juicio de una obra histórica depende esencialmente del concepto de su autor, he sabido también que Vm. se ha propuesto escribir algunos rasgos de la vida del nominado señor Azara, principalmente de los que se refieren a la ocasión y circunstancias en que ha escrito. Creo, pues, que para esto podrá servir el adjunto papel, que ofrezco a Vm. Como testigo de lo que contiene, sobre cuyos particulares tengo treinta y seis cartas de dicho señor Azara, que me escribía desde Batovi, comunicándonos sus observaciones, muy interesantes, relativamente a la economía política de aquellos países.

Debo también noticiar a Vm. que el Sr. D. Félix de Azara , en medio de sus cuidados y trabajos de establecer poblaciones en las fronteras de Brasil, escribió una Memoria sobre el arreglo de los muy extendidos campos de Buenos Aires, donde se observan los abusos consiguientes a la arbitrariedad de los particulares y al capricho y descuido de los gobernadores, que son los culpados de no haber propuesto las mejoras leyes agrarias; esta Memoria se imprimió en Buenos Aires, inserta en el periódico titulado Semanario de Agricultura; pero el redactor no la dio a luz con puntualidad ni la puso bajo el nombre de Sr. Azara, quien justamente merece el título de Primer Observador y Pensador que ha tenido aquel país hasta darse a conocer y merecer su fomento.

He venido de América a esta Corte, de donde regresaré a aquel mi patrio suelo, y en todas partes estaré pronto a cumplir las órdenes de Vm. Que se servirá reconocerme por su muy atento servidor.

Q. S. M.,B.,

MIGUEL LASTARRIA.

Madrid, 2 de diciembre de 1805.

COPIA Y EXTRACTO DE UN CAPÍTULO DE LA RELACIÓN QUE HIZO DE SU GOBIERNO, AL DEJAR EL MANDO DEL VIRREYNATO DE BUENOS AIRES, EL EXCELENTISÍMO SEÑOR MARQUÉS DE AVILÉS, LA CUAL DIRIGIÓ AL REY NUESTRO SEÑOR CON FECHA DE 20 DE MAYO DE 1801 Y SE HALLA EN LA SECRETARÍA DEL REAL Y SUPREMO CONSEJO DE INDIAS, EN ESTA CORTE.

Cap. Pobladores.

