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Capitulo decimoctavo. Historia abreviada del descubrimiento y conquista del Ro de la Plata y del Paraguay. Viajes por la America Meridional de Don Flix de Azara. Tomo II. Felix de Azara. Viajes por la America Meridional.





CAPTULO XVIII. HISTORIA ABREVIADA DEL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DEL RO DE LA PLATA Y DEL PARAGUAY..

La Corte de Espaa dio el mando de una expedicin destinada a hacer descubrimientos a Juan Daz de Sols, primer piloto, natural de la ciudad de Lebrija (1) (Lase LPEZ DE GMARA, Historia general de las Indias, volmenes nmeros 21 y 22, de la coleccin de Viajes clsicos, editada por CALPE.). En consecuencia, sali de Lepe en el mes de septiembre de 1515, con tres navos, uno de sesenta toneladas y los otros dos de treinta cada uno. Embarc sesenta soldados y vveres para dos aos y medio. Recal en la isla de Santa Catalina, y habiendo arribado despus al ro que llamamos hoy de la Plata, penetr en l, dndole el nombre de ro Sols. Pero habiendo desembarcado en su orilla septentrional con el designio de ponerse al habla con algunos indios charras que se presentaron a la vista, fue muerto, as como los que le acompaaban, por estos indios y por otros que salieron de una emboscada cerca de un riachuelo que en recuerdo del suceso lleva hoy el nombre de Sols, entre las ciudades de Montevideo y Maldonado. Su hermano y su cuado Francisco Torres, que eran pilotos, y todo el resto de la expedicin no perdieron un instante para regresar a Espaa, donde nadie se ocup ms del Ro de la Plata hasta fines del ao de 1525.

Este ao la Corte de Espaa envi a Diego Garca, natural de Moguer, quien sali de La Corua el 15 de Enero de 1526 con un solo navo. Recal en las Canarias y luego en San Vicente, puerto del Brasil, donde compr un bergantn a los portugueses, y prometi a un bachiller que tan pronto como llegara al ro de la Plata enviara el buque mayor a San Vicente el 15 de enero de 1527, y recal en el puerto de los Patos, a los 27 de latitud.

En este puerto encontr al veneciano Sebastin Caboto, a quien se haba ordenado en Espaa ir a las Indias Orientales por el estrecho de Magallanes. Haba salido de Sanlcar el 3 de abril de 1526 con dicho propsito, conduciendo cuatro buques, de los que perdi el mayor en la isla de Santa Catalina. Encontr tambin en el puerto de los Patos a los espaoles Enrique Montes y Melchor Ramrez, que haban desertado de la expedicin de Sols. En los alrededores haba tambin otros quince espaoles desertores de la escuadra del capitn D. Rodrigo de Acua, destinado a las Indias Orientales. Todos estos desertores informaron a Caboto de que haba grandes riquezas de oro y plata en el ro de la Plata. Por esta causa determin entrar por l, y para mejor hacerlo construy una galeota. Pero como alguno de los suyos le reprocharan porque abandonaba su viaje a las Indias Orientales y se pusieran a la idea de ir al Ro de la Plata, tom el partido de abandonar en la isla de Santa Catalina a los que principalmente se oponan, y que eran Martn Mndez, Miguel Roxas y otro llamado tambin Roxas. Despus de esto aparej el 15 de febrero de 1527; fue a fondear al puerto de los Patos, de donde sac cuatro indios y gran cantidad de vveres, y entr por fin en el Ro de la Plata, donde ancl frente al lugar que hoy ocupa Buenos Aires, en la embocadura de un riachuelo que llam San Lzaro y que hoy lleva el nombre de San Juan. En este lugar encontr a Francisco Puerto, nico que se haba salvado de los que desembarcaron con Sols. Caboto dej en este puerto los dos buques mayores, con treinta hombres y doce soldados para defender los efectos, que deposit en una barca rodeada de una empalizada. El 8 de mayo del mismo ao parti con la galeota y la carabela, dando orden a los que quedaban de buscar un puerto mejor en los alrededores. Para ejecutar esta orden entr en el Uruguay uno de los buques grandes, y all naufrag el tercer da a causa de una tempestad. Por fortuna, salv la tripulacin y lleg a San Juan, una parte embarcada en la canoa y el resto por tierra, habiendo perecido el capitn y algunos otros en un combate con los indios iaros.

En cuanto a Caboto, tom con sus dos navos el brazo ms austral del ro Paran, que llam de las Palmeras. Trat amablemente a los indios guaranes llamados mbegus, y despus de haberle comprado vveres continu hasta los 32 2512 de latitud, donde se encuentra la desembocadura del ro Carcaranal, que procede del interior de las tierras. En este paraje construy un bergantn y edific un pequeo fuerte, que llam del Espritu Santo. Este pas perteneca a los indios caracars, que trat con amistad, as como a los timbs, que habitaban un poco ms arriba. Todos eran de la nacin guaran. Entre tanto, Caboto expidi la galeota para transportar los efectos que haba dejado en San Juan, y cuando llegaron parti, el 23 de diciembre, con su galeota y el bergantn, dejando sesenta soldados en el fuerte. Sigui el curso del Paran hasta los 27 2720 de latitud y 59 de longitud, donde remont lo que se llama el Salto del Agua, que es un bajo o lugar en que el ro tiene muy poca agua.

Se detuvo all treinta das con los indios guaranes que hizo venir de Santa Ana, y que hoy son cristianos en el pueblo de Itaty. Estos indios llevaban en las orejas pequeas lminas de oro y plata, que los espaoles cambiaron por otras bagatelas.

