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Zoologa o Reino Animal. Antropologa. Divisin de las Razas. Raza Cobriza. 114

dinarios, causa de la aspereza del fro, que pone en extremada tirantez sus fibras, y de su supersticin, que les exalta la fantasa: basta un alarido, un silbido inesperado, un sonido imprevisto para enajenarlos repentinamente y arrebatarlos con una rabia desenfrenada, que los mueve echar mano de la primera arma que encuentran para matar al que excita en ellos tan intensa exasperacin. Estos arranques espasmdicos son anlogos los epilpticos, puesto que se atajan con olores animales, como cuerno plumas quemadas. Aquellos afectos peculiares proceden sin duda del mal alimento y de la escasez que padecen durante sus largos inviernos, en medio de una noche que dura meses enteros, y del aislamiento y espantosa ignorancia en que viven. Tales son los hombres singulares que predispuso la naturaleza para sobrellevar la rigidez del fro.

RAZA COBRIZA
AMERICANOS.

Aunque consideremos las tribus americanas que habitan desde Quebec, el Misisipi y la California hasta el estrecho de Magallanes como una casta particular, acrcanse con todo al tronco trtaro-mogol, como los habitantes de la Amrica septentrional (1), los canadenses, los hurones, los naturales del Labrador y los que pueblan la costa opuesta al Asia; y aun parece que todas estas naciones corresponden al mismo vstago.

Es cierto que los americanos del Norte presentan facciones parecidas las de los trtaros, segn dice Catesby y Seligman. Bell de Antermony observa tambin que los tongus de Siberia son muy semejantes los americanos del Canad.

Sabido es que los chuchis que habitan el Norte y la Siberia, hicieron un comercio con los naturales de Amrica por medio de las islas Aleutas, pobladas de un linaje de hombres semejantes. En solo seis dias se salva el estrecho de Behring que separa ambos continentes. Los naturales de Kamtschatk, por sus facciones, hbitos y costumbres, muestran suma afinidad con los pueblos, americanos del Noroeste. Todos estos pueblos son en extremo desaseados, se comen las costras de que tienen cuajado el cuerpo, se tragan sus propios mocos, se lavan con su orina, convidan los extranjeros con sus mujeres, duermen revueltos con sus perros, en sus subterrneas chozas, capaces de ahogar cualquiera que no sean ellos con el hedor de la carne podrida, escrementos, tripas y pescado, que se ven derramados por el suelo.

No cabe duda en que siendo el Rengfero y el Caribol, el Alce y el Orinal del Canad, el Carnero silvestre de Amrica y el Argal de Siberia, el Bisonte y el Aurocbe, los mismos mamferos rumiantes en estado montaraz, comunes entrambos continentes, segn lo demostr Buffon respecto otros cuadrpedos, pudo el Hombre trasladarse del antiguo al Nuevo Mundo mas fcilmente aun que dichos animales. Las islas intermedias desde Kamtschatk hasta la costa americana, como son las Aleutas, las Kuriles etc., estn habitadas por descendientes de siberianos, de quienes conservan casi todas las costumbres. De ah es que las tribus bravas americanas de aquellas regiones del Septentrin ofrecen facciones idnticas a las de los mogoles: su tez aceitunada, su cabello negro y lacio, sus ojos negros, sus juanetes desencajados, escasa barba, etc. Todos estos hechos se hallan confirmados por las observaciones de Samuel L. Mit-chill, profesor de historia natural en Nueva-York. Por la fisonoma, hbitos y complexin de las tribus salvajes, chase de ver desde luego su origen y enlaces primitivos con los moradores del Asia oriental los trtaro-mogoles.

Humboldt cree que los aztecas antiguos mejicanos descienden de los monges hunos, de alguna otra nacin del Norte del Asia septentrional por tener los ojos sesgados y la barba poco poblada. Con todo, los americanos no ofrecen la tez amarilla de los monges, antes bien la tienen de un rojo cobrizo, y fuera de esto, son mas altos y mejor trazados que los monges.

Robertson, en su historia de Amrica, t. ir, aade, que todos los americanos presentan notable semejanza con las tribus brbaras desparramadas al Noroeste de Asia, este concepto del progreso de la poblacin de Amrica concuerda con las tradiciones que en orden su origen tenan los mismos mejicanos; pues suponan que sus antepasados (los toltecas) procedan de un pas remoto situado al Noroeste de su imperio. Indicaban adems los sitios por donde aquellos extranjeros se haban ido pausadamente internando, y cabalmente son los mismos que debieron seguir suponiendo que haban salido del Asia. Adems de lo dicho, es necesario tener presente que la descripcin que hacian los mejicanos de la fisonoma, costumbres y gnero de vida de sus antepasados, ofrece mucha analoga con la que nos dan de las tribus salvajes de la Tartaria.

El profesor Barton advirti entre los miamis, los osajes, los cheroquees, no solamente las facciones trtaras, sino tambin la semejanza de idioma con los mogoles. Los sies ofrecen en muchos de sus hbitos ntima correspondencia con las tribus trtaro-asiticas; tal es entre otras la costumbre de colocar los muertos en cuevas, la cual se observa, no solo en el Kentucky y el Tenese, sino tambin en toda la dilatada regin que media entre los lagos Ontario y Eri, hasta los montes Alleghanys, el desembocadero del Misisipi y el golfo de Mjico. Puede tambin suponerse con harto fundamento que los chipeuais y los iroqueses avasallaron los pueblos del Ohio, y los aztecas Mjico, del mismo modo que los trtaros conquistaron la China, y los hunos y alanos saquearon la Italia por la propensin guerrera y el instinto de predominio tan natural en aquellos pueblos.

Estos americanos del Norte tienen, por mas que se laven, la piel de color amarillento como los trtaros, los chinos, y hasta los lascares y malayos que estn viviendo en Asia y en regiones mucho mas meridionales. Los europeos que han tratado con los chinos de Macao aseguran reconocer algunas facciones de estos pueblos entre las tribus de los moheganes y de los oneidas que moran por las inmediaciones de Nueva-York.

De lo dicho se colige el entronque de los americanos y trtaro-mogoles tibetanos que ofrecen con ellos notabilsimas analogas. Es verdad que los mas de los viajeros no han advertido hasta qu punto los climas semejantes y el estado correspondiente de civilizacin barbarie arraigan en la especie humana costumbres, hbitos y hasta una complexin anloga entre las naciones de origen mas lejano. Es evidente que el mismo influjo fsico no puede menos de estampar su sello caracterstico en la organizacin humana igualmente espuesta su predominio. Pero eso no siempre bastan todas las analogas fsicas para enlazar naciones que se parecen bajo un mismo paralelo.

Sin embargo, chanse de ver diferencias sobrado palpables entre estos americanos del Norte y los mas

(1) Robertson, Historia de Amrica, tomo n, dice, segn Pinto y Ulloa, que todos se parecen. Bouguer, Fig. de la terre, asegura que los montaeses son menos atezados que los habitantes del llano. Vase tambin Cbanvallon, Voyage a la Martinique, parte I; su cutis es tan suave al tacto como la de los negros. Biet, France equinoxiale, pg. 352.

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