En el año de 1778 dispuso nuestra Corte que se poblase la costa patagónica, y a este fin de cuenta de S. M., se enviaron desde España muchas familias, que por providencia interina se depositaron en la jurisdicción de Montevideo, Maldonado y colonia del Sacramento, y algunas en las Guardias de esta frontera; y como el único paraje de la costa patagónica donde se pudo hacer establecimiento fue sobre el Río Negro, donde apenas se colocaron muy pocos pobladores, y tan provisionalmente que aun en el día se les están construyendo las casas, quedó, por consiguiente, un grande número de estas familias sin establecimiento sólido para ellas, sin utilidad del Estado y con gravamen del Erario Real, que les ha estado suministrado a real (2 1/2 rr.s V.on) por las cabezas de familia y a medio real por cada individuo de los hijos de ellas, y por algunos tiempos a cuatro pesos (fuertes) al mes por familia, para alquiler de casa, lo que ha causado unos gastos tan enormes como inútiles al Estado, que no solamente no aprovechó en la población y agricultura de estos campos este número de vasallos, sino que, por el contrario, perdió muchos de ellos, cuyos brazos en tantos años de inacción se han hecho inertes para el trabajo. No han sido estos solos los daños que resultaron de la retardación en colocarlos, sino que, por las providencias medias de situarlos interinamente, no dándoles posesión formal de terreno ni cerrando con claridad algunas contratas, han resultado un sinnúmero de pleitos sobre alcances contra la real Hacienda y recursos a la Corte por los interesados. Antes de llegar a este mando tenía ya algunas noticias en confuso de la inacción en que estaba el asunto de Pobladores, y comprendiendo lo necesario que era su conclusión (luego que pasó aquel tiempo que necesita todo gobernador que entra en un mando nuevo, y que otros asuntos de urgencia me permitieron dedicarme a este asunto) determiné, juzgándolo por más útil al Rey y a los interesados, tratar de transacciones o convenios con ellos y darles establecimientos en las fronteras del Brasil a los que no admitiesen partidos razonables. A pesar de estos buenos deseos, que de contado se dirigían a libertar al Rey del desembolso de cerca de cincuenta mil pesos fuertes que anualmente se suministraban por razón de las dichas asignaciones, nada podía adelantar si no me proporcionaba Dios un sujeto que tuviese disposición para un encargo más prolijo y molesto de lo que parecerá a quien no se haga cargo de la clase de gentes con quienes se había de contratar, y que habiendo calculado a su favor grandes alcances contra el Erario por las asignaciones que no se les había satisfecho en años anteriores, acompañados de la rudeza propia de su clase, seria indispensable mucha paciencia y talento aparte para persuadirlos; pero la divina Providencia, que, por sus inescrutables juicios, tan benéfica se muestra conmigo, sólo por su infinita misericordia, me proporcionó al Sr. D. Félix de Azara, capitán de navío de la Real Armada, primer comisario de la tercera partida de demarcación de la frontera de Paraguay, quien se hallaba en esta ciudad (Buenos Aires), sujeto en quien había advertido un modo de pensar muy puro y cristiano , acompañado de un verdadero amor patrio; de cuyos estímulos, animado, tomó gustosamente esta comisión sin más interés que el de manifestar su fidelidad al Rey y dedicación al bien común, como buen patricio; incomodándose y haciendo los gastos del viaje y de su manutención, y subalternos, por países despoblados>>... Prosigue refiriendo el nominado virrey que, habiéndose encaminado el Sr. Azara a Montevideo, practicó cumplidamente la principal empresa de libertar al Real Erario del numerado crecido desembolso anual que, por una especie de indolente descuido, se suministraba a dichos pobladores: que con siete mil cuatrocientos diez y seis pesos siete XXd. canceló la obligación respecto de ciento cincuenta y tres pobladores que alegaron no podían ir a establecerse en las designadas fronteras del Brasil, adonde se encamino el señor de Azara con las demás familias, les adjudicó tierras y ganados, les construyó habitaciones y edificó una iglesia, a la cual se destinó un capellán, remitiéndose lo necesario para el culto, etc., fundado así la nueva villa de San Gabriel de Batovi, en las cabezas del río Ibicuí; que sucesivamente el Sr. Azara estableció con otros pobladores en la otra banda del río Santa María, confluente al Ibicuí, para formar otra villa, que se había de nombrar Esperanza, bajo la protección de San Félix, con lo que resultaron pobladas por la diligencia del Sr. Azara sesenta leguas de frontera que teníamos desierta, cuyo grave inconveniente político y económico pondera el nominado virrey al considerar estos nuevos establecimientos tan interesantes. Considera también el virrey lo muy conveniente que es continuar estas poblaciones en el espacio que se comprende entre aquella frontera, el río de Uruguay y el río Negro, cuyo territorio es la mansión de los gentiles Charrúas y Minuanes, en número de cien familias, pocas más o menos, y de muchos bandidos que salen a robar y a cometer raptos, teniendo en continua consternación a nuestros pacíficos campesinos de los alrededores. Hace notar dicho virrey que hacia la parte del río Negro destinó al capitán D. Jorge Pacheco con una comisión militar, para que bajo su protección se fuesen estableciendo familias pobres del propio modo que lo ejecutaba prodigiosamente el Sr. Azara; pero que el referido capitán no cumplió como debía y podía hallándose con muchos más auxilios que el señor Azara. Y exponiendo el plan de obrar paralelamente continuado por la parte de la frontera las importantes poblaciones del Sr. Azara y por la parte del río Negro las que había ordenado y no ejecutó el capitán Pacheco, concluye: << que para continuar esta idea tan útil puede seguirse con preferencia a de cualesquiera otros el dictamen del Sr. Azara>>. Debe notarse que en septiembre de 1800 se trasladó el Sr. Azara de Bueno Aires a Montevideo, donde, a pesar de su mucha actividad, se detuvo algunos días en practicar la referida cancelación que ha exonerado al Erario del perjudicial desembolso de cincuenta mil pesos fuertes anuales; que inmediatamente se encaminó a la frontera, a fundar dichos establecimientos; que muchas semanas no pudo continuar por falta de auxilios, y que habiendo siendo llamado a esta corte de orden de S. M. suspendió sus interesantes trabajos y regresó a Montevideo en mayo de 1801; de modo que el corto período de ocho meses sucedió lo que se ha relacionado por mayor.