Despus de esto, en 28 de marzo de 1528, Caboto desanduvo su camino y se introdujo por el ro Paraguay, para encontrar a los indios que se le haba dicho haban vendido lminas de oro y plata a los que las compraron. Cuando Caboto hubo llegado a la desembocadura del ro Bermejo hizo avanzar el bergantn con treinta hombres. Estos encontraron a algunos indios agacs, que persuadieron a los espaoles de que efectivamente posean mucho oro y plata en sus casas, que estaban muy cerca, y que lo cambiaran gustosos por otras cosas. Los espaoles, en nmero de quince, se haban dejado persuadir, y siguieron a los agacs, y stos los sorprendieron y mataron a todos. Los principales fueron el segundo comandante Miguel Rifos y el tesorero Jernimo Nez. Este fracaso y la noticia de que algunos buques haban entrado en el ro de la Plata determinaron a Caboto a regresar. No haba hecho ms que treinta leguas despus de pasar la desembocadura del Paraguay, cuando encontr a Garca, que suba. Los dos pretendan tener el derecho de primaca al descubrimiento del pas, pero al fin convinieron en ir juntos hasta el fuerte del Espritu Santo, construir all seis bergantines y continuar el descubrimiento y conquista de comn acuerdo.

Garca, a quien hemos dejado en el puerto de los Patos, se dirigi hacia el ro de Sols o de la Plata. Cuando Antonio Grageda, que mandaba en San Juan, descubri estas naves, tuvo miedo, porque crey que pertenecan a los que haba abandonado en la isla de Santa Catalina; pero al ver que era Garca lo recibi con las mayores muestras de amistad. Garca envi inmediatamente su nave mayor a San Vicente a buscar los esclavos, segn el contrato que haba hecho con el bachiller portugus; y habiendo armado el bergantn que haba llevado de Espaa en piezas, sigui los pasos de Caboto.

Cuando lleg a Espritu Santo forz a Gregorio Caro a reconocerlo por su jefe, porque haba sido enviado para descubrir el pas, mientras que Caboto deba ir a las Indias Orientales, segn las rdenes de la Corte. En efecto, Caro lo reconoci por su jefe, de tanta mejor voluntad cuanto que le acababan de decir que Caboto y su gente haban sido muertos. Despus de esto Garca continu su navegacin, y, como hemos visto, encontr a Caboto, y ambos descendieron a Espritu Santo para continuar los descubrimientos de comn acuerdo.

Poco despus, como era de esperar, se enemistaron, y Garca, cuyo partido era menos numeroso, continu su viaje hasta Espaa. Caboto de detuvo en Espritu Santo, desde donde despach en la carabela a Fernando Caldern y Rojel Barto para informar a Su Majestad de sus descubrimientos y sus operaciones, presentndole las lminas de oro y plata que se haban cambiado con los indios de Santa Ana.

He aqu el motivo por que se dio entonces a este pas el nombre de Ro de la Plata, que aun conserva a pesar de que despus de haber hecho por completo el descubrimiento no se ha podido encontrar la menor traza de estos metales ni de ningn otro. El rey de Espaa aprob la conducta de Caboto y le orden continuar la conquista, ofrecindole enviarle los socorros que peda. Pero el Tesoro pblico estaba agotado y no permita gasto alguno, por lo cual fue necesario encargar de la conquista a D. Pedro de Mendoza, caballero muy rico de Guadix, que ofreci hacerla a su costa. En tanto, Caboto dej ciento diez hombres en Espritu Santo, bajo el mando de Nuo de Lara, y se embarc para Espaa, adonde lleg en 1530.

Lara conserv la paz con los caracars y los timbs hasta 1532, en la que fue perturbada por la siguiente aventura: Mangor, cacique de las timbs, se enamor de una espaola llamada Luca Miranda, mujer legtima de Sebastin Hurtado. No pudiendo triunfar de ella por los medios ordinarios, decidi recurrir a la violencia para conseguirla, y para esto aprovechar la ausencia de Ruy Garca Mosquera, que haba salido del fuerte con cuarenta soldados, en un bergantn, para comprar vveres a los indios de las islas y de las orillas del ro. Mangor reuni su gente y la ocult entre los sauces; despus, llegada la noche, se aproxim al fuerte con ocho indios y pidi que le abrieran, cosa que se hizo porque se le consideraba como amigo y llevaba vveres. Entonces Mangor dio la seal, y como logr impedir que se cerraran las puertas, los indios de la emboscada llegaron todos y mataron hasta el ltimo de los espaoles, que no esperaban el ataque, pero se defendieron, matando a muchos indios, entre ellos a Mangor.

Al volver los del bergantn lloraron la desgracia de sus camaradas; pero como Hurtado no encontr el cadver de su Luca entr en dudas y parti solo, como un loco, para ir a buscarla entre los indios. Estos queran matarlo, y no le concedieron la vida sino a instancias de Luca, de la que Syripo, hermano de Mangor, se haba a su vez enamorado. Pero desesperado de su resistencia, la hizo quemar viva, y orden amarrar al marido al tronco de un rbol y matarlo a flechazos.

Mosquera, con su tropa y su bergantn, fue a la costa del Brasil y se estableci en Igu, a veinte leguas de San Vicente, que era una colonia portuguesa. Los portugueses le declararon la guerra en 1534. Estando en esto, lleg un corsario francs que envi su chalupa a tierra para comprar vveres; pero los espaoles se apoderaron de ellos durante la noche, se embarcaron en la misma chalupa y acercndose al corsario se apoderaron de l por sorpresa. En seguida bajaron a tierra los caones y se sirvieron de ellos para batir a los portugueses, que haban venido a atacarlos en gran nmero. Se aprovecharon de su victoria llegando hasta San Vicente y saquendolo. Enseguida se reembarcaron y fueron a establecerse a la isla de Santa Catalina.

