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Los Tres Reinos de la Naturaleza. Página 18. Tomo 6. Zoología. Invertebrados Buffon. Los tres Reinos de la naturaleza, Tomo 6.



piratorios; estos suelen observarse en la extremidad del cuerpo de algunas especies que se encuentran en el agua llovediza, y forman un ángulo con el penúltimo segmento. Su extremidad está provista de varios puntos dispuestos como los rayos de una estrella, por medio de los cuales el animal se mantiene en la superficie del agua, y se pone en contacto con el aire atmosférico; cuando quiere sumergirse, recoge los rayos que impiden al aire penetrar en el interior del tubo, y el animal desaparece en el momento.

Apéndices no respiratorios. Empezaremos por los que sirven para la locomoción ó para otros usos conocidos; entre los primeros se pueden distinguir de dos clases; los que están situados debajo del cuerpo en el sitio ordinario de las patas, y los que están colocados en otras partes. Los primeros no suelen ser mas que las patas mismas, reducidas á simples tubérculos mas ó menos visibles, y á veces retráctiles, pero siempre de una consistencia homogénea, mientras las primeras son escamosas ó membranosas.

Los demás apéndices, igualmente locomotores, pero situados en otras partes, se observan en un gran número de larvas, y están colocados ordinariamente sobre el dorso. Algunas veces existen al mismo tiempo que las patas ordinarias, como en la larva de la Cicin-aela hybrida, la cual tiene en el octavo anillo dos tubérculos que la ayudan á subir y bajar el agujero en que hace su vivienda.

Pasando ahora á examinar los apéndices que la naturaleza ha dado á ciertas larvas, evidentemente como medios de defensa , encontraremos uno de los mas notables en la oruga de un lepidóptero (Dicranurn vinula) y algunas otras especies del mismo género. Esta larva tiene en el primer segmento cerca de la cabeza, un tentáculo bílido, cuyas ramas terminan en un botón agujereado como una regadera y que hace salir á su voluntad; cuando se la inquieta arroja á una distancia considerable un liquido cáustico que causa un vivo dolor cuando cae en los ojos. Ademas de esta arma posee dicha oruga otra no menos singular en la cola ahorquillada que termina el último anillo de su abdomen, y que se compone de dos largos tubos cilindricos movibles en su base, y guarnecidos de un gran número de espinas cortas y tiesas; cuando anda, los dos tubos en cuestión se separan y se inclinan á cada paso sobre el plano de posición, de lo cual puede deducirse que no son sino el último par de falsas patas que han tomado un desarrollo y una forma desacostumbradas. Si se toca al animal ó se le inquieta de cualquiera otra manera, se ve salir de cada uno de ellos un órgano cilindrico , delgado, carnoso y de color de rosa, al cual puede dar todas las inflexiones posibles, hasta arrollarle en espiral. Estas colas son un verdadero látigo de que se sirve la larva para ahuyentar á los Icneumones que vienen á posarse sobre ella y .1 depositar huevos en su cuerpo.

Pueden admitirse también en el número de los apéndices propios'para la defensa, aquellos por cuyo medio ciertas larvas llevan sus excrementos y se hacen de ellos un abrigo en forma de quitasol que los oculta á la vista desús enemigos, y protege su cuerpo contra los ardores del sol. Este instrumento situado cerca del orificio anal, consiste en una especie de horquilla tan larga como la mitad del cuerpo del animal , dividida en dos ramas córneas que disminuyen desde la base á la extremidad donde terminan en punta. Estas ramas están guarnecidas exteriormente de espinas, desde su base hasta un tercio de su longitud. A medida que salen los excrementos del cuerpo de la larva, son recibidos por esta horquilla, que entonces esta recostada sobre el dorso y que los empuja hacia la cabeza, hasta que el cuerpo del animal queda enteramente cubierto.

Entre los apéndices, cuyo uso ha sido revelado por la observación , citaremos el tubérculo cilindrico,

sas patas. Una oruga nunca tiene monos de odio palas, ni mas de diez y seis, comprendiendo las escamosas v lasque nos ocupan, de donde se sigue que siendo las primeras siempre diez, la ultimas varían desde dos á diez.

Se las divide generalmente en dos especies, pos-tenores é intermedias. Las posteriores son las que liemos llamado falsas patas anales, y su número es siempre dos. Las intermedias llamadas asi porque están situadas entre las patas verdaderas y las falsas patas anales, nunca son mas de odio. Cuando existen están colocadas en el sexto, sétimo, octavo y noveno anillo, y nunca en el cuarto, quinto, décimo y undécimo.

Estigmas (Spiracula). Estos oriticios por los cuales se introduce el aire en las tráqueas situadas en el interior del cuerpo, serán examinados detenidamente cuando tratemos del Insecto perfecto, limitándonos ahora á hablar de su color, su número y su situación en las larvas.

En la mayor parte, y sobre todo en las de los Lepidópteros , estos órganos son muy visibles por el contraste que forma su color con el del cuerpo; si este es oscuro, ellos son mas claros y vice-versa; este contraste es á veces mas notable por su posición respecto á los colores que adornan á las orugas. En aquellas cuyo cuerpo presenta una ó muchas rayas longitudinales, los estigmas están colocados en el primer caso sobre la raya ó sobre sus bordes, y en el segundo entre dos rayas. Su número total es diez y ocho, especialmente en los orugas; pero en las larvas de algunos Coleópteros suele disminuir hasta diez y seis ó catorce.

Las larvas de algunos Dípteros que viven en ciertas sustancias capaces de obstruir sus estigmas, están provistos de aparatos especiales que no pueden colocarse entre los apéndices. La naturaleza al destinar á estas larvas á vivir en dichas sustancias, ha debido ponerlas al abrigo de todo peligro, y por esto ha colocado sus órganos respiratorios en piezas particulares á cada extremidad del cuerpo; comunmente existen dos cerca de la cabeza y otras dos en el último segmento.

Apéndices. Los apéndices que presentan las larvas son muy variados y de dos especies diferentes; los unos sirven para la respiración y los otros consisten en protuberancias, cuernos, radios, etc., cuyo uso es generalmente desconocido, aunque algunos parecen propios para facilitar la locomoción, servir de defensa, etc.

Apéndices respiratorios. Estos se encuentran principalmente en las larvas, que por vivir en el agua, no tienen comunicación constante con el aire atmosférico, y por consiguiente sus órganos respiratorios han debido ser modificados exleriormente; se conocen cuatro especies diferentes. Los de la primera que Latrei-lle ha llamado falsas branquias, a causa de su semejanza con las branquias de los peces, se componen de piezas laminosas o foliáceas lijas á los lados del abdomen, ó á la parte posterior del cuerpo, y cuya estructura es muy variada asi como el número.

Las larvas de algunos Neurópteros, las Frtganas nos presentan el ejemplo de apéndices de la segunda especie. Sobre cada segmento de su abdomen se observan dos debajo y dos encima, cuatro paquetes de bilillos blancos, membranosos y flotantes, atravesados en su longitud por varios vasos aeríferos que los recorren serpenteando, y que se hacen cada vez mas tenues á medida que se acercan á la extremidad.

La tercera clase de apéndices respiratorios se encuentra en las larvas de los Libelulíos, que reciben el agua y el aire que respiran por una ancha abertura canal, cerrada a voluntad del animal por cinco piezas orneas, movibles, triangulares, ligeramente convexas y guarnecidas de pelos.

Las larvas de ciertos Dípteros, son las únicas provistas de la cuarta y última especie de apéndices res-

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