<< Esta copia y extracto es conforme con el original que remitió al Rey el excelentísimo señor marqués de Avilés, que se hallará en la secretaría del Real y Supremo Consejo de Indias, y cuyo borrador, dictado por el propio virrey, y escrito en parte por su misma mano, conservo en mi poder, con ocasión de haber sido asesor y secretario privado del nominado virrey>>.

MIGUEL LASTARRIA.

Madrid, 2 de diciembre de 1805.

EXTRACTOS DE LA CORRESPONDENCIA DEL SR. DE AZARA CON M. WALCKENAER.

NÚMERO 1.

MUY SEÑOR MÍO:

Después de haber salido de París, mis asuntos me han detenido en Barcelona y en mi casa en Aragón; pero al fin este Gobierno me ha fijado por algún tiempo aquí, donde pongo a la disposición de V. todas mis facultades.

El librero que se había encargado de publicar mis anotaciones sobre las aves (1). (Alude aquí Azara su obra Apuntamientos para la Historia Natural de los Páxaros del Paraguay y del Río de la Plata, impresa en Madrid por la Vda. De Ibarra en 1802-1805, en tres volúmenes.) me ha presentado el primer volumen, impreso hace dos años, diciéndome que sus negocios no le habían permitido hacer imprimir el resto de la obra, pero que iba a hacerlo en seguida.
Aunque esta obra no se publicara en España por volúmenes separados, me apresuro con mucho gusto a enviar a V. el primer volumen, que recibirá de manos del señor secretario de la Legación española en París, y espero que tenga V. la bondad de acoger benévolamente esta parte del fruto de mis viajes.

Queda a V. muy agradecido su, etc.,

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, décimo día del año 1805.


NÚMERO 2.

MUY SEÑOR MÍO:

He recibido con mucho agradecimiento vuestro cuadro de los Arácnidos. Como no es mas que el preludio de lo que V. piensa publicar sobre las arañas, estoy encantado que se proponga V. enriquecer la Historia Natural con tales obras. Tengo el honor de enviar a V. el libro español sobre la tarántula, y deseo que pueda serle útil. No he encontrado ningún otro sobre arañas. Lo recibirá por el señor secretario de la Legación de España. Por la misma vía tendrá V. bien pronto mi segundo volumen de las aves. Si desea hacerlo traducir y publicar en francés, es V. muy dueño, pues yo no puedo ocuparme de hacerlo. Pero en el caso de que acometa usted esta empresa sería conveniente aprovechar los dos o tres meses que tardará la obra en aparecer en español, porque una vez publicada, todo el mundo podría meterse en hacer la traducción y añadir notas y planchas…., etc.

FÉLIX DE AZARA.

Hoy 9 de abril de 1805.


NÚMERO 3.

MUY SEÑOR MÍO:

En consecuencia de los deseos de V., yo había depositado en la secretaría de Estado de esta corte un cuaderno del primer volumen con el segundo y tercer volumen de mi obra relativa a las aves, para que llegue a V. por conducto de nuestro embajador en París. Contaba con lo que hubiera recibido todo en seguida; pero habiendo estado el embajador ausente de vuestra capital, el envió se ha retrasado, cosa contraria al deseo que tengo siempre de hacer lo más pronto posible todo aquello que pueda ser del agrado de V. Se me ha prometido que se enviará por el primer extraordinario.

