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Lámina XV. Vista de la fachada principal. Canal Imperial de Aragón. Memoria histórica. Las láminas que se publican. Madrid junio de 1833. Aragón

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Vinos Divertidos : Colección Vintage


Lámina XV. Canal Imperial de Aragón. Vista de la fachada principal. Memoria histórica.

Lámina XV. Vista de la fachada principal. Canal Imperial de Aragón.

MEMORIA HISTÓRICA
Del Canal Imperial de Aragón
Noticia sobre las utilidades que produce,
y explicación de que contiene

Madrid : Junio, 1833

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Lámina IX

Lámina X

Lámina XI

Lámina XII

Lámina XIII

Lámina XIV

Lámina XV

Lámina XVI

Lámina XVII

Lámina XVIII

Lámina XIX

Lámina XX

Lámina XXI

Lámina XXII

Lámina XXIII

Lámina XXIV

Lámina XXV

Lámina XXVI

Lámina XXVII

Lámina XXVIII

Lámina XXIX

Lámina XXX

Lámina XXXI

Lámina XXXII

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Lámina RAIMUNDUS PIGNATELLI



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Algunas excursiones desde la Ciudad de Huesca

1ª Excursión: A ALQUEZAR

Excursión obligada a todo turista amante de lo pintoresco del arte de la Historia: Alquezar ha sido llamado << el pequeño Toledo aragonés>>. Se sale por la carretera de Barbastro, pasando por Siétamo donde se conserva el caserón o palacio de los Condes de Aranda. La hermosa iglesia es obra de Martín de Zabala en 1572. el recorrido es muy pintoresco por las onduladas tierras del Somontano (encinares, olivares y tierras de sembradura). Después de cruzar las hoces del Río Alcanadre de aguas muy trasparentes, se desvía en el kilómetro 31 (a la izquierda) y por Abiego, Adahuesca y Radiquero con carretera vecinal peligrosa, se llega a Alquézar.

ALQUEZAR. - Parece de remota antigüedad y formidable fortaleza sobre el promontorio de roca caliza que se levanta entre hoces profundas por donde corre el Vero. El nombre romano fue de Castrum Vigetum pero bajo los musulmanes adquiere su importancia como punto estratégico (a la salida de la sierra) del reino de Sobrarbe unido al de Aragón fue poderoso alcázar, de la <<frontera Superior>> de los árabes contra los cristianos pirenaicos. En el s. XI ante el empuje aragonés, Alquezár, como las otras fortalezas de la sierra cayó en poder de Sancho Ramírez. Hacia 1070 la repobló y probablemente fue entonces cuando el <<burgo>> se extendió fuera del recinto amurallado.

El pueblo. - Montañero y de trazado y caserío medioeval. Cruz de término e iglesia de San Miguel en las afueras; calles tortuosas, pasadizos estrechos, casas típicas con sus aleros, portadas y escudos, culminando su tipicidad y carácter en la graciosa plaza son soportables ojivales.

Colegiata- Castillo. - Sobre cerro rocoso, como <<península>> entre hondos abismos. Gran recinto de muralla con torreones y la gran torre vigía. De caracteres arquitectónicos árabes, con puertas de arco de herradura y ventanas ajimezadas. El cuerpo principal de la fortaleza fue transformado en Monasterio por el Rey conquistador. La iglesia se consagró en 1099. presenta pórtico y claustro: este pequeño y de planta irregular, es un acabado y encantador conjunto de claustros románicos españoles, con capiteles de la escuela de los de San Pedro el viejo y San Juan de la Peña (s. XII). en los muros, pinturas del s. XV. Algunas capillas, como la de San Antonio con portadita gótica, la de San Fabián del renacimiento.

Iglesia. - Puertas de gusto gótico- Florida. Iglesia de una sola nave, de transición del gótico al renacimiento, obra del arquitecto Juan Segura en 1525-1532. el retablo mayor, posterior, buen conjunto de influencia Escuarilense. Lo más interesante es la Capilla del Cristo, con magnífica imagen gótica del Crucificado (principios del s. XIII) y bueno lienzos laterales (del siglo XVII). Son también dignos de mención, en un retablo cercano, dos buenas y vecinas pinturas de S. Pedro y S. Pablo. En la Sacristía (admírese el panorama) una Sagrada Familia de la escuela de Murillo. Un Resucitado de la escuela de A. Cano y dos interesantísimos retablos góticos del s. XIV y del XY y finalmente una Magdalena de escuela veneciana y un retrato de San Felipe Neri. Abundan también las buenas obras de orfebrería y de bordados y un muy interesante Archivo. No se descienda sin subir a lo más alto del cerro y de la Colegiata y contemplar los grandiosos panoramas con las anchas perspectivas de las pintorescas tierras altoargonesas, con las hondas gargantas del Río Vero al salir de los montes.