Don Pedro Mendoza, nombrado jefe del Ro de la Plata, parti con catorce buques, setenta y dos caballos, dos mil quinientos espaoles y ciento cincuenta alemanes, flamencos o sajones. Sali de Sevilla el 24 de agosto de 1534 y recal en Ro Janeiro. Como estaba peligrosamente enfermo, dio el mando a Juan de Osorio, su segundo. Poco tiempo despus lo hizo asesinar, porque los envidiosos de Osorio se lo haban hecho sospechoso, y Mendoza continu su viaje hasta la isla de San Gabriel, por otro nombre la Colonia del Sacramento.

En seguida hizo reconocer la costa meridional, que est enfrente, hizo llegar all toda su flota y fund el 2 de febrero de 1535 la ciudad de Buenos Aires, de la que he hablado en el captulo anterior. Se comenz a rodearla de murallas, y los indios guaranes y pampas o querandes llevaron vveres los primeros das y los vendieron a los espaoles; pero luego mataron a diez que cortaban madera y atacaron a la ciudad para destruir las obras.

Para castigarlos envi el jefe contra ellos doce capitanes a caballo y ciento treinta infantes, a las rdenes de su hermano D. Diego. El segundo da llegaron al valle de Escobar, y viendo ante ellos a los guaranes y querandes en armas, los atacaron; mas apenas haban dado unos cuantos pasos, sus caballos se hundieron en el fango hasta el pecho y quedaron inmviles.

Los enemigos, con sus dardos, sus flechas y sus bolas, mataron a diez caballeros, entre ellos al comandante, y veinte de infantera. Murieron tambin muchos indios, y los espaoles no volvieron a la ciudad sino despus de haber construido un pequeo fuerte, que se reconoce aun, enfrente, al lado de la capilla del Pilar, y en el que dejaron cien soldados.

Se empezaban a sufrir enfermedades y disminua la provisin de vveres. Para remediar este inconveniente se envi un buque a comprarlos a las islas del Paran y otro a la costa del Brasil. Otros, bien guarnecidos de tropas, a las rdenes de Juan de Ayolas, remontaron el ro para buscar un paraje propio para fundar un establecimiento. El primero regres sin traer mas que muy poco vveres, en el momento en que los pampas o querandes haban atacado la ciudad, donde haban matado a treinta espaoles y quemado casi todas las casas. Ayolas lleg a continuacin, despus de haber construido el fortn de Corpus Christi o Buena Esperanza en el territorio de los indios timbs, cinco leguas por debajo de Coronda. Haba dejado cien hombres de guarnicin. El jefe se traslad en seguida a esta nueva colonia, con ms de la mitad de su gente; pero como se expandieron igualmente enfermedades que disminuyeron mucho el nmero de colonos, algunos desertaron para irse a vivir con los indios. Entonces el jefe envi a Juan de Ayolas, con trecientos soldados, a remontar el ro, y poco tiempo despus, habiendo cado peligrosamente enfermo, encarg al mismo Ayolas del gobierno en su ausencia. En cuanto a l, se embarc para Espaa y muri en el viaje.

Juan de Ayolas sigui los pasos de Caboto, remontando el Paran y tratando amigablemente a cuantos indios encontr en su viaje. Despus entr en el ro Paraguay hasta los 25 383 de latitud, donde este ro se estrecha mucho. En este lugar llamado Angostura, fue atacado por las canoas de los indios agacs, que le mataron quince espaoles; pero a pesar de esto triunf. Continu su navegacin hasta cinco leguas ms arriba, y fonde en el lugar llamado Villeta, con la idea de comprar a los indios vveres, de que estaba falto. Remontando Ayolas el ro, encontr en las orillas numerosos indios, que le trataron amistosamente; pero habiendo llegado al mismo paraje en que Caboto haba sido atacado por los agacs, lo fue l igualmente y le mataron otros quince espaoles. Los rechaz y continu su ruta otras cinco leguas arriba, y fonde en el lugar denominado hoy la Villeta, con el propsito de comprar vveres a los carios, porque comenzaban a faltarle. Pero estos indios, que forman hoy el pueblo de It, no quisieron vendrselo ni tratar con los espaoles y les declararon la guerra. Esto determin a Ayolas a desembarcar con su tropa, y hallndolos reunidos cerca del valle de Guarnipitan, les di la batalla. Los indios perdieron mucha gente, y murieron diez y seis espaoles. Esta victoria forz a los indios a hacer la paz, y adems de los vveres entregaron a los espaoles siete muchachas para Ayolas y dos para cada soldado.

Se construy enseguida un poco ms arriba una casa fortificada, que fue la primera de la ciudad de Asuncin, de la que he hablado en el captulo XVI. Se le llam as a causa del da de la batalla, que se dio el 15 de agosto de 1536. Ayolas dej alguna guarnicin, se provey de vveres y remont el ro hasta los 21 5 de latitud. Entonces desembarc, el 2 de febrero de 1537, en el paraje que llam Puerto de Candelaria. Dej sus buques a Domingo Martnez de Irala, con orden de esperarlos seis meses, y penetr en el interior de las tierras, hacia el Noroeste, con doscientos espaoles.