He tenido una particular satisfacción en hacer este trabajo, no desde el punto de vista ambicioso que orienta ordinariamente a los autores a inmortalizar su memoria, sino por el placer que encuentro en ser útil. Mi obra tiene, a mis ojos, otro mérito, y es el de la aprobación de V.; y si tengo la suerte de verla acoger por la nación francesa, única que puede decidir del mérito de los productos de mis trabajos, no tengo ya nada que desear.

Esta obra va ser publicada aquí muy pronto. No espero verla estimada en este país, donde el gusto por las ciencias, y sobre todo por la Historia Natural, esta absolutamente dado de lado…

Tengo que manifestarle que quedaré encantado si la primera traducción sale de las manos de V., y como estoy enterado de que hay aquí una persona encargada de comprar esta obra en cuanto salga, para enviarla a París, me apresuro a hacerla llegar a V. antes que al público. Me parece que si ha traducido ya V. el primer volumen sería lo mejor publicarlo, para ganar tiempo sobre cualquiera otro que pretenda traducirlo.

Quedaré encantado de que esto dé a V. una prueba de mi deseo bien sincero de serle útil y de la respetuosa adhesión con la que soy, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, hoy 25 de julio de 1805


NÚMERO 4.

MUY SEÑOR MÍO:

He recibido las dos cartas de v. en fecha 5 de agosto, por las que me previene V. de la decisión de M. Dentu para la compra de mi obra sobre el Paraguay. Doy a V. las gracias por el elogio que ha hecho de ella. Este arreglo es nuevo para mí, porque la persona a quien yo he confiado mi manuscrito no me ha escrito acerca del asunto. Sin embargo, si la venta se efectúa, consiento gustoso, con tanta más razón cuanto que yo presumo que el interés que V. ha puesto no deja nada que desear.

Por lo que se refiere a las demandas de V. en relación a esta obra, voy a retratarme en seguida y a enviar a V. el retrato.

En cuanto a las cartas y planos particulares recibirá V. cuatro: uno de la América meridional y los otros tres de mis viajes. Creo que estos cuatro planos o cartas son preferibles al que V. tiene en escala demasiada pequeña. Se podría también hacer un atlas agregando las cartas que le enviaré pronto, que se han impreso aquí y son sin duda las mejore que existen. Entre ellas verá V. los planos particulares de los puertos principales del Río de la Plata y el de la ciudad de Montevideo.

He depositado estas cartas en las oficinas de Estado a fin de que se las remitan por cualquier extraordinario, y le he añadido el plano de la ciudad de Asunción capital de Paraguay, y el de Buenos Aires, que no está rotulado. Estos van acompañados de algunos otros planos que puede V. examinar y hacer el uso que crea conveniente.

En lo referente al cuarto artículo, relativo a las obras que se han publicado en España sobre el Paraguay, no existe ninguna.

Le enviaré las adiciones y notas que V. desee añadir.

Reciba V. muchas gracias por todos los cuidados que se ha tomado. Le ruego que quede bien convencido de mi deseo de manifestarle todo mi agradecimiento. Esté V. bien seguro de la adhesión bien sincera por la cual soy, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 29 de agosto de 1805.

P.S- Recibirá V. pronto el resto de mi obra sobre las aves, que está hace tiempo depositado en la Secretaría de Estado para hacerlo llegar a sus manos. Tendré mucho gusto en recibir su obra sobre los Arácnidos.


NÚMERO 5.

MUY SEÑOR MÍO:

Habrá recibido V., sin duda, las cartas que he tenido el honor de enviarle por conducto de la Legación de España en París, y deseo que sean conforme a sus deseos y al objeto que me propongo.

Le remito hoy mi retrato y el cuaderno de adiciones y correcciones que me pidió. Deseo que merezcan su aprobación. Por lo demás, es V. dueño de hacer cualquier retoque que juzgue necesario. Yo no soy infalible y sabe V. que hablo y escribo muy mal el francés.

