Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1


Buffon: Zoologa o Reino Animal. Antropologa. Comparacin Psicolgica. 132

y Moscou, y la posteridad de los canbales y los phtiriphagos, comedores de insectos, se alimenta actualmehte de arroz y de pan de trigo. Cuando consideramos que tales variaciones de costumbres se han verificado en muchas de las razas cuyo antiguo estado nos permite la historia conocer, adquirimos el convencimiento de que habra temeridad en suponer que diferencias como las mencionadas anteriormente no pueden ser resultado de circunstancias exteriores; las cuales, en ciertos casos, habran favorecido la tendencia la perfeccin propia de nuestra especie, y en otros, habran obrado en sentido contrario, obligando naciones civilizadas retrogradar hacia la barbarie del estado salvaje.

En todo lo concerniente la conservacin de la vida y generalmente la satisfaccin de las necesidades corporales, las costumbres del Hombre parecen susceptibles de infinitas variaciones: aun limitndonos las que la historia testifica, vemos que se han verificado en el aspecto exterior de las sociedades variaciones que sobrepujan todo lo que la imaginacin hubiera podido prever; de modo que, si nos contentsemos con una mirada superficial, nos veramos inclinados creer que no existe en las acciones humanas nada estable ni permanente. Por eso no es en la superficie donde debemos detenernos cuando queramos saber si, pesar de su diversidad, estn no sometidas estas acciones ciertas leyes. Por medio de una investigacin mas profunda, llegando lo mas ntimo que hay en la naturaleza del Hombre, es como podremos esperar el descubrimiento de los principios que bajo l concepto de su constancia, sean comparables los instintos peculiares las diferentes especies de animales, y sean, como estos instintos, caractersticos, de la humanidad entera de sus grandes familias, tomada cada una en particular. Por consiguiente, deberemos averiguar cuales son las ideas, cuales las tendencias con que tienen relacin las costumbres tan variadas que nos ha dado conocer la observacin; tomaremos al Hombre con sus inclinaciones y sus simpatas, con la conciencia que tiene de s mismo; haremos constaren una palabra las causas ocultas de las determinaciones, as como los actos por los cuales se manifiestan.

Habremos de notar, adems, que, aun limitndonos la observacin de estas manifestaciones exteriores, hallaremos algunas que son tan generales que podra considerrselas, y se las ha considerado efectivamente, como caractersticas de la naturaleza humana. En este nmero, y en primera lnea, podemos citar el uso de una lengua convencional, uso cuya universalidad entre los hombres no es menos notable que su total ausencia entre todos los dems seres vivientes. El uso del fuego, de los vestidos, de las armas; y la posesin de animales domsticos vienen colocarse prximamente en la misma lnea; pero estas diferentes artes, as como el uso de la palabra, no son sino las manifestaciones de este agente interior que es realmente el atributo distintivo de la naturaleza humana: este principio con sus fenmenos mas esenciales y caractersticos, si llegamos descubrirle, es el que debemos tomar por objeto de una comparacin que ha de establecerse con el que constituye lo que llamamos la naturaleza psyquica de los animales. Ahora bien, por poco que se dilate la comparacin, se conoce que existen, entre esta facultad del Hombre y la que le corresponde entre los animales, relaciones muy grandes importantes. En una y otra, por ejemplo, se ve un principi de accin que tiende asegurar el bienestar y la conservacin de los individuos que se han recibido respectivamente en dote, y que tiende asimismo asegurar la conservacin de la especie. El deseo de un placer inmediato, da necesidad de preparar una felicidad futura, he ah el gran principio de accin en todos los seres animados; he ah el gran manantial de energa activa en nuestra especie y en las especies inferiores. Relativamente la naturaleza de este principio, pretenden algunos filsofos que hay entre el Hombre y el bruto una lnea de demarcacin imprescindible, admitiendo como evidente una proposicin que por cierto es muy contestable, saber: que el animal ignora en todas sus acciones el objeto de sus tendencias: Deus es anima brutorum, decan los metafsicos de la edad media, que no veian en los animales sino meros autmatas. Esta proposicin, repetimos, es una pura hiptesis, y los que la admiten s veran muy apurados si hubieran de sostenerla con pruebas. De qu modo demostraran, por ejemplo, que al construir su nido el Pjaro, no sabe que trabaja.para su familia futura; que la Hormiga construye sus almacenes sin pensar siquiera en las necesidades que tendr en otra estacin; que las abejas trabajadoras que rodean su reina no tienen nada que se asemeje una adhesin leal, hacia la soberana de la colmena, que las hormigas que reducen al cautiverio sus enemigos vencidos y les obligan cuidar de los individuos jvenes de su especie, no esperimentan algo de aquel sentimiento de orgullo que bencina el corazn del dspota persa cuando apoyaba su pi en el cuello de un emperador romano:

La uniformidad invariable que reina en las costumbres de los animales, que forma un contraste tan sorprendente con la variabilidad no menos notable que se observa en las costumbres de los hombres cuando se compara una generacin con otra, constituye realmente una diferencia mucho mas caracterstica entre los seres que obran impulsos del instinto y los que han recibido en dote la razn. Esta es, para la generalidad de los observadores, la distincin mas aparente, y aun es la nica que puede ser descubierta por un examen rpido y superficial. Pero en consagrndole profundizar el objeto, penetrar en la naturaleza misma de las acciones, en la parte mas oculta de la historia de los sentimientos, de las inclinaciones , de los impulsos que, son los mviles principales los resortes secretos de estas acciones; se llega descubrir una distincin mucho mas importante, una diferencia capital, esencial, en el fin aque tienden los actos que proceden del instinto, y los que son dirigidos por la razn. En cuanto los primeros, reconocemos que toda la actividad puesta en juego por los sentimientos de deseo de aversin, de simpata de antipata, propios de cada especie animal, tiende nicamente asegurar el bienestar y la conservacin del individuo y la perpetuacin de su raza. Si entrando, por el contrario, en el extenso campo de observacin, que nos abre la historia, abrazamos la esfera completa de las acciones humanas, vemos animismo un gran nmero de ellas que tienden hacia el mismo objeto, pero no seria exacto decir que tienden todas, ellas. Lejos de esto, en los hbitos, en las costumbres de los diferentes pueblos, no las hay tan notables como las que se refieren un estado de existencia que se siente llamado el Hombre despus de su. Muerte, y la influencia qu deben ejercer sobre su condicin presente y futura agentes invisibles que son para l un objeto de temor y de respeto. Es indudable que, segn el estado de barbarie de civilizacin en que se hallan los pueblos, varan mucho sus nociones sobre esta materia y que medida que s desciende en la escala, se hallan mas groseras y confusas; pero finalmente, aun llegando hasta el ltimo grado, se hallan todava y se revelan por medio ce actos perfectamente significativos. Los ritos practicados en toda la tierra en honra de los que ya no existen; las diferentes ceremonias relativas la sepultura, al embalsamiento, la incineracin de los cadveres; las procesiones funerarias que en todos los pases, en todos

Pgina siguiente

 

ndice de pginas y de contenidos, ndice de ilustraciones.

 

 

Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
Leer sin meditar es una ocupación inútil. Confucio



 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen



El proyecto pasapues es una ampliacion del proyecto Aragón es así, y trata de recopilar y relacionar todo tipo posible de información documental sobre Aragón: textos, libros, artículos, mapas, ilustraciones, fotografías, narraciones, etc., y proceder a su publicación y difusión.

Copyright 1996-2019 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Actualiza la información que consideres obsoleta cuentanoslo

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookies para seguimiento de usuarios,
pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookies en esta web.