Durante todo este tiempo, el buque que se haba enviado al Brasil entr en Buenos Aires cargado de vveres y llevando a los espaoles que, como hemos dicho, se haban fijado en Santa Catalina. Se resolvi en consecuencia, que Juan de Salazar remontara el ro con tropas para reforzar a Ayolas, al mismo tiempo que se le llevaba la noticia de haber sido nombrado capitn general. Salazar lleg al lugar de cita en que Irala esperaba a Ayolas con los buques, y como no se tena ninguna noticia de este ltimo, regres a Buenos Aires, despus de haber reforzado al pasar la tropa que guarneca a Asuncin. Como Francisco Ruiz Galn, comandante entonces de Buenos Aires, careciese de vveres, fue a buscarlos a Asuncin, encontrando all a Irala, que acababa de llegar despus de haber esperado ms de seis meses en el lugar de la cita. Ruiz Galn le orden volver all en seguida, y despus de haber tomado vveres descendi el ro para volverse a su destino.

Cuando Galn lleg a Corpus Christi encontr a los espaoles en discordia con los indios, y despus de haber dejado ciento veinte soldados regres a Buenos Aires. Durante su ausencia haba llegado de Espaa un veedor llamado Alonso Cabrera, con tres buques cargados de gente reclutada, de municiones, etc. Otro se haba quedado en Santa Catalina, en muy mal estado, lo que motiv el enviarle una nave para prestarle socorro. A la vez se envi otra a Espaa para dar a conocer el estado de la conquista.

Apenas haban salido estos dos buques se supo que los indios haban sorprendido y matado a los espaoles que iban a Corpus Christi en un bergantn, y temiendo por la suerte de estas colonias se le enviaron dos buques con tropas. stas llegaron en el momento en que los indios tenan sitiado el fuerte. Haban matado ya cincuenta hombres, entre ellos al gobernador. Pero este refuerzo, que lleg tan a punto, los hizo huir, despus de bien castigados. No obstante, habiendo reflexionado sobre el partido ms conveniente, todos los espaoles se embarcaron y se volvieron a Buenos Aires despus de haber abandonado el fuerte.

Como los ltimos buques llegados de Espaa haban llevado una orden del rey disponiendo elegir por mayora de votos un gobernador en el caso de que Ayolas hubiese muerto, cosa que se sospechaba mucho, se resolvi dejar en Buenos Aires la guarnicin necesaria y trasladarse todo el resto, como los principales capitanes, a la Asuncin, donde deba verificarse la eleccin. Apenas llegaron encontraron a Irala, que haba descendido el ro y les dio la noticia segura de la muerte de Ayolas, que haba sabido por un indio.

Ayolas haba penetrado por el Chaco y por la provincia de Chiquitos hasta el Per, donde se haba procurado un poco de plata, y haba vuelto al puerto de Candelaria; pero como no encontr su flota, que acababa de partir, se estableci en el territorio de los payagus sarigus, que, habindose reunido con los mbays, lo sorprendieron y mataron, as como a todos sus espaoles.

Irala estuvo a punto de experimentar la misma suerte la ltima vez que remont el ro, porque habiendo desembarcado con su gente en una de las islas que forma, vio aparecer cien payagus, que les dieron a entender desde lejos que, pues estaban desnudos y sin armas, los espaoles deban dejar las suyas para ir a hablarles. As se hizo; pero habindose aproximado, cada indio se lanz sobre un espaol, y al mismo tiempo doscientos payagus armados que estaban a la orilla salieron corriendo para matar a los espaoles que luchaban con los otros. Irala, que se haba quedado un poco atrs, cogi su espada y su escudo y mat a doce en un instante; en fin, los cien indios perecieron casi todos antes de la llegada de los otros. La misma suerte experimentaron al atacar la escuadra, pero all se perdieron algunos espaoles.

En seguida se trat en la Asuncin de designar jefe, y en el mes de agosto de 1538 recay la eleccin en Domingo Martnez de Irala, quien envi inmediatamente a buscar a todos los espaoles que haban quedado en Buenos Aires. Ya haba llegado el buque de Santa Catalina con el que lo haba ido a buscar; pero el primero se perdi al entrar en el puerto. Despus, reunida la guarnicin de Buenos Aires con la del fuerte situado frente al Pilar, de que hemos hablado anteriormente, se subi a la Asuncin, y pasando revista se vio que de ms de tres mil hombres llegados de Espaa no quedaban ms que seiscientos. Se dio a todos terreno para construir una casa y tierras para cultivar. Se rode todo de una empalizada, se nombraron alcaldes y regidores, se estableci una polica en la ciudad y se formaron varios pueblos de carios y guaranes, a los que se hizo prestar juramento de fidelidad o vasallaje. Se quiso hacer lo mismo con los guaycurs y otros indios del Chaco, pero no se pudo obtener resultado.

No estaban terminadas estas operaciones cuando los guaranes formaron una conspiracin para destruir a los espaoles. A este efecto se introdujeron en la ciudad para pasar la Semana Santa con los espaoles, con el propsito de atacarlos cuando estuvieran en la procesin llamada de la sangre, por ser la de los disciplinantes, en que iban la mayora de los espaoles. Todo estaba dispuesto; pero el Jueves Santo de 1539 una india revel el secreto de la conspiracin a Salazar, quien advirti a Irala. Este hizo tocar generala, bajo pretexto de un ataque de los guaycurs, y se apoder de los principales conjurados, a los que mand ahorcar, perdonando a los otros.