2.ª Excursión: A BARLUENGA, LIESA Y S. MIGUEL DE FOCES

Salida de Huesca por la carretera de Barbastro. Al coronar las alturas del estrecho de Quinto (Montearagón), merece la pena la desviación a la izquierda para admirar las pinturas románicas de Barluenga. La carretera pasa por Loporzano y en dirección a la sierra cruza los pequeños pueblos del <<Abadiado>> (de Montearagón). A 10 kilómetros del empalme el pequeño pueblo de Barluenga. Visítese la ermita del inmediato cementerio.

Ermita de Barluenga. - Dedicada a San Miguel, de estilo románico. El conjunto del presbiterio es uno de los mejores exponentes de pinturas románicas de principios del s XIII; en el arco: los apóstoles ángeles y el Redentor. Frente a la puerta ángeles llevando dos almas; en el intradós, mano del Eterno bendiciendo y ángeles; debajo reyes diáconos y otros personajes en compartimientos; en los muros laterales del lado de la Epñistola, escenas de la leyenda dorado de San Miguel. Enfrente el monograma de Cristo <<pantocrator>> y otras escenas y figuras complementarias. Es el más rico conjunto de pinturas románicas, bien conservando de Aragón.

Volviendo al empalme de carreteras, en el kilómetro 16 de la general, se desvía a la que conduce a Liesa. Cercana al pueblo la ermita de Nuestra Señora del Monte. Fue pequeña hospedería de los Caballeros Sanjuanistas de Foces. Toda la pequeña nave de la ermita está cubierta de pinturas románicas de principios del s XIII, dignas compañeras de Baluenga: Lado de la Epístola, vida de Santa Catalina; lado del evangelio, vida de San Vicente. El retablo (Tablas del pintor Esteban Solórzano 1537) los Santos Lorenzo, Vicente, Quiteria, Catalina, Lucía y Águeda. Talla gótica de la Virgen (s. XIII). Siguiendo la carrtera se llega al pueblo de Ibieca (pídanse las llaves) y a un kilómetro, el famoso templo de

SAN MIGUEL DE FOCES. - En lugar pintoresco de encinares y labrantíos. Fundación del obispo de Huesca, Domingo Sola en 1259. tan solo queda el templo (muy bello por el color de la piedra) del famoso Castillo- Monasterio de los caballeros Sanjuanistas. Planta de cruz latina de transición del románico al gótico. Bella portada de cuatro arcos y dibujos geométricos en los capiteles, pero desprovistos de columnas. El ábside es octogonal y las ventanas ojivales. El interior, aunque deterioradas por las capas de cal que ha sufrido, las restauraciones modernas permiten gozar un hermoso conjunto de pinturas góticas murales. La bóveda y el crucero es elevada y elegante descansando sobre arcos. El retablo mayor- posterior- es de mal gusto (s. XVIII). Lo importante del monumento son las pinturas murales y los sepulcros empotrados en los muros del crucero sobre zócalos con columnas: el uno de D. Eximio de Foces, uno de los fundadores y su hijo, los otros corresponderán a los priores de la Orden de San Juan. El conjunto de las pinturas pueda resumirse en la fecha 1302 y como importante muestra de pintura pregótica de influencia francesa.

3ª EXCURISIÓN: AL CASTILLO DE LOARRE (BOLEA Y AYERBE)

Se sale de la capital por la carretera de Jaca (y Francia) y en el kilómetro 82 se toma a la derecha la que va a Bolea y Loarre. El primer pueblo es digno de visita. Posee en lo alto, dominando la tierra, una hermosa iglesia antes Colegiata) de tres naves con crucero, obra del arquitecto Baltasar Barazabal en 1535. la obra del capital es el gran retablo del altar Mayor, el mejor exponente del gran pintor de Cámara del Rey Católico, Pedro de Apinte, forma un magno conjunto arquitectónico de 18 tablas.

El retablo de San Sebastian, con 5 escenas y 7 tablas parece tambiñen de su mano o al menos de su taller. La capilla de Santiago guarda na buena reja yy un retablo de interés.

Siguiendo la carretera, pintoresca y ondulada, se llega al pueblo de Loarre y despues al famoso Castillo.

CASTILLO-ABADÍA DE LOARRE. - Fue la Calugarris de los romanos, y sin duda ciudad de importancia en aquella época. Acompañó a Huesca en la ayuda a Julio César las vísperas de la batalla de Ilerda. En la épica musulmana sin duda fue uno de los más fuertes castillos contra los núcleos cristianos del Pirineo, juntamente con los de Alquezár y Marcuello. Conquistado por Sancho Ramírez, alejado el peligro musulmán, paso a ser una Abadía de clérigos regulares de San Agustín, aunque no perdió nunca su carácter de fortaleza y de palacio, desempeñando también un papel importante en las luchas políticas de la Corona y la nobleza de Aragón, principalmente antes y después del Compromiso de Caspe, ya que Loarre fue uno de los más fuertes baluartes del Pretendiente y despechado fracasado conde de Urgel.