Estoy impaciente por ver publicada mi obra y saber el efecto que hace en público. Tendré una especial satisfacción al ver las notas con que V. ha tenido la bondad de adornarla, y no es, por cierto, porque dude de su veracidad y exactitud, sino únicamente por tener el placer de admirarlas y hacer a V. la justicia que le corresponde.

Reciba V. mis más expresivas gracias por los cuidados que se ha tomado. Estos se encuentran siempre en las personas esclarecidas y que sólo miran al bien general.

Quedo con los sentimientos de una verdadera amistad, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 28 de octubre de 1805.


NÚMERO 6.

MUY SEÑOR MÍO:

Veo por su carta del 18 de octubre último que los mapas que deben acompañar mi obra están ya en manos de los grabadores. Veo también con mucho gusto que ha tenido V. la bondad de corregir las frases de mal estilo y agregar sabias notas.

Creo que de pronto recibirá V. mi retrato y algunas adiciones y correcciones que le he remitido por medio de la Embajada de España. Le ruego su conveniente colocación y escribirlas en buen francés.

En mi prefacio se encuentra todo lo que puede desearse en relación a mi vida pública y a mis obras. Pero, pues desea V. saber hasta qué punto se puede contar con la exactitud de lo que dice de mí M. Moreau Saint- Méry, añadiré que todas las obras que enumera se reducen a las cartas que he remitido a V., a mis cuadrúpedos, a mis aves y a la descripción que se va a imprimir. Habla de otra descripción histórica, física, política y geográfica de la provincia del Paraguay, que había comenzado a traducir; pero no hay que hacer caso alguno, porque dicha descripción está contenida en la que se va a publicar y porque yo la escribía muy de prisa en un tiempo en que no tenía la instrucción que hoy, y únicamente para satisfacer la petición del Municipio de la ciudad de la Asunción.

Monsieur Moreau-Saint-Méry no está bien informado cuando dice que yo he hecho dibujos de aves y cuadrúpedos, lo mismo que cuando dice que he formado un excelente gabinete o colección de animales. En el prefacio de mis Aves digo que me ha sido imposible hacer los dibujos y transportar y conservar los animales. En el mismo lugar expreso lo que he enviado al gabinete de Madrid. Aquí añado que no han aprovechado para nada lo que he enviado.

Por lo demás, yo había escrito mi obra en forma de diario de viaje; pero luego la he ordenado como la ve V., porque hubiera sido tan enojosa como los viajes marítimos, que hablan todos los días de vientos, de cambios de rumbo, de peligros y de trabajos: siempre, poco más o menos, lo mismo.

Me falta decirle que la obra ganaría mucho si monsieur Dentu hiciera grabar los cuadrúpedos que yo he reconocido en vuestro museo. Van citados en el capítulo IX.

En cuanto a las aves, creo que esta obra es superior a la de los cuadrúpedos, pero no tan nueva y tan importante como V. la juzga. Conozco bien lo útil que seria mi viaje a París para publicar la traducción de esta obra con grabados bellos y exactos, porque, como V. dice, yo reconocería en las excelentes colecciones que poseéis muchas aves de las que he descrito; pero como me retiene el Gobierno, me es imposible por ahora salir de aquí. Hace cuatro meses que pedí el permiso y no se me ha concedido.

Hay en vuestro Museo muchas de mis aves; he aquí aquellas que me acuerdo haber visto, citadas por números árabes, aunque en mi obra sean romanos: número 1, con dos o tres variedades; números 2, 3, 13, 50, 51, 57, 149, 216, 243, 248, 250, 271, 272, 285, 307, 331, 335, 337, 338 ( una sola hembra y varios machos), 341, 343, 345, 346, 347, 357, 361, 362, 367, 379 ,384, 385 y 393. Hay otros muchos de que no me acuerdo.

He leído con gusto el prospecto de su útil obra de Arácnidos. No dudo de que sea digna de V. y La mejor publicada hasta el día. Recibiré el ejemplar que me ofrece como un presente precioso y como un testimonio de la amistad con que me honra. Cuente usted con la seguridad, etc.