Como se haba sabido en Espaa lo que pasaba en esta colonia y se tenan muchas sospechas en lo referente a la muerte de Ayolas, se nombr a Alvar Nez Cabeza de Vaca (1), (Lase ALVAR NEZ CABEZA DE VACA, Naufragios y Comentarios, volumen nmero 17 de la coleccin de Viajes clsicos, editada por Calpe.) para jefe de la conquista, y l ofreci continuarla a su costa. En consecuencia, reuni cuarenta y seis caballos, cuatrocientos soldados y cuatro buques, y parti de Sanlcar el 2 de noviembre de 1540. Lleg a la Cananea, de la cual tom posesin, y luego a Santa Catalina, despus de haber perdido veinte caballos. Hizo all diferentes reconocimientos y perdi dos buques, lo cual le determin a ir por tierra al Paraguay.

Para esto envi por mar a Felipe de Cceres, con los buques y algunas tropas, y l, tomando doscientos cincuenta soldados y todos los caballos, entr en el ro Itabuc, que est frente a la isla de Santa Catalina. Naveg cuanto pudo, y el 12 de noviembre de 1541 comenz a atravesar cadenas de montaas desiertas. Al cabo de diez y nueve das encontr llanuras pobladas de guaranes, de las que tom posesin en nombre del rey, dndoles el nombre de provincia de Vera. Continu su ruta, y el 1 de diciembre, en el Salto del Iguaz, compr a los indios algunas canoas, que le sirvieron para pasar el Paran y para enviar a Asuncin a los dbiles y enfermos, que deban descender este ro hasta encontrar el Paraguay y remontar hasta Asuncin. En cuanto a l, continu su viaje por tierra con el resto de su tropa, y el 11 de marzo de 1542 hizo su entrada en la capital y tom el mando. Se vio pronto llegar felizmente a los enfermos y a Felipe de Cceres, con el cual Nez tuvo una disputa muy injusta y muy escandalosa, porque no quera darle posesin de una plaza de regidor para la que el rey le haba nombrado.

Por entonces los guaycurs mataron algunos espaoles y algunos guaranes que trabajaban en las casas de los alrededores. El jefe march contra ellos y consigui sorprenderlos y matar algunos, haciendo un gran nmero de prisioneros. Esta victoria oblig a los lenguas a hacerles presente de algunas muchachas y pedir la paz, que les fue concedida.

El jefe tena orden de buscar algn camino para comunicar con el Per, y encarg a Irala del asunto. Parti ste con tres bergantines, montados por noventa espaoles, y despus de haber cogido, bajo el trpico, a ochocientos guaranes de los pueblos de Ipan, Guarambar y de Atira, remont hasta las Piedras Partidas, a los 22 34. All hizo marchar los indios hacia el Oeste, bajo las rdenes del cacique Aracar, con tres espaoles, para ver si se poda entrar en el Per por aquel lado, y l continu su navegacin remontando el ro. Al cabo de algunos das Aracar se retir porque tema a los indios del Chaco, lo que oblig al jefe a enviar otros guaranes de la vecindad de la Asuncin; siguieron la misma ruta que los otros y se vieron obligados a volver porque carecan de agua y vveres. No encontraron a nadie en el camino.

Irala lleg el 6 de enero al 17 57 de latitud, y fonde en el lago Yaib, que llam Puerto de los Reyes a causa del da de su llegada. Trat bien a los indios del pas, y despus de haber desembarcado avanz en el interior por espacio de cuatro das. Tom datos, y al regresar a la capital encontr una canoa espaola que le traa una orden expresa del jefe de hacer ahorcar a Aracar por haberse retirado. Al pasar ejecut la orden, y llego felizmente a la Asuncin, donde un incendio haba destruido gran nmero de casas. Los indios de Ipan, Garambar y Atira, queriendo vengar la muerte injusta de Aracar, declararon la guerra a los espaoles, e Irala se vio obligado a partir con 150 hombres para someterlos, sin poder conseguirlo mas que despus de haber dado una sangrienta batalla, en la que perecieron diez y seis espaoles y muchos indios.

Alvar Nez, en armona con lo que Irala le haba comunicado, resolvi ir en persona a buscar un camino para penetrar en el Per. La primera medida que tom fue nombrar nuevos empleados de Hacienda, anulando los nombramientos hechos por el rey, y sali adelante con sus planes, a pesar de los grandes obstculos que encontr. La expedicin parti el 8 de septiembre de 1543, compuesta de 400 espaoles y 12 caballos; una parte de ella por agua y otra por tierra, hasta el Monte de San Fernando, hoy Pan de Azcar, a los 21 12 de latitud. En este lugar todas las tropas se reunieron y se embarcaron. Siguiendo su ruta, encontraron varios indios guasarapos, que sorprendieron al ltimo bergantn y le mataron seis hombres. En fin, los espaoles arribaron al puerto de Los Reyes, donde desde luego vieron presentarse con disposiciones pacficas los indios orejones, cacocis, chans y guaranes.

El comandante, sin perder tiempo, destac dos espaoles que hablaban guaran, con algunos orejones; volvieron al cabo de ocho das, y la sola noticia que trajeron fue que haban llegado al pas de los Xarayes (1) (Lase BOUGAINVILLE -L. A. DE- Viajes alrededor del mundo, volmenes nmeros 3 y 4 de la coleccin de Viajes clsicos, editada por CALPE) que haban sido bien recibidos y que ste era un terreno enteramente inundado. El jefe tom entonces 300 espaoles, con vveres para veinte das, y el 26 de noviembre de 1543 dirigi su ruta hacia poniente, entre los bosques. El sexto da encontr un pueblo de catorce guaranes, y dos das despus otro que solo estaba compuesto de diez. Estos ltimos le dijeron que haba que hacer diez y seis jornadas de camino a travs de un desierto antes de llegar al monte Itapu-Guaz, pero que a una jornada de all encontrara muchos indios. En vista de esto, como los vveres disminuan y el pas empezaba a experimentar su inundacin peridica, se volvieron al puerto.