El Castillo- Es, sin género de dudas, lo más imponente fortaleza de castillo-roquero en el suelo español- su estado de conservación es bueno y presenta un sumo interés para el estudio de la arquitectura militar, civil y religiosa en el arte románico de los siglos XI, XII y XIII. Su situación, su aspecto, las anchas perspectivas de sus panoramas, sus diversos recintos amurallados y con la mayoría de sus torres, todo hace de Loarre lugar único para el enamorado de la Historia, del paisaje y del arte. Arqueológicamente son dignas de señalarse la portada principal del gusto del S. XII, la escalera del castillo, de aire tan medieval, la cripta, la iglesia primitiva con su magnífica colección de capitales románicos y la serie de estancias, llenos de romántico encanto, como la llamada sala de la reina.

Loarre, compensa la excursión por admirar y sentir uno de los más bellos y bravíos castillos medievales de España. Puedes sentirte como si estubieras en una famosa película.

4.ª Excursión: RIEGOS DEL ALTO ARAGÓN (CONDEFERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL EBRO)

Para visitar estas interesantes obras de ingeniería se sale de Huesca por la carretera de Jaca (y en el kilómetro 85, numeración de Zaragoza a Francia), se toma a la izquierda la carretera que por Lupiñén y Ortilla lleva al poblado de Tormos, centro principal de las gigantescas obras.

La presa de la Sotonera (junto al Tormos) forma una de las presas mayores del mundo; estaba clasificada al iniciarse los trabajos como la mayor de Europa y la segunda de la Tierra. En virtud de las obras del pantano de Mediano (Huesca) y el de Reinosa, ambos también de la Confederación del Ebro, ocupara el tercer lugar. La presa tiene cerca de medio kilómetro y su fin es embalsar las aguas del Río Gállego (y del Sotón) para dar riego a una enorme extensión de las estepas aragonesas hasta las márgenes del Ebro (tierras de la Violada, de Monegros). Hoy, fertiliza ya grandes comarcas por el gran canal de Monegros (gran acueducto en Tardienta), el proyecto de la obra hiráulica es desviar (por la presa de Ardisa) las aguas del Gállego, realizando un papel paralelo con las aguas del Cinca en su presa de Mediano y concentrando ambas por un canal que cruzaría la provincia al borde meridional de los últimos pliegues montañosos, en esta gran presa de la Sotonera que se convertía en uno de los lagos más grandes de España. Debe visitarse (desde Tormos) la presa de Ardisa, sobre el Gállego, marchando por la carretera que junto al canal une las dos presas, por campos amenos de pinares y a las márgenes de este importante río. El turista debe regresar a la capital por Ayerbe.

AYERBE. - Fue cabeza de uno de los más importantes señoríos aristocráticos de Aragón. En las riberas del Gállego, tras salir de los famosos <<Mallos>>, uno de los fenómenos más curiosos e imponentes de la geología peninsular. La iglesia de San Pedro, conserva su torre románica y en la Sacristía una cruz procesional de 1522. En la doble y grandiosa plaza, la torre del reloj, último vestigio de la antigua iglesia de la Virgen de la Cueva. El palacio de los marqueses de Ayerbe es una de las más representativas y hermosas manifestaciones de arquitectura nobiliaria aragonesa. Su portada es muy bella (desdichadamente sin torres almenadas): es de estilo gótico del siglo XV con galería añadida en el XVI y en el centro el blasón de los Urríes. En este edificio se fortificaron los franceses (1809) con piedra secada de la destrucción de San Pedro, contra las fuerzas del general Mina. Cerca, dominando el pueblo, sobre empinado cerro, la ermita románica se San Miguel. No lejos, el monton de ruinas del que fue famoso castillo de Marcuello.

5.ª Excursión: A LA SIERRA DE GUARA (SAN COSME, VALDONSERA Y ARGUIS)

La sierra de Guara es para el entusiasta montañero y en general para el amante de las bellezas de la naturaleza, centro de excursionismo de sugestivos encantos, las diversas excursiones, que desde Huesca pueden planearse, son a la cual mas bellas dado el carácter de bravura y altivez de la sierra oscense, sus gargantas y congostos, sus soleadas, sus bosques, su agreste naturaleza, etc. Las principales son:
1ª De Huesca a Arguis (la prolongación de la autovía a Sabiñánigo une directamente el Pirineo con la capital): carretera atrevida, de pendientes y túneles. Se pasa por pintorescos pueblos (Nueno, Arguis, etc.) El emplazamiento del pantano de Arguis es muy pintoresco la subida al pico del Águila de sugestivo encanto.

2ª al <<Salto de Roldán>> uno de los mas imponentes tajos de montaña, labrados por las aguas del Flumen y mas adentro, en la encrespada serranía, el pantano de Vadiello, salida de Huesca por la carretera de Apiés.
3.ª A San Julián de Banzo (carretera de Barluenga) o bien por la moderna que arranca al pie de las ruinas de Montearagón. En la parroquia de San Julián, retablo gótico de San Martín, donado por Pedro IV. Desde San Julián al santuario de San Martín de la Valdonsera, es excursión obligada o en caballería. Este famoso santuario guarda poco de sus pasadas riquezas donadas principalmente por Pedro IV el Ceremonioso que tan devoto fue de él. Lo más famosos es el célebre frontal, con escenas de la vida de San Martín de Tours. Sin embargo, su romería tan típica de los pueblos del Abadiado y el lugar montaraz, le hacen atractivo y pintoresco.
4.ª Finalmente, el santuario de San Cosme, al pie del pico de Guara (arranque de los excursionistas que quieran escalarlo) bajo una ingente peña y en lo más áspero y abrupto de la serranía. Se va por la carretera de Barbastro, luego la de Colungo, la de Aguas y a la especial construida para los servicios del pantano de Calcón). Es una de las más pintorescas y bellas excursiones de la provincia de Huesca.

