Apuntamientos para la historia de los paxaros del Paragüay y del Río de la Plata. Felix De Azara Felix de Azara. Apuntamientos para la Historia Natural de los Paxaros.
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Apuntamientos para la historia de los paxaros del Paragüay y del Río de la Plata. Felix De Azara

Felix de Azara. Apuntamientos para la Historia Natural de los Paxaros.





APUNTAMIENTO

PARA LA HISTORIA NATURAL

DE LOS PÁXAROS.

TOMO I.


APUNTAMIENTOS

PARA LA HISTORIA NATURAL

DE LOS PÁXAROS

DEL PARAGUAY

Y RIO DE LA PLATA,

ESCRITOS

POR DON FELIX DE AZARA.

TOMO PRIMERO

MADRID MDCCCIL
EN LA IMPRENTA DE LA VIUDA DE IBARRA.
CON LICENCIA.


DON FELIX DE AZARA

A SU AMADO HERMANO

DON JOSE NICOLAS DE AZARA

Querido Nicolas: siendo tú mi hermano mayor, y sabiendo lo mucho que te gustan los adelantamientos humanos de cualquiera clase que sean, no he dudado un momento en dedicarte esta obra, que creo es la primera Ornithologia escrita en castellano por un Aragones, y la más exacta y extensa de los Páxaros de América. Con esto cree


II

Haber cumplido su obligación y sus deseos tu hermano.

Félix.

Madrid 16 de mayo de 1802.


PRÓLOGO. III

Habiéndose conducido el destino al Paraguay, donde era imposible servir a la Patria según mis deseos y profesión, medité buscar una ocupación y recurso que aliviarse más pesadumbres y fuese de alguna utilidad. Lo que me pareció mejor fue acopiar conocimientos históricos y geográficos; pero como esto no satisfacía enteramente mis deseos, comencé a observar, comprar, matar y describir los animales que veía, con el fin de que mis noticias aprovechasen a la historia natural. No solo esto, sino que careciendo de dibujante, comencé a desarrollar y rellenar los páxaros y cuadrúpedos para enviarlos al Real Gabinete; pero viendo que la polilla y corrupción, a que propende mucho el clima, lo destruían todo a veces en el mismo día, desistí del empeño, y metí en aguardiente las especies menores, porque me persuadieron que así llegarían en buen estado a dicho Gabinete, a donde remití de seis a setecientos individuos.

Mis apuntamientos al principio fueron muy trabajosos, porque careciendo de prác-


PRÓLOGO. IV

tica, de conocimientos y libros, anotaba cuantas noticias históricas me decían; pero como fuese viendo que todas eran falsas, dejé de preguntar y de oír lo que querían decirme, y aun borré las noticias adquiridas por relación, sin perdonar otras que las de muy raros sujetos cuya verdad tenía bien experimentada, y las de mi amigo Don Pedro Blas Noséda, cura del Pueblo de San Ignacio guazú, en quien encontré bastantes y buenas noticias; pero yo se las aumenté imponiéndose en el modo con que medida, describía y observaba, y dándole copia de la mayor parte de mis Apuntamientos; con cuya instrucción describió setena páxaros que creyó nuevos pero como yo había adquirido ya la mayor parte, solo ha quedado el resto entre mis descripciones.
Cuando tuve como trescientas especies me fue imposible continuar; porque como sus descripciones seguían el orden de adquisición, cuando lograba un páxaro no podía asegurarse de si era nuevo o no hasta cotejarlo con todos. Entonces vi la necesidad de separarlos en clases o familias, componiendo cada una de los que te-


PRÓLOGO. V

nían muchos caracteres comunes, y comencé a entresacarlos hasta que concluí este trabajo malisimamente; porque mi ignorancia entonces era mucha. En este estado tuve orden del Virrey para enviarle mis escritos que quería dirigir a la Corte, y se los remití a Buenos Aires, donde los vio Don Antonio de Pineda y Ramírez, Naturalista que iba con dos corbetas a dar la vuelta al mundo; y habiéndole gustado, me pidió una copia, que le remití y recibió en Lima, ofreciéndose a ordenar y poner mi trabajo en mejor estado, según me escribió desde Guayaquil. Después leí con mayor cuidado y conocimiento mis Apuntamientos: hice en ellos mas de cien reducciones de páxaros que estaban duplicados; aclaré y completé muchas descriociones; y a costa de cacerías y dilatados viajes adquirí especies nuevas y noticias de las viejas. Por último conocí que mis familias debían reformarse, aunque me pareció imposible caracterizarlas bien; y además encontraba especies intermedias, otras como aisladas, y otras que por haberlas visto solo una vez o dos, y acordarme poco de ellas, no atinaba a