FÉLIX DE AZARA.

1.º de diciembre de 1805.


NÚMERO 7.

MUY SEÑOR MÍO:

Recibí su carta del 17 de diciembre último, por la cual me anuncia que los mapas están en manos de los grabadores y que les enviara mi retrato tan pronto como lo haya recibido. Yo creía que estaba ya en su poder, así como las notas, dado el tiempo que hace que lo envié a la Secretaría del Estado. Este retraso me entristece, porque estoy persuadido de que ha contrariado el celo y el ardor que usted pone en sus empresas. He escrito de nuevo a los miembros de la Secretaría y les he pedido insistentemente que aprovechen la primera ocasión para todo lo que llegue a manos de V.

Apruebo y agradezco todos los proyectos de V. para avalorar mi obra, que bien sabe V. no es efecto de mi amor propio. Deseo solamente tener mi satisfacción en el placer de ser útil por mis trabajos.

En cuanto a lo que me dice V. del Sr. Lastarria, le diré que yo tuve efectivamente una conversación con él y que deseaba hacer a V. un envió de que yo no tengo conocimiento; pero como estoy persuadido de que sabrá usted juzgarlo según un mérito, dejo a su prudencia el cuidado de hacer el uso que le parezca más conveniente.

Ya he olvidado cuanto pasé en mis desiertos, y que daría especialmente indemnizado si mis sufrimientos pudieran ser ventajosos a la instrucción pública.

He recibido el primer cuaderno de sus Arácnidos, que ha tenido V. la bondad de enviarme. Lo he leído con mucho gusto y reconozco en él tanta sagacidad como precisión y exactitud.

En cuanto a mi viaje a París, no preveo la época. Sabe usted que el buen ciudadano se debe a su patria; en este momento soy aquí útil a la mía; pero esté usted persuadido de que tanto de cerca como de lejos le conservaré siempre mi sincera adhesión y la alta consideración con que soy, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 12 de enero de 1806.


NÚMERO 8.

MUY SEÑOR MÍO:

Veo por su carta del 3 del corriente que no ha recibido las notas por mí prometidas y que esperaba V.

Su carta me ha afectado; pero he sido tranquilizado por el señor secretario de la Embajada de París, que me escribe con fecha 7 que os las ha entregado.

Tiene V., pues, ya en regla todo lo que desea en relación a mi obra. Por hoy no tengo más que decirle.

Reciba V. las seguridades, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 22 de enero de 1806.


NÚMERO 9.

MUY SEÑOR MÍO:

Al comienzo de febrero último tuve que salir apresuradamente de esta ciudad para arreglar mis intereses particulares con mi hermano (D. Francisco), que estaba muy enfermo, y para visitar los bienes raíces que tengo en Aragón.

Me he ocupado de estos asuntos durante casi cinco meses, y en este momento, en que llego aquí y en que se me ha entregado la suya de 6 de mayo, me disgusta mucho el ver que la carta anterior de V. se ha extraviado en los diferentes cambios de dirección que ha debido sufrir antes de llegar a mis manos, porque este accidente me ha privado del placer de tener noticias suyas y me ha puesto en la imposibilidad de satisfacer las demandas de V. relativas a mi obra. Si tiene la bondad de repetírmelas puede estar seguro de ser satisfecho sin la menor pérdida de tiempo, porque deseo complacerle en cuanto desee.

En este momento recibo una carta que me dice que M***, sabio de París, encuentra en mi obra el defecto de atacar varios sistemas de Historia Natural admitidos por los naturalistas y mis reflexiones son posteriores a mis viajes.

Acepto que una parte de mis reflexiones son posteriores; pero no veo que esto sea un motivo para privarme de hacerlas y de aumentarlas hasta el momento de la publicación de la obra. Si se oponen a los sistemas establecidos, ya digo en el prefacio que no se las haga caso cuando no se las considere sensatas y deducidas naturalmente de los hechos y de las observaciones.