Tan pronto como el jefe lleg, envi a comprar vveres a los indios de los alrededores, y como no se encontrasen, hizo remontar el ro a un bergantn. Este buque encontr primeramente una gran cantidad de orejones en la isla Cumplida, despus encontr los indios Yacars, y por ltimo los Xarayes. Los espaoles que iban en el bergantn fueron bien recibidos por todas partes, pero no encontraron vveres y solo pudieron llevar mantas y bagatelas, que cada uno haba adquirido por su cuenta. Alvar Nez fue al instante al buque, se incaut de todos los objetos y mantas, etctera, e hizo prender al capitn porque le rog que devolviera a los soldados sus efectos; pero habiendo los soldados a dar voces y amenazar a Alvar Nez, se vio obligado a restituir los objetos y poner en libertad al capitn.

Muchos soldados tenan fiebres tercianas y todos estaban sumamente cansados de la avaricia, despotismo, dureza y malos tratos de Alvar Nez. ste tena la fiebre cuartana, y como careca de medios para llegar al Per se vio forzado a volver atrs; pero antes se apoder por fuerza de los orejones de la isla Cumplida y se los llev prisioneros.

El 8 de abril lleg a la Asuncin, de muy mal humor y contrariado al verse detestado por todo el mundo, aun de personas cuyo trato frecuentaba habitualmente. En consecuencia, tom el partido de no salir de su casa; pero en la noche del 25 al 26 de abril de 1544 doscientos espaoles bien armados lo fueron a buscar y lo prendieron. Los ms excitados eran los empleados de Hacienda, porque eran aquellos con quienes principalmente haba chocado. A la maana siguiente todos los espaoles eligieron gobernador a Domingo Martnez de Irala y decidieron enviar preso a Espaa a Alvar Nez.

Para esto se empez a construir un buque, que estuvo acabado al cabo de diez meses. Cuando se sac a Alvar Nez de su prisin, grit dos veces en la calle que nombraba para gobernar en su nombre a Juan de Salazar. ste reuni al da siguiente a sus partidarios y a los pocos de Alvar Nez; pero mientras deliberaban se present Irala y les prohibi turbar la tranquilidad pblica. Salazar replic, pero fue preso y embarcado en una canoa para enviarlo a Espaa con los principales conjurados en el mismo buque que llevaba a Alvar Nez. El Consejo Supremo de Indias, despus de or a las dos partes, trat a Alvar Nez con ms severidad que lo haba sido en la colonia, pues lo conden a ser deportado a frica.

Entre tanto, los partidarios de Salazar, que eran numerosos, perturbaban el orden pblico en la Asuncin, donde formaban un partido de oposicin. Los agacs y los guaranes, observando estas disensiones, se aliaron contra los espaoles. Irala public proclamas y tom medidas de prudencia, y luego, con trescientos cincuenta soldados y un nmero considerable de lenguas y guaycurs, en calidad de auxiliares, march contra los rebeldes, sobre los que obtuvo tres victorias, sin lograr reducirlos porque huyeron al Ipan. Se embarc Irala para ir a buscarlos, y los venci hacia mediados del ao 1546, concedindoles la paz y restablecindolos en sus pueblos.

Se careca de toda noticia de Espaa. Queriendo Irala penetrar en el Per, parti en agosto de 1548 con trescientos cincuenta espaoles y un gran nmero de guaranes en estado de servir. Llegado al monte de San Fernando, hoy Pan de Azcar, dej all cincuenta hombres con dos bergantines, y mand regresar los otros a la Asuncin. En cuanto a l, dirigi su ruta hacia el Oeste, y despus de sufrir fatigas increbles por falta de agua y de vveres, y haber dado batallas terribles a los mbays y otros indios, atraves el Chaco y la provincia de Chiquitos y lleg al ro Guapay. Lo pas en balsas formadas con troncos de rboles y perdi en el paso cuatro hombres. Cuatro leguas despus encontr el pueblo de los machcasis. Estaban reducidos y pertenecan a la encomienda de Pedro Anzrez, que haba sido el fundador de la ciudad de la Plata o Chuquisaca, en el pas de los Charcas, en 1538. Los que hablaban espaol comunicaron a Irala lo que haba ocurrido a Gonzalo Pizarro en el Per.

No juzg a propsito penetrar en un gobierno extrao donde haba tantas perturbaciones; hizo alto y envi a cuatro comisionados a cumplimentar en Lima al licenciado Lagasca, que gobernaba el Per, ofrecindole sus tropas y pidindoles la confirmacin de su cargo de gobernador del Ro de la Plata (1), (Lase LPEZ DE GMARA, Historia general de las Indias, volmenes nmeros 21 y 22 de la coleccin de Viajes clsicos, editada por CALPE.) Lagasca, que haba sabido desde luego la llegada de Irala, rogle que no penetrara en un territorio donde haba varios partidarios de Pizarro dispersos, que podan seducir los soldados y producir de nuevo la perturbacin del pas. Esto era, en efecto, lo que deseaban los soldados de Irala, y ste se vio bastante apurado para conseguir que regresaran a la provincia de Chiquitos.

Los mensajeros de Irala fueron bien recibidos por Lagasca, que les dio regalos considerables; pero al mismo tiempo que escriba a Irala hacindoles concebir las ms bellas esperanzas en cuanto a sus aspiraciones, dio el gobierno del Ro de la Plata a Diego Centeno, que muri en Chuquisaca tres das antes de recibir el aviso de su nombramiento.