PRÓLOGO. VI

Darles el lugar correspondiente. En estas circunstancias me limité a reformar lo que supe, poniendo en seguida de cada familia los páxaros que empezaban a desviarse de ella. Mi gobierno para caracterizar familias ha sido valerme con preferencia de las formas que residen principalmente de el pico, alas y pies, por ser las que mas influyen en las costumbres, y las mas fáciles de conocer. No me embaracé en dar una sucesión precisa de las familias, considerando de poca sustancia este punto, que tampoco puede desempeñarse con exactitud.
En suma, en cuanto a caracterizar y formar familias he obrado en los páxaros del propio modo y con los mismos motivos que advierto en el prólogo de mis cuadrúpedos.
Ordenada mi Ornitología me mandaron pasar a Buenos Aires. Allí me prestó el amigo Don Pedro Cerviño la Historia Natural de los Páxaros en I8 tomos, impresa en Paris el año de 1770, y escrita en francés por el famoso Conde de Buffon; y comencé a leerla consultando sus estampas iluminadas, que me había llegado después de muchos años de haberlas pedido. De resultas hice la crítica que se verá; la


PRÓLOGO. VII

Cual por su misma naturaleza es tan fastidiosa, trabajosa y difícil, que tengo por imposible que nadie la pueda desempeñar sin errar en bastantes ocasiones. Por lo que mismo debe juzgarse por lo general de ella, y no por uno ú otro caso en que se encuentre errada; como es preciso que suceda tratándose de juzgar de una infinidad de descripciones casi todas confusas e incompletas y erradas en la parte histórica.
Como en el prólogo de los cuadrúpedos digo los movimientos que me estimularon a criticar, y los que he tenido para dirigirme principalmente contra el Conde de Buffon, me refiero en todo a lo que sobre esto digo allí. Añado únicamente que la citada obra de Buffon solo es en parte suya, y en parte de Mr. Daubenton; pero como yo no tuve cuenta con la parte que tuvo éste, me dirijo siempre a aquel, como si todo fuese suyo, atribuyéndole las equivocaciones de Daubenton. Advierto esto para que no se piense que tengo personalidad con el mencionado Buffon: al contrario, no debo ocultar que mi intención por muchos años fue enviar todos mis apuntamientos sin publicarlos al mismo


PRÓLOGO. VIII

Buffon, para que los ordenase y los corrigiese, y para que se corrigiese a su gusto y lo habría hecho a no haber sabido que había muerto: porque no es mi voluntad zaherir, sino desear que se sepa la verdad, y que se haga lo mejor. Prueba de esto son las muchas cartas que escribí al Director de nuestro Real Gabinete, y al citado Naturalista Pineda, ofreciéndoles mis manuscritos para que los ordenasen y publicasen como les parecía, o para que los quemasen; y el no haberlo podido hacer ellos es el motivo de imprimirlos yo, esperando que mi trabajo merecerá alguna estimación;
Pues aunque se desprecie la parte crítica, no por eso dejará de ser exacto y puntual en todo lo demás, que comprende muchos más páxaros de los que hasta hoy se conocían en América; y a lo que he observado en veinte años, registrando las temporadas que permitieron otras ocupaciones los campos, bosques, ríos y lagos; y las descripciones se han hecho presencia de los páxaros recién muertos, tomando escrupulosamente las medidas en pulgadas y líneas del pie de rey de Paris.


ADVERTENCIAS NECESARIAS. IX

Usaré de algunas palabras que es preciso definir, porque las ha inventado la necesidad de explicarme con claridad.
Nadie ignora lo que es ala de un páxaros yo la dividiré por las coyunturas del codo y radio en tres trozos, llamándolos interno, medio y exterior. A sus plumas grandes llamaré remos, según lo hacen los latinos. Las demás plumas del ala tendrán el nombre de cobijas si están encima, y tapadas si debajo; y las dividiré en hileras ú ordenes a lo largo paralelos a los remos, denominado ordenes mayores a los más cercanos a los remos. Por encuentro deberá entenderse la borda anterior del ala, que es la orilla opuesta a los remos; por hijuela una como pequeña alita sobrepuesta que tienen las aves en el metacarpo. Marfil será el varejon de las plumas, en cuyos costados nacen las barbascola será la que todos saben, y las plumas mas inmediatas a ella, ya estén encima o debajo, tendrán el nombre de timoneles. Llamaré salva a lo que el caballete del pico se introduce en la cabeza; y si al contrario las plumas se avanzan por el pico, le llamaré calzado, Garganta será toda la longitud del esófago, y horqueta la canal de la mandíbula inferior. Escapulario es el grupo de plumas que nacen de la raíz del ala,


ADVERTENCIA. X

Prolongándose a lo largo sobre los costados del lomo; y al intermedio de los dos grupos daré el nombre de espalda, a la que siguen el lomo y rabadilla.

Por longitud debe entenderse desde la punta, de la cola a la del pico, estando el páxaro bien extendido. Las colas se han medido desde el cóccix a la punta de la pluma más larga. Las brazas desde la punta de un ala a la de la otra, estando ambas completamente tendidas; y los ricos picos desde lo interior de la calva. Su altura y anchura son tomadas en el plano perpendicular a dicha calva. En los páxaros de cuello muy largo he añadido su medida desde la punta del pico a la clavícula. La longitud de los dedos incluye el metacarpo, no las uñas; y para medir el tarso y pierna doble las coyunturas hasta que el muslo, pierna, tarso y dedos formaban ángulos rectos. Solo he descrito la mitad de las colas, porque se supone que la otra mitad es lo mismo.

 

Cuando el sol mucho calienta, barrunta tormenta.
El buen vino no merece probarlo quien no sabe paladearlo.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
El pudor de las mujeres es la más rica de sus dotes. Plauto



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