Hubiera deseado que M .M*** se hubiera tomado la molestia de expresarse más en detalle y que hubiera escrito su crítica demostrado que mis reflexiones eran quimeras, porque estimo más la verdad que mis reflexiones. Tengo el honor de ser, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Hoy 2 de julio de 1806.


NÚMERO 10.

MUY SEÑOR MÍO:

Recibí su carta del 15 del pasado, en la que me muestra V. todo el interés que pone en dar valor a mi obra. Las demandas que V. me hace son de ello nueva prueba. Reciba mis gracias más sinceras, etc. He comido pan, sin gran afición por él, hasta la edad aproximada de veinticinco años. Pero habiendo experimentad en aquellos últimos años una dificultad en la digestión, que me dejaba el cuerpo en un estado de pesadez e incomodidad diariamente después de comer, consulté con un hábil médico de Madrid. Este doctor pensó que la causa de mi indisposición podía provenir del pan y me aconsejó hacer la prueba de la privación de ese alimento. Lo ejecuté, y bien pronto desaparecieron mis molestias, hasta el punto que no he sufrido desde entonces ninguna enfermedad. La privación del pan, lejos de dar mal gusto a los otros manjares, contribuye, por el contrario, a hacerme encontrar un gusto más agradable que cuando yo les mezclaba este alimento general del hombre. Nada reemplaza la falta de pan a mi manera de vivir. Observo que soy un poco más inclinado a las legumbres y al pescado que a la carne. Por lo demás, no es tan extraño que yo no coma pan, pues todos los habitantes de los países que he recorrido no lo comen y viven tanto o más que nosotros sin comer más que carne asada. Por lo que se refiere a las obras relativas al Paraguay de que me habla V., no conozco ninguna en español y no he leído otras que aquellas de que hablo en el prefacio. He aquí todas las instrucciones que puedo dar a V. para satisfacer sus deseos.

Mi obra de las aves no consta más que de los tres volúmenes que debe V. haber recibido. Hace la descripción de cuatrocientas cuarenta y ocho aves (1) (Esto es cierto, y no obstante, algunos naturalista me han asegurado que existía una continuación que había aparecido en Madrid; si así es, yo no la creo del Sr. de Azara. Yo le he escrito con ese objeto y no he recibido respuesta. C. A. W.) .

Sólo me queda ya, señor, darle gracias por el gran interés que habéis querido poner en lo que a mí se refiere; os conservaré un reconocimiento eterno.

Quedo, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 4 de agosto de 1806.


NÚMERO 11.

MUY SEÑOR MÍO:

He recibido su carta, que me prueba de nuevo el gran interés que pone V. en mi obra para darle la mayor utilidad posible. Puede usted adivinar todo mi reconocimiento y toda mi afección. Voy, pues, a procurar responder a sus preguntas.

El interés de los portugueses de no determinar los límites de su territorio en América con el de España es porque siempre que aquella nación no los encuentra bien fijados tiene por costumbre introducirse en el territorio del vecino cuando puede, y esta costumbre se verifica desde el descubrimiento de las Américas; y una ves que ha tomado posesión de un país, sostiene que es una propiedad, sin querer soltarlo. Este abuso proviene que el Gobierno español, que no tiene ningún conocimiento del territorio Sus Américas, ha mirado siempre esta usurpación con indiferencia.

Los pueblos de indios que habrá V. debido reconocer en los diferentes planos que le he enviado son de los jesuitas. Los del Paraguay son próximamente como el de Atira, de que agrego aquí el plano a fin de que, si V. juzga a propósito hacerlo grabar, tenga un entero conocimiento, etc.

He aquí, señor, cuanto puedo decir de más particular a V. para satisfacer sus demandas.

Tengo el honor, etc.

FÉLIX DE AZARA.

Madrid, 22 de septiembre de 1806.

En diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas.
Cuando diciembre se va tiritando, año bueno viene anunciando.
En diciembre la tierra se duerme.
El amor de carnaval muere en la cuaresma.

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