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Alrededores de la Ciudad de Huesca

PASEOS DE HUESCA.- La frondosidad y belleza de la tierra oscense, con sus huertas feraces envolviendo la ciudad, la anchura y majestad de sus horizontes y el bello perfil de las sierras cercanas dan plácido encanto a los alrededores y paseos que Huesca posee. En primer lugar, todas sus carreteras son bellas pistas, bajo las frondas de corpulentos árboles frecuentadas con verdaderas alamedas urbanas; las márgenes del río Isuela, con sus sotos y remansos y las frondas de la vega, proporcionan rincones de belleza y de paz. Circundado la ciudad por su lado Norte desde el puente de <<las Miguelas>> a la carretera de Barbastro, se encuentra el Paseo de Lucas Mallada: en su iniciación en el arranque de la carretera de Arguis, en plácida plazoleta, se levanta el monumento titular, el sabio geólogo, hijo ilustre de la ciudad, monumento sencillo pero simbólico, obra del artista oscense Ramón Acín. El paseo bordea el Isuela, dejando el viejo casco de la ciudad en la otra orilla con los restos desgastados de la muralla. Entre <<torres>> y casas de hortelanos, la frondosa alameda deja a la izquierda el <<Pueyo de D. Sancho>>, lugar tenido falsamente por el sitio en que el rey sitiador de Huesca recibió el saetazo que le ocasionó la muerte; deja los altozanos de los Mártires, y el gran y moderno hospital provincial con varios pabellones, para enlazar con la carretera de Barbastro y penetrar en la ciudad por Santo Domingo.

Otra hermosa alameda es el Paseo de la Estación, perfectamente urbanizado y convertido en jardín.

Desde la estación ferroviaria hacia el S (carretera de Grañén) se ha transformado es hermosa alameda llena de flores paralela a la calzada para terminar frente al cuartel <<del Batallador>> en los viveros municipales. Pero la más acertada reforma moderna de la ciudad, la constituye su Parque moderno (de Miguel Servet), uno de los más bellos jardines urbanos de España, con notable variedad de arbolado y flores, avenidas de sauces, rosaledas, parterres, estanques, sotos y pinares y dando frente a la bella barriada de <<chalets>>, arranque acertadísimo del ensanche moderno de la ciudad. (Avenida del General Franco). No lejos de él (por la carretera de Zaragoza) se encuentra el llamado << Parque de Deportes>>, con piscinas, tennis, pista, frontón, etc., y cerca el campo de futbol de Villa Isabel. Pero dejando estos paseos, propiamente urbanos de la ciudad, los puntos más interesantes de los alrededores de Huesca por su interés histórico y artístico y por la belleza de los lugares, lo constituyen el cinturón de ermitas cercanas:

ERMITA DE SAN JORGE

. - Saliendo de la ciudad por la carretera de Zaragoza, después de cruzar el paso a nivel de la vía de Ayerbe (y Canfranc), a la derecha, sobre un empinado cerro cubierto de frondosa pinarada.

HISTORIA. - Ermita dedicada al santo Patrón de Aragón, en gratitud a su milagrera intervención en la famosa batalla de Alcoraz, en la que las huestes de Pedro I, sitiadoras de la ciudad de Huesca durante mas de 20 meses, tuvieron que salir al encuentro de las fuerzas enviadas por el reyezuelo de la taifa de Zaragoza que venía en ayuda de los sitiados con huestes de algunos condes castellanos. La sangrienta batalla terminó con el triunfo del aragonés y la leyenda cuenta que se debió en gran parte a la intervención de un caballero de resplandeciente armadura que impuso el terror de su espada entre las filas islámicas y que tras el triunfo que llevaba consigo la rendición de la ciudad, desapareció, y un acompañante dio cuenta de ser San Jorge; desde entonces se le tuvo como Patrón del reino y el mismo escudo lo formó en adelante las cuatro cabezas de jefes moros que cortara su espada milagrosa (véase: Historia de Huesca, Alcoraz).

Dedicado a este recuerdo se levantó la ermita. Todo el campo que rodea el cerro se llama <<del Alcoraz>>, pero la ermita primitiva estuvo en distinto lugar, en el llano mas alejado de la ciudad que se llama Cuarte.