Los soldados de Irala estaban muy disgustados de verse en un pas tan pobre, mientras que podan haberse enriquecido en el Per, y como su jefe no quera llevarlos, le quitaron el mando, dndoselo a otro, al que tampoco obedecan. En medio de esta confusin, cada uno se fue por su lado para volver al Paraguay. Al llegar a Pan de Azcar, a fines de 1549, tuvieron noticias de la guerra civil de la Asuncin, donde dominaba el partido de los enemigos de Irala, y como todos los que volvan eran del partido vencido, temiendo por s, reeligieron a Irala para jefe.

Como desde la partida de ste no haba vuelto a haber noticias de l en la Asuncin, se supona y aun se crea que haba perecido. El comandante D. Francisco de Mendoza haba credo que, aprovechando estas sospechas, se procedera a nueva eleccin y sta recaera en l. Encontr este asunto algunas dificultades, y cuando se realiz la votacin result gobernador Diego Abru, que tom posesin en seguida. Defraudado Mendoza en sus esperanzas, empez a propalar que la eleccin era nula, y gan algunos partidarios, por medio de los cuales crea que podra lograr prender a Abru; pero ste se le adelant y lo hizo ahorcar.

Irala lleg poco despus, y al aproximarse a la Asuncin pidi que se le devolviese el mando. Abru no quera; pero viendo que muchos de sus soldados se pasaban al campo de Irala, temiendo que lo entregaran a su rival, se escapo con cincuenta de sus amigos a los bosques y dej al otro recobrar el mando.

Estando en estos sucesos lleg Nuflo de Chaves, con los otros espaoles que Irala haba enviado a Lima, acompaados de ms de cuarenta voluntarios espaoles, que traan por tierra los primeros carneros y cabras que llegaron al Paraguay. Poco tiempo despus algunos de estos recin llegados formaron el proyecto de asesinar a Irala; pero ste se les adelant, hizo ahorcar a dos y perdon a los otros.

Nuflo de Chaves se cas a poco con D. Elvira, hija de Mendoza, a quien Abru haba hecho ahorcar, y en seguida se dirigi a la justicia pidiendo venganza contra Abru y los suyos. Irala, para complacerle, envi algunos destacamentos para prenderlos; pero en secreto haca los mayores esfuerzos para complacerle, envi algunos destacamentos para prenderlos; pero en secreto haca los mayores esfuerzos para traerlos a la razn, logrando conseguir su objeto con la mayora de ellos. Eran los principales Francisco Ortiz de Vergara y Alonso Riquelme, a los que cas con sus dos hijas Marina y Ursula, quedando solo Abru y un escaso nmero de los suyos sin aceptar las proposiciones de Irala. Uno de los destacamentos enviados en persecucin de Abru lo alcanz y mat, y trajo su cadver a la Asuncin. Este espectculo desol a sus partidarios, pero especialmente a Ruy Melgarejo, que jur vengar su muerte. Irala, para evitarlo, lo hizo prender; pero le dio en secreto equipajes, armas y escolta para irse por tierra al Brasil, cosa que ejecut.

Irala juzg oportuno fundar una ciudad hacia el Ro de la Plata, y al comienzo de 1553 hizo partir a Juan Romero, con ms de cien soldados, que fundaron a San Juan Bautista, frente a Buenos Aires, en la confluencia del ro San Juan. Pero como los indios charras atacaban continuamente a la ciudad y los campos que se cultivaban, los fundadores se retiraron a la Asuncin.

En este tiempo los guaranes de la provincia Guayra pidieron la proteccin de los espaoles contra los portugueses, que les hacan prisioneros y los vendan como esclavos. Irala quiso conocer el pas por s mismo, y parti con una compaa de soldados, llegando por tierra al ro Paran, un poco ms arriba de la famosa cascada de que he hablado en el captulo IV. Los guaranes de los alrededores les proporcionaron canoas, que les sirvieron para remontar el ro Tiete, por donde naveg hasta el segundo arrecife de Abaandab, donde fue atacado por las gentes del pas. Los venci, y despus de haber desembarcado recorri toda la provincia de Guayra y combati con frecuencia con los indios que le hacan resistencia. Volvi al Paran y mand arrastrar por tierra algunas canoas hasta por bajo de la catarata de que hemos hablado; hizo embarcar una parte de sus tropas y, conduciendo el resto por la orilla del ro, descendi algunas leguas ms abajo a fuerza de penas y fatigas, y aun perdi algunos hombres que se ahogaron en los remolinos del ro. Este incidente intimid a los guaranes, que le abandonaron, y l se volvi por tierra a la Asuncin.

En seguida Irala autoriz a Garca Rodrguez de Vergara, acompaado de sesenta espaoles, para fundar la ciudad de Ontiveros, en la costa oriental del Paran, una lengua por encima de la cascada, en el pas de los guaranes llamados canendiys. Esta fundacin se hizo en 1554.

Mientras que pasaba esto en el Paraguay se tomaban otras medidas en Espaa. Apenas Alvar Nez hubo llegado prisionero, se dio el mando del Ro de la Plata a Jaime Resquen, uno de los principales autores de su prisin y que lo haba conducido a Espaa. Se embarc; pero tuvo que regresar al puerto, y esto dio tiempo a Juan de Sanabria de intrigar para obtener la misma plaza, ofreciendo grandes ventajas, y lo consigui. En consecuencia, Sanabria comenz sus preparativos, que la muerte le impidi acabar; su hijo los continu, y despus de haber reunido cierta cantidad de gente y municiones lo remiti todo a Juan de Salazar, de quien hemos hablado, y que regresaba al Paraguay en calidad de tesorero general. Se detuvo los dos aos de la Corte, al cabo de los cuales se embarc para ir a ocupar su puesto, al que no lleg porque abord en Cartagena.

