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Mamiferos. Carniceros. Consideraciones Generales. 222





ORDEN TERCERO.
CARNICEROS.

CONSIDERACIONES GENERALES.

TODOS los autores convienen en dar el nombre de Carniceros este grande orden de los mamferos, en el cual se comprenden todos los que, mas menos, viven espensas de otros seres quienes privan de la vida, siendo los tipos principales el Len, el Perro, la Marta y el Oso. Desde luego se comprende la justicia con que han recibido semejante denominacin. Destinados por su organizacin fuerte y robusta atacar otros animales mas dbiles menos astutos que ellos, tienen todos en proporcin cada uno con la mayor o menor cantidad de alimentos animales de que hace uso; por una parte, las armas propsito para el combate que precede la satisfaccin de su apetito; por otra, el tubo digestivo y todas sus dependencias de tal modo dispuesto, qu est en completa armona con su sistema de alimentacin.

Parece injusta primera vista la ley que obliga los animales carniceros destruir y devorar otros seres que deben tener tantos derechos la vida corno ellos, y no han faltado declamaciones infundadas contra ella, ya con relacin los animales que ahora nos ocupan, ya tambin con respecto lo que el Hombre mismo tiene de comn con ellos, pues que la carne forma una gran parte de su alimento. Prescindiendo de lo ridculo que seria empearse en ver desorden y desconcierto en esta parte de la naturaleza, cuando vemos reinar por todas las dems la mas admirable armona; no considerando tampoco el grande inters que debe tener en el orden unversal la existencia y el modo de vivir de los animales carniceros, segn nos lo manifiesta la poderosa irresistible inclinacin que todos ellos y unos mas que otros arrastra poderosamente la destruccin de los dems destinados ser su pasto, y los medios de ataque y defensa que poseen, tan idneos para las luchas que su destino les impele; prescindiendo, repetimos, de todas estas consideraciones y de muchas otras que podran hacerse, en este mismo sentido, y que probaran mas y mas en esto como en todo, la inmensa sabidura del Autor; de la naturaleza, hay razones de mas bulto y de apreciacin mas inmediata, que justifican la existencia de los animales carniceros, con todas sus consecuencias.

El reino vejetal, inmensamente poblado, por numeroso inagotable que sea, apenas bastara para sustentar el nmero, aun mas copioso, de insectos de todas especies, cuya multiplicacin, no menos numerosa, y regularmente mas pronta que la reproduccin de las plantas, manifiesta bien su superabundancia; pues las plantas solo se reproducen de ao en ao, y es precisa toda una estacin para formar su grana, al paso que en los insectos y mayormente en las especies mas pequeas, como el Pulgn, una sola estacin basta para muchas generaciones. Multiplicaran, pues, los insectos mas que las plantas, sino fuesen destruidos por otros animales, quienes sirven de pasto natural, as como el suyo parece son las plantas y semillas. Adems, entre los insectos, hay muchos que no se alimentan sino de otros insectos, y aun algunas especies, como las Araas, que devoran indistintamente las otras especies y la suya; todos ellos sirven de pasto las aves, y las aves domsticas y selvticas alimentan al Hombre, son presa de los animales carniceros.

As, pues, la muerte violenta es una ley casi tan necesaria, como la de la muerte natural, siendo estos los dos medios de destruccin y de renovacin, de los cuales el uno sirve para mantener la perpetua juventud de la naturaleza, y el otro conserva el orden de sus producciones, y es el nico que puede limitar el nmero de las especies. Ambos son efectos dependientes de las causas generales: cada individuo que nace, fallece naturalmente, al cabo de cierto tiempo, y si anticipadamente es destruido por los otros, consiste en que sobraba. Y cuntos son suprimidos de antemano! Qu de flores cortadas en su primavera! Cuntas castas estinguidas al instante que nacen ! Cuntos botones aniquilados antes de su desarrollo! El Hombre y los animales carniceros no se alimentan sino de individuos ya formados prontos formarse: la carne, los huevos, los granos, las semillas de toda especie son su ordinario alimento; y solo esto puede alimentar la redundancia de la naturaleza. Considrese por un instante alguna de aquellas especies inferiores que sirven de pasto las otras, la de los Arenques, por ejemplo, los cuales vienen millares ofrecerse nuestros pescadores, y despus de haber alimentado todos los enormes pescados de los mares del Norte, proveen a la subsistencia de todos los pueblos de Europa una parte del ao. Qu multiplicacin tan prodigiosa la de estos animales! Pero si en gran parte no fuesen destruidos por los otros, cules serian 1os efectos de esta inmensa multiplicacin? Solamente los Arenques cubriran toda la superficie del mar, y en breve, dandoles su mismo nmero, se corromperan y destruiran ellos mismos: faltndoles alimento suficiente, su fecundidad se disminuira; el contagio y el hambre haran en

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Índice de páginas de Mamiferos.

 

 

Abril que truena, anuncia cosecha buena.
Ni te fíes de hombre chico, ni te subas en borrico.
En abril, aguas mil.
Estando entre lobos tienes que aullar como ellos. Gurdjieff



 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen



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