EXTERIOR: Debe ser visitada por el espléndido panorama que desde la ermita se contempla, con la ciudad de Huesca al frente, teniendo a sus pies el parque y el caserío moderno y escalonado en gradería casco antiguo hasta terminar en los viejos monumentos de la ciudad con la torrecilla del Instituto, las torres del Ayuntamiento y del Colegio de Santiago y la mole catedralicia, todo entre las feraces huertas del Isuela y teniendo por fondo, en primer término, las terrazas aluviales de la hoya, dominadas por las románticas ruinas de Montearagón, y en la lejanía los pichados de la sierra desde el pico de Guara, el famosos <<Salto de Roldán>> y el pico de Gratal, hasta perderse al occidente por las sierras de Loarre. Lugar muy ameno de paseo y frecuentadísimo en la romería del día de San Jorge (23 Abril)

IGLESIA. - De tres naves, en su parte exterior con arbotantes y pequeño campanario. Un pequeño atrio del S. XVIII, da paso al interior. Este es muy interesante por parecer pequeño ejemplo de la Catedral de Barbastro (gótico florido) con sus haces de columnas y sus cupulillas de crucería con florones y claves de buen gusto. Fue obra por 1555 de un maestro Domingo Almanzor, como reza la larga inscripción que corre por la cornisa del arquitrabe y que recuerda también la aparición milagrosa en lo más duro del combate. El retablo es obra mediana de la épica (estilo plateresco) de Juan Miguel de Urliens (por 1595) con policromía de Nicolás Jalón en 1603.

ERMITA DE Nº Sº DE SALAS. - Al sur de la ciudad: desde el Coso, descendiendo por la calle del Padre Huesca se llega a la plaza de D.ª Sancha, que recuerda a la hija de Alfonso VII el Emperador (de Castilla y León) que casó con el rey aragonés Alfonso II (hijo de D.ª Petronila y Ramón Berenguer IV) y por tanto el primer soberano común de Aragón y Cataluña. Dª Sancha que gran parte de su vida vivió en Huesca, reedificó el cercano Santuario de Salas, y en su vejez se retiró al Real Monasterio de Sigena, donde en olor de Santidad, murió en 1208, monasterio que había fundado y donde fue sepultada.

El fondo de la plaza lo ocupa el amplio caserón de Santa Clara, viejo convento de Clarisas o franciscanas.

Fue fundación, en 1262, de la reina D.ª Constanza, esposa del Rey Pedro III, y madre de tres reyes y dos reinas, entre ellas la gloriosa aragonesa santa Isabel de Portugal. Con las leyes desamortizadas de la época liberal, fue arruinado el edificio, y comprado al Estado por la Duquesa de Villahermosa, que volvió a cederlo a la comunidad de Clarisas.

Su templo no responde a la gloria de su pasado: es pobre, es de una sola nave y el interior con arcos fajones y cúpula en el presbiterio, plana con ornamentación geométrica; sin duda reformado todo en sucesivas restauraciones. Todos los retablos son del barroco amanerado: mayor, con lienzo de la muerte de María e imágenes de santos franciscanos. Los tres Laterales del mismo gusto (San Francisco, Ecce Homo y San Pascual Bailón).

En el interior del convento se guarda una interesante imagen gótica de la Virgen (s XVI), con curioso pedestal recubierto de cobre con dibujos.

Al salir de la ciudad por la carretera de Sariñena, se toma a la derecha un camino entre huertas regadas por las acequias del Isuela y a un kilómetro se encuentra el famoso santuario de la Virgen de Salas, uno de los más antiguos y de mayor veneración del antiguo reino de Aragón.

LEYENDA. - La tiene como todos los santuarios marinos de España; es fama que en este lugar de la vega de Huesca, hubo desde tiempos primitivos una ermita dedicada a Nª Sª de la Huerta. Según la leyenda en un incendio en la parroquia del pueblo de Salas Altas, la imagen milagrosa titular salió entre las llamas, viniéndose a postrar a este santuario oscense desde las márgenes del Vero en tierra de Barbastro, colocándose a la vera de la Virgen de la Huerta. Mediaron largos litigios entre el pueblo de procedencia y el ob. De Huesca, así como entre este y el prior de San Pedro el viejo, por creer estar comprendido el santuario dentro de heredades del famoso monasterio: al fin todo quedó dependiente de la mitra oscense.

HISTORIA. - Debió existir un antiguo santuario, pues en los últimos años del S. XII, la reina de Aragón Dª Sancha, mujer de Alfonso II, reedificaba la iglesia románica, ancha y majestuosa de tres naves, de la que solo resta la portada. Ya desde entonces aparece el nombre de Salas en las crónicas y en multitud de documentos demostrándose la veneración que se sentía en todo Aragón; las donaciones y privilegios de Pedro II, de Don Jaime y de la reina Doña Leonor, son testimonio de ello hasta llegar a Pedro IV que la declaró protectora y defensora de todos sus reinos peninsulares y mediterráneos, y quizá a esa predilección a la ciudad de Huesca la llevase a crear la Universidad Sertoriana. A pesar de lo cual en situación apurada tuvo que incautarse del tesoro del famoso santuario, pero una vez eliminado el peligro lo donó en compensación un retablo de plata (véase archivo de la Catedral. Así mismo algunos pontífices (Inocencio III, Inocencio IV, Nicolás III y clemente IX) concedieron gran número de indulgencias y los obispos oscenses también rivalizaron en la devoción a la virgen de Salas, tales como D. Juan de Aragón y de Navarra que reedificó la iglesia y levantó una hospedería para peregrinos (principio s. XVI) que terminó su sucesor Martín de Gurrea, algunos de cuyos mudéjares restan todavía. El Obispo Padilla (1730) levantó la iglesia actual. Finalmente muestra de la gran devoción de los reyes y de la popularidad en todo el ámbito peninsular del santuario de la Virgen de Salas, lo muestra las famosas Cantigas del Rey Sabio Alfonso X de Castilla y León. Que en 17 de ellas narra hechos portentosos de la Virgen milagrosa.