En 1552 parti de Sanlcar con tres buques, de los que perdi uno hacia el 26 de latitud, y fonde en el puerto de los Patos, en el Brasil. Esto ocasion grandes disputas en la tripulacin acerca del partido que deba tomarse. Salazar, acompaado de los que quisieron seguirle, se fue a San Vicente, un poco antes del 24 de latitud. Permaneci durante mucho tiempo entre los portugueses, pero al fin lleg por tierra, con sus gentes, a la Asuncin al comienzo de 1555, acompaado de este Melgarejo de que hemos hablado. Llevaba consigo el primer toro y las siete primeras vacas que se vieron en el Paraguay.

Los espaoles que no siguieron a Salazar tomaron por jefe a Hernando de Trexo, al comienzo de 1553, y fundaron la colonia de San Francisco, entre la Cananea y la isla de Santa Catalina. All se cas Trexo, y tuvo un hijo llamado Hernando de Trexo, que fue con el tiempo obispo de Tucumn, a donde llevo de la Asuncin una negrita esclava, que regalo a los jesuitas y que muri, hace poco tiempo, de mas de ciento ochenta aos de edad. Los colonos establecidos en San Francisco no estaban contentos, y se marcharon por tierra a la Asuncin, a donde llegaron al mismo tiempo que Salazar.

Poco tiempo despus, la vspera del domingo de Ramos de 1555, hizo su entrada en la Asuncin el primer obispo, Francisco Pedro de la Torre. Llevaba consigo a sus clrigos, y fue recibido con gran alegra. El obispo traa a Irala varios despachos, entre los que figuraba el nombramiento de gobernador con poderes extraordinarios. En consecuencia, tom Irala posesin; nombr diferentes empleados civiles; dividi los indios en encomiendas, regidas por las ordenanzas que redact, y de que hemos hablado en el capitulo XII, y envi a Nuflo de Chaves con tropas a la Guayra, para ver si se haba medio de establecer comunicaciones con algn puerto de la costa del Brasil y de defender los indios contra los portugueses.

Chaves parti en septiembre de 1555; recogi toda la provincia de Guayra y dio salvoconductos a muchos pueblos de guaranes para presentarlos a los portugueses en caso de agresin. Fue atacado con frecuencia y volvi victorioso a la Asuncin.

Irala, sin perder un instante, envi a Ruy Daz Melgarejo, con cien soldados de los que no tenan encomiendas, los cuales se deban reunir con los colonos de Ontiveros para repartirse los indios que Chaves haba subyugado, despus de haberles hecho prestar promesa de sumisin y homenaje. Tambin deban escoger, despus de una deliberacin general, el lugar mejor para fundar una ciudad. En consecuencia, al comienzo de 1557 fijaron el emplazamiento en la confluencia de los ros Peguiry y Paran, a tres leguas poco ms o menos al norte de la ciudad de Ontiveros, que se abandon por entonces.

Para facilitar el paso al Per, Irala, en el mes de abril de 1557 hizo partir a Nuflo de Chaves con doscientos veinte soldados, pertrechos y embarcaciones, ordenndole fundar una ciudad en el territorio de los indios xarayes. Apenas sali esta expedicin fue Irala al pueblo de It, donde cay enfermo; fue conducido en seguida a la Asuncin, donde muri a los siete das. Tena setenta aos de edad y fue llorando por todo el mundo. Era natural de Vergara, en Guipzcoa.

Nombr para sucederle a Gonzalo de Mendoza, su yerno, que fue reconocido en seguida y que dio parte de su nombramiento a Melgarejo, que fund a Ciudad Real, y a Chaves, que estaba ocupado en remontar el ro. ste reconoci la isla Cumplida, a la que dio el nombre de los Orejones; sigui remontando hasta la desembocadura del ro Jaur, que llam Puerto de los Perabazanes; all dej sus buques y se puso a buscar por el interior un lugar mas favorable a sus planes. Penetr por todo el pas que se llama hoy provincia de Chiquitos y Matogroso, donde recogi noticias de minas de oro. Los indios paysuris, xaramasis y samaracosis lo recibieron amistosamente; pero los trabasicosis le dieron un violento combate.

All fue donde recibi la noticia de la muerte de Irala, y en seguida resolvi fundar una nueva provincia independiente del Paraguay; pero cuando dio a conocer su proyecto casi todos sus soldados lo desaprobaron y se volvieron a la Asuncin, quedando solo unos sesenta con Chaves. Lleg con ellos al ro Guapay, y penetrando luego en las llanuras de Guelgorigota encontr a Andrs Manso, que vena del Per con una compaa para establecerse en aquellos cantones. Ambos disputaron a quin corresponda el derecho de conquista, y Chaves parti para Lima a fin de sostener all sus derechos ante el virrey. Este fall a favor de Chaves y declar el pas independiente, nombrando al mismo tiempo su hijo D. Garca de Mendoza gobernador. Pero ste qued al lado de su padre y envi a Chaves, con el ttulo de teniente gobernador, a la nueva provincia, con algunas tropas y pertrechos. Regreso, pues Chaves, y en 1560 fund la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, al lado del actual pueblo de San Jos, en la provincia de Chiquitos, a los 18 4 de latitud y 62 24 de longitud. Pero en 1575 se traslad la ciudad al lugar que hoy ocupa, a 17 4944 de latitud y 61 4330 de longitud. Algunos habitantes no acompaaron a los otros en este desplazamiento; unos fundaron el pueblