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Insectos. Invertebrados. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Página 67. Tomo 6. Zoología Buffon. Los tres Reinos de la naturaleza, Tomo 6.



TOMO VI. Entomologa o tratado DE LOS INSECTOS. 67

llenar esta funcin, no ser causa de la gran movilidad que poseen, movilidad es debida su divisin en muchas piezas unidas las unas con las otras por medio de una porcin membranosa de la piel. Adems, es cierto que las antenas no son siempre rganos del tacto. O si no,cuando estas antenas son muy cortas, y terminan en una pequea seda, cmo pudieran ejercer semejantes funciones?

Las patas estn en el caso de las antenas: con bastante frecuencia se hallan compuestas de articulaciones slidas, pero movibles las unas sobre las otras, y no pueden averiguar la presencia de los cuerpos exteriores, no ser con ayuda de su movilidad. Pero en algunas especies, el ltimo artejo de las patas est terminado por una membrana blanda que puede servir de rgano del tacto. Es cierto adems, que las patas dan los Insectos la nocin de los cuerpos exteriores, como lo prueba el modo de cohabitar de muchos de ellos, que cogen las hembras con sus patas delanteras.

Lo que hemos dicho de las patas, puede aplicarse tambin las antenas que juegan tambin en la cpula de algunas especies, y puede decirse otro tanto de las mandbulas en algunos otros casos. En general , todos los apndices del cuerpo de los animales articulados, parecen propios para el ejercicio del tacto, y los palpos tal vez sean los nicos rganos cuya piel, en estado de membrana blanda., sirve directamente para este uso. En las Hormigas y en los Icneumones , cuyas antenas son muy movibles y se muestran manifiestamente con las propiedades de un rgano del tacto, la piel que la reviste no tiene el grado de blandura que debera ser el carcter de un rgano semejante. La movilidad que resulta del modo de articulacin y de divisin de los apndices, parece pues, ser la condicin necesaria para el ejercicio del tacto en los animales articulados.

Por otra parte , el sentido del tacto parece desarrollado de un modo muy desigual en estos animales; algunos parecen tenerlo muy obtuso, mientras que en otros se manifiesta muy delicado, y en este ltimo caso se encuentran particularmente las Orugas y sobre todo las que estn desprovistas de pelos, que son extremadamente sensibles al menor contacto de los cuerpos exteriores; pero este es mas bien un tacto pasivo, que un verdadero tacto, y es evidente que debe estar en razn directa de la blandura de los tegumentos de la envoltura general.

La forma que toman ciertos apndices del cuerpo en los animales articulados, prueba que estos apndices son con corta diferencia rganos del tacto. Asi, en muchos Insectos la extremidad de algunas de sus patas tiene la forma de unas pinzas destinadas coger tos objetos, ya sea por el desarrollo inusitado del penltimo artejo de estas patas, porque el ltimo artejo est armado de protuberancias y de espinas, y se aplica sobre el precedente para-coger los objetos. Es evidente que los rganos de prehensin son tambin rganos del tacto , sino, qu prueba tendra el animal de la presencia del objeto cogido? Podemos pues deducir, que en los ammales articulados no existen rganos del tacto comparables los que se encuentran en el hombre y la mayor parte de los animales vertebrados; pero que estos rganos son todos los apndices del cuerpo en general, resultando que en estos ltimos animales, el tacto debe ser mucho menos exquisito que en los otros, pero ejercido por rganos mucho mas numerosos.

II. Del gusto.

Este sentido parece residir, como ya hemos dicho, en la entrada del .canal intestinal en la misma cavidad de la boca. En efecto no puede existir sino en la superficie de una membrana mucosa, cuya humedad

es necesaria para ejecutar la disolucin de las partculas alimenticias, sin la cual no existira el verdadero gusto. Se sabe que en los animales vertebrados, la misma cavidad bucal , mas bien la membrana mucosa que la reviste, hace percibir los sabores. En cuanto las diferentes piezas del interior de la boca, designadas con el nombre de lengua en los Insectos, puede ser que tengan alguna parte en la percepcin de los sabores; pero nada lo prueba de una manera cierta. Es indudable que los animales articulados gozan , al menos en su mayor parte, de la sensacin del gusto. En este caso se encuentran los que mascan sus alimentos, y solo los Insectos chupadores son los que parecen tener menos necesidad de. gustar sus alimentos. Las especies cuya trompa presenta en su extremidad una apariencia glandulosa, deben no obstante estar dotadas de la propiedad gustativa; tales son las Abejas, las Avispas y las Moscas. Algunos fisilogos han credo que los animales articulados estaban privados del sentido del gusto; pero nada autoriza semejante opinin, y la eleccin que hacen estos animales de sus alimentos, basta para probar lo contrario.

III. Del olfato.

Es cierto que los animales articulados perciben los olores. Muchas especies poseen manifiestamente esta propiedad, y huelen las sustancias de que se alimentan en las que deben depositar sus huevos, una distancia considerable, como se nota en los Ne-crforos que ponen sus huevos en los cadveres de los animales, y saben encontrar los lugares donde se oculta alguno de estos cadveres; no pudiendo suponerse que sean dirigidos por el solo sentido de la vista. La existencia del olfato en los Insectos no admite duda por el solo hecho de que muchos machos de Lepidpteros nocturnos, son algunas veces atrados desde muy lejos por la presencia de una hembra encerrada en una caja. Asi pues no existen dudas respecto este punto, pero no puede decirse lo mismo del sitio donde reside el olfato, sobre lo cual hay diversas opiniones. Se le ha colocado en las antenas, y Mr. de Rlainville lo cree asi, guiado por la posicin de estos apndices en la parte anterior del cuerpo, y notando la posicin del nervio olfativo en la parte anterior del cuerpo de los animales vertebrados , dicho anatmico ha deducido por analoga que el nervio que se introduce en las antenas es el olfatorio. Pero es difcil reconocer en las antenas rganos del olfato. Su envoltura slida no podra permitir la accin de las partculas odorferas, obrar sobre el nervio del olfato, y ademas se ha notado, que aunque se arranquen las antenas no se destruye la facultad olfativa de los Insectos. Algunas experiencias emprendidas con el fin de reconocer donde reside el olfato , han hecho creer que se encontraba en efecto en las antenas; pero otras han conducido diferentes resultados. De este modo es como se ha credo hallar en la abertura bucal y en la extremidad de la trompa de las Abejas, por ejemplo , la parte del cuerpo mas sensible los olores. Tambin se ha creido poder mirar como rganos olfativos ciertas porciones membranosas de la cabeza y del trax de los Insectos; pero estas partes no se muestran en el mismo estado en todas las especies; es difcil reconocer tal funcin, y ademas todos los observadores no han podido encontrarlas en las mismas especies. La hiptesis mas razonable en la apariencia , es la que coloca este sentido en la entrada de los rganos respiratorios, por analoga con lo que pasa en los animales vertebrados. En efecto: siendo el aire el vehculo indispensable de las partculas odorferas, es probable que sea en las trqueas en su origen donde la deposite. Otros anatmicos miran como rgano del olfato una cavidad que presenta la

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