PORTADA. - Toda la fachada occidental es magnífico conjunto del románico Santuario, levantando por la reina Dª Sancha (por 1200). Formada la portada (interesante como tipo de románico-exuberante que anuncia la transición al gótico) por seis archivoltas semicirculares, cada una con adornos festeadas y dibujos geométricos y vegetales distintos, descansando sobre capiteles de flora tallada sin fustes de Columnas. Sobre ellas un mango rosetón con círculos adornados con puntas de diamante. El resto de la construcción es obra moderna (fines del s. XVIII) excepto la maciza torre románica, una curiosa ventana y una puerta cegada, que son restos de la edificación primitiva.

INTERIOR. - De una sola nave, espaciosa y crucero con bóveda esbelta con suntuoso gusto severo de su época (estilo neoclásico de fines del S. XVIII). Fue obra del arquitecto oscense José Sofí (véase: compañía. En el retablo mayor, la famosa imagen de la Virgen de Salas, grande escultura románica de primera mitad del Siglo XII, sentada llevando al Niño en la rodilla izquierda, bendiciendo y con el globo en la mano, toda ella dorada y policromada, con interesante pintura geométrica en el escabel. Es notable pieza y debió ser la imagen donada por la reina Dª Sancha. Junto a ella, la Virgen de la Huerta, de tamaño natural, de pie con el Niño; la cubre un manto de plata, de talla más rica (s. XIV).

ERMITA DE LOS MARTIRES.- Llamado así este lugar en recuerdo de las santas mártires mozárabes Nunila y Alodio, en lo alto de un cerro escarpado cubierto de esteparia vegetación; al otro lado del Río Isuela, cercano al llamado también <<Pueyo de D. Sancho>> por haber muerto allí el Rey Sancho Ramírez durante el sitio de la ciudad.

HISTORIA. - La Historia de estas dos santas nos las cuentan los éxitos de Eulogio y Alvaro, los santos mozárabes cordobeses de la España musulmana del s. IX: <<bellezas rosas que florecen entre espinas>> dice el primero respecto a ellas. Son figuras excelsas entre las que sufrieron el martirio bajo el gobierno de Abderramán II por 851. Hijas de matrimonio mixto, de musulmán y cristiana, tenían que seguir bajo pena de muerta la religión del padre. Nacidas en el cercano pueblo de Adahuesca, su madre las lleva en secreto al seno del cristianismo. Muerto el padre, disimularon cuanto pudieron su religión, pero llegó el momento en que tuvieron que comparecer ante el Cadí para aclarar sus creencias. Con firmeza confesaron su fe y a pesar de los suplicios no apostataron y al fin fueron decapitadas tras el cautiverio en las mazmorras de Alquézar. Sus cadáveres fueron expuestos en este alcor de Huesca para ser devorados por las aves de rapiña, pero ni los buitres se acercaron, mientras que, por el contrario, vagos resplandores iluminaban misteriosamente el lugar. El walí como mandó meterlas en un pozo cercano (véase calle del salvador página 75) donde los siglos más tarde fueron extraídas y llevados sus restos al monasterio de San Salvador de Leyre cuna y corte del primitivo reino pirenaico de Navarra y Aragón. Desde entonces entre los fieles de Huesca, fue venerado en este lugar, que algunos siglos después había de recoger el último suspiro de Sancho Ramírez al morir en su campamento mientras sitiaba la ciudad en 1095.
El Santuario. - Poco tiene de interés, salvo la evocación de estos dos hechos tan vinculados en la historia de Huesca. Sin embargo, en su retablo dedicado a las mártires, existe un bello Calvario con el crucificado, La Dolorosa, San Juan Evangelista, la Magdalena y Santa Catalina, de bella talla gótica por 1400. y algunos lienzos de escaso interés.
Cercano a la ermita un pequeño cementerio, recuerdo a los rebeldes republicanos fusilados en aquel lugar por su levantamiento de 1848.

En la hermosa vega del Isuela, aguas arriba de Huesca, yendo por la carretera de Arguis, en lugar amenísimo por sus hermosas huertas y alamedas y fuentes, y donde parece ser que en la alta Edad Media se extendía parte de la más vieja ciudad, se encuentran dos ermitas, la de Santa Lucía y la de Nuestra Señora de la Jara. Se llega a ella por la carretera dicha (en construcción los últimos tramos hasta la estación férrea de Sabiñánigo) y tras cruzar el puente de las Miguelas>> (moderno en situación del antiguo romano, cuyos arranques de arco aún se conservan) y dejando a la izquierda las huertas y <<torres>> que ocupan el lugar del antiguo convento de capuchinos (en una de las <<torres>> se conserva el aljibe Conventual); a 1 kilómetro, entre frondas, se halla Santa Lucía, pequeña ermita, objeto de veneración de una antigua cofradía, de estilo románico de una sola nave y con una imagen interesante de la Virgen con el Niño, talla del s. XII. La de la Virgen de la jara, está más lejana, sobre un pequeño otero a cuyos pies brotan fuentes de agua cristalina a la sombra de grandes álamos, objeto también de devoción de una cofradía, antiguamente llamada de los <<Ballesteros>> que dedicaban su culto a San Juan Bautista y a los mártires Juan, Paulo y Santa Eulalia de la Jara. No ofrece más interés artístico, excepto la imagen de la titular, la Virgen, talla de fines del s. XIV.

NUESTRA SEÑORA DE CILLAS. - Saliendo de la ciudad por la carretera de Francia, al coronar la cuesta del borde de la Hoya, como a tres kilómetros de la ciudad, se encuentra el Santuario de la virgen de Cillas.
En lugar risueño de hermosas fuentes (de efectos milagrosos, según fama en la comarca), donde parece que hubo granja romana y que más tarde existió poblado que algunos cronistas llaman Ciellas y de entonces data el Santuario que tendría su origen en antigua iglesia parroquial como parece demostrarlo las primicias que gozaba, la pila bautismal y el Sagrario que se conservan. Cercana a ella, entre chopera agradable, se encuentra la <<fuentesanta>>, donde se bañan los fieles el día de la víspera de San Juan en busca de curación de enfermedades, hoy higiénicamente instalado por obras recientes de la Cofradía. Esta fue fundada en tiempos del rey Juan I, el desventurado monarca que en los pocos años de su reinado buscó afanosamente su curación en las aguas milagrosas de Cillas. La cofradía tenía por costumbre el ir en procesión al famosos Santuario, todos descalzos, los últimos domingos de abril y octubre, pasando por la Catedral y por el arco pegado entonces al antiguo torreón del Alcázar, ahora Instituto. Hoy, la cofradía de cillas, tiene a su cargo el Santuario y el culto que en ella se celebra.
En este sitio tuvo lugar el encuentro en diciembre de 1930, de las tropas sublevadas en Jaca por los capitanes Galán y García Hernández, contra las que se mantuvieron fieles al Gobierno (guarnición de Huesca y columna de Zaragoza), que terminó con la desbandada de los rebeldes.
El edificio de tres naves, con vestíbulo, es obra del arquitecto oscense José Sofi, en 1774, del estilo neoclásico. Los retablos de la época carecen de valor, no así el primitivo (gótico del s. XV), conservando hoy en la cercana iglesia del pueblo de Chimillas y procedente de la derruida de San Martín de la capital. La titular (oculta por los mantos y joyas dentro de su camarín), es talla gótica del s. XIII, de mano ruda, pero expresiva.

NUESTRA SEÑORA DE LORETO (a 5 kilómetros). Saliendo de la ciudad por la carretera de Zaragoza, tras pasar ante el cementerio, a la izquierda, camino Vecinal de Cuarte, en cuyas proximidades se encuentra Loreto (hoy casa de labranza), junto a una gran laguna.

Historia. - Fue tradicionalmente considerado como el lugar donde los santos padres Orencio y Paciencia (padres de San Lorenzo mártir, y de San Orencio, ob. De Aux, poseían una quinta o casa de campo, donde nacieron y pasaron su infancia los famosos santos oscenses. Parece que desde la reconquista fue lugar ya venerado. Felipe II gran devoto del santo, pensó engrandecer aquel lugar y fundar un convento de agustinos calzados para lo que dedicó rentas donaciones en 1575. estando en las Cortes de Monzón mandó hacer un gran proyecto del futuro convento obra del arquitecto Jerónimo Segura Bocanegra, según diseño de J. Herrera, el famoso arquitecto de El Escorial, pero este proyecto no llegó a realizarse del todo y pasó más tarde al P. Malón de Chaide (el ilustre escritor místico). Más adelante el rey Prudente entregó a la casa los bienes confiscados a D. Martín de Lanuza, el último Justicia de Aragón, procesado por su defensa de las llamadas libertades aragonesas y por haber facilitado la fuga del exsecretario real Antonio Pérez. La Comunidad se trasladó a Loreto en 1583 y abandonó aquel lugar cuando al ser expulsados los Jesuitas ocuparon la <<compañía>>.

