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Mamiferos. Carniceros. Consideraciones Generales. 225





fuera la preocupacin, y tanto mas respetada; cuanto teniendo por fundamento verdades mal entendidas, ser necesariamente rodeada de oscuridades, y por consiguiente, parecer misteriosa, incomprensible y augusta. Despus, mezclndose el temor con el respeto, esta secta degenerar en supersticiones y en prcticas ridiculas, las cuales, sin embargo, echarn profundas raices, producirn usos que al principio sern practicados escrupulosamente; y que, alterndose poco poco, variarn tanto con el tiempo, que la misma opinin de que han trado su origen, solo se conservar por medio de falsas tradiciones y de proverbios, y rematar en cuentos absurdos y, pueriles. De donde se debe deducir, que toda secta fundada en opiniones humanas es falsa y variable, y que solo pertenece Dios habernos dado la verdadera religin, que no dependiendo de nuestras opiniones, es inalterable y constante, y ser siempre la misma.

Pero volvamos al asunto. La abstinencia total de carnes no puede menos de debilitar la naturaleza. El Hombre, para mantenerse sano y robusto, necesita, no solo usar de este alimento slido, sino tambin variarle. Si quiere adquirir un vigor completo, es necesario que escoja la que mas le convenga; y como no puede mantenerse en un estado activo, sino procurndose sensaciones nuevas, conviene que d sus sentidos la conveniente extensin; que use de variedad de manjares, igualmente que de los dems objetos inocentes, y que procure precaver el hasto que causa la uniformidad del alimento; pero evitando, siempre y en todo, los escesos, que son aun mas daosos que la abstinencia.

Los animales que no tienen mas que un estmago intestinos cortos, estn precisados, como el Hombre, alimentarse de carne. Esta analoga y esta verdad se comprobarn comparando por medio d las descripciones, el volumen relativo del conducto intestinal en los animales carniceros, y en los que solamente se alimentan de yerbas, pues siempre se hallar que esta diferencia en su modo de vivir depende de su organizacin, y que todos toman un alimento mas menos slido, relativamente la capacidad mayor menor del almacn que ha de recibirle.

Vse, pues, en el pasage que acabamos de citar del ilustre conde de Buffon, las ideas de este naturalista clebre acerca del derecho, justicia y conveniencia con que los animales carniceros y aun el Hombre se apoderan de los dems para convertirlos en sustancia propia. Ellas son la mejor refutacin de las exageraciones de los filsofos, que han querido imputar la humanidad este nuevo delito; como si no tuvieran bastantes en que apoyar su crtica, sin necesidad de recurrir tan violentos y sofsticos argumentos.

Pero dejando ya estas reflexiones, que podran ampliarse hasta el infinito, ocupmonos en general de la organizacin de los animales carniceros. Hemos visto ya en alguna familia de los cuadrumanos, que uno de los dedos de las extremidades posteriores tiene una ua prolongada y puntiaguda, por cuya particularidad se aparta de la conformacin de la mano del Hombre y de los Monos. Los carniceros presentan este rgano todava mas degradado: sus dedos no son ya movibles ni estn separados, sino unidos entre s por medio de una membrana; y cada uno de ellos termina en una verdadera ua; el pulgar no es libre ni oponible. De esta disposicin resulta que no pueden coger los objetos con los dedos para llevarlos la boca, y que las extremidades solo son rganos de sustentacin y de progresin, aunque la movilidad de los dedos y de las uas hace que les sirvan de armas con las que atacan y vencen los dems animales. El antebrazo tiene todava algn movimiento de rotacin, aunque menos fcil que en los cuadrumanos.

Tienen el mismo nmero de dientes que el Hombre y los Monos; pero con las modificaciones necesarias para que guarden la debida relacin con el gnero de alimentos de que se nutren. As es que sus caninos son mas largos, fuertes y afilados; los molares tienen tubrculos puntas tanto mas agudas cuanto mas esclusivamente viven de materias animales, siendo tuberculosos en todo en parte en aquellos que tambin lo hacen de sustancias vejetaes; y erizados de puntas cnicas en aquellos cuyo principal sustento son los insectos. La articulacin de la mandbula inferior s recta, muy ajustada, y no permite ningn movimiento lateral: los arcos cigomticos son muy salientes para dar mayor extensin y fuerza la insercin de los robustos msculos maseteros, principales motores de las mandbulas, que son cortas, y que por efecto de la disposicin indicada de sus articulaciones, solo obran en el sentido vertical, como las ramas de unas tigeras.

El estmago es simple y membranoso, los intestinos proporcionalmente cortos causa de lo sustancioso de su alimentacin y para evitarla putrefaccin que las carnes podran sufrir por su escesiva permanencia en un conducto muy prolongado.

El cerebro se diferencia sensiblemente del de los rdenes anteriores: es mas corto de adelante atrs, no cubre el cerebelo, todava presenta bastantes surcos, y carece de tercer lbulo; el crneo que le protege es por consiguiente mas estrecho y en general mas pequeo. La rbita no est, separada de la fosa temporal en el esqueleto.

El sentido dominante de los carniceros es el del olfato, que les hace descubrir su presa por lo regular grandes distancias: su membrana pituitaria se halla extendida en una multitud de lminas huesosas, y as es que las fosas nasales son muy grandes, por cuya disposicin el hocico es prolongado y prominente, segn se ve en la mayor parte de sus especies.

Por lo dems, varan tanto sus formas y los detalles de su organizacin, produciendo diferencias anlogas en sus costumbres, que es imposible colocar los gneros en una misma lnea, siendo preciso formar varias tribus, familias, rdenes y subrdenes, que se unen entre s segn su mayor menor nmero de analogas.

Dividiremos, pues, los Carniceros en tres grupos principales, saber: queirpteros, insectvoros y carnvoros, d los cuales y sus respectivas divisiones hablaremos en otros tantos captulos, con areglo al siguiente

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Abril que truena, anuncia cosecha buena.
Ni te fíes de hombre chico, ni te subas en borrico.
En abril, aguas mil.
El pudor de las mujeres es la más rica de sus dotes. Plauto



 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen



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