Interior. - Toda la parte del convento esta hoy transformada en casa de labor. Conservase bien la iglesia (1594-1777) cuya fachada es de estilo neoclásico con frontón y pequeño campanario. El interior es de tres naves con gran cúpula en el crucero separadas por pilastras. Los retablos y pinturas murales, como propias de una época de mal gusto, son muy medianos. El gran altar mayor es barroco con imágenes de los santos y hornacinas con reliquias. Lo más interesante es el coro, en lo alto, con sillería de talla con medallones de ángeles de buen cincel (fines del s. XVIII).

CASTILLO- ABADIA DE MONTEARAGON. - En la carretera de Huesca a Monzón (y Lérida y Barcelona) a 6 kilómetros de la ciudad, al remontar los bordes de la hoya oscense (<<estrecho de Quinto>>), tras cruzar el río Flumen, se toma a la izquierda el camino que conduce a las románticas ruinas del famoso Castillo- Monasterio de Montearagón.

Historia. - Enorme fortaleza levantada después de algaradas constantes por las huestes cristianas de Sancho Ramírez en las comarcas del Somontano como preludio a la toma de Huesca, la ciudad famosa que tanto añoraba y que representaba la llave de su reino y de las llanuras hacia el Ebro, que para Aragón era salir de la cuna pirenaica. Pensado en un apoyo necesario para el sitio y saqueo de la comarca (conforme el uso táctico de la época) el monarca aragonés en 1085 levantó este castillo- abadía de Montearagón, que había de ser un nuevo pilar en la cadena de grandes fortalezas que circundaban a Huesca (Alquézar, Loarre, Marcuello), siendo desde el principio centro de abastecimiento de sus huestes y a la par lugar de oración al Dios de los ejércitos. Dedicado a Jesús Nazareno y dado el carácter de fortaleza guerrera forma el mejor monumento a la constancia, valor y piedad del rey, verdadero paladín de la reconquista Aragonesa. Luego fundó un monasterio de canónigos- regulares de San Agustín, quizá trayendo algunos miembros del castillo- abadía de Loarre. Pronto el número de donaciones y privilegios fueron extraordinarios contándose hasta 96 las iglesias que sus derechos y rentas dependían el abad de Montearagón, que desde el fundador fueron aumentando hasta tiempos de Felipe III, con otros muchos privilegios concedidos por Bulas pontificias. Recuerdo de esta grandeza fue, como en siglos más tarde con parte de estas rentas desglosadas pudieron resucitarse los obispados de Barbastro y Jaca.

Y si en riqueza y esplendor fue ilustre la Real Casa de Montearagón, no lo fue menos en la serie de sus abades que ocupaban lugar preminente en las Cortes del Reino, poseían huestes propias y eran personas de las más allegadas al monarca. Abades de Montearagón fueron Berengario (hijo del I conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV). El infante D. Fernando (hijo de los reyes Alfonso II y Dª Sancha), el tercer hijo del rey Jaime, llamado por el gran número de dignidades que ostentaba <<el patriarca D. Juan de Aragón>>: también hijo bastardo del rey católico y otro infante. D. Alfonso, nieto de los Reyes Católicos. A estas glorias se unieron haber sido Montearagón lugar de reposo de los últimos reyes aragoneses de la dinastía navarra cuando fueron insensiblemente dejando la cuna y panteón del primitivo reino en San Juan de la Peña para venir a enterrarse en este famoso monasterio oscense. Así Sancho Ramírez, aunque más adelante fue llevado al monasterio pinatense. Así Alfonso el Batallador, donde durante siglos estuvo enterrado en este cenobio en sepulcro sostenido por seis columnas. Hoy desgraciadamente de todas estas grandezas históricas y artísticas no resta más que un montón de ruinas: las leyes desamortizadoras dejaron abandonados sus claustros, convirtiendo aquellos lugares santos en guaridas de maleantes. Pocos años después un voraz incendio acabó de consumir el abandono de los hombres. Al fin, tras casi un siglo de olvidos los restos gloriosos del rey Batallador fueron llevados a San Pedro el Viejo, algunos restos arqueológicos al museo provincial y el magnífico retablo de su iglesia (la dedicada obra de Gil Morlanes), se salvó pasando a la parroquia de la catedral.
Las ruinas. - Dignas aún de visitarse por el turista amante de la evocación histórica. Hoy forman una ingente mole de torreones medio desmoronados, murallas carcomidas, claustros derruidos y restos de una iglesia churrigueresca, en la que aún se conservan algunas lápidas abaciales. Lo más interesante sobre los fuertes muros es una curiosa puerta de tipo románico de principios del s. XII. La muralla es de sillería guarnecida con torres y dentro del recinto la gran torre del homenaje de planta cuadrada, con saeteras a sus lados, sirvió de campanario, aunque desmochada. La defensa de la fortaleza era con doble muralla una exterior, a modo de barbacana, y otra, la subsistente, entre las que se encontraba el paso de ronda. De la iglesia primitiva tan solo se conserva la cripta y parte de los muros que en el siglo XV fueron rehechos y adornados.- dice Quadrado- las generaciones venideras no se podrán imaginar que aquella fue una de las gloriosas casas de oración de España, levantada como de paso, durante los meses heroicos del sitio de una ciudad.


Tal día como hoy 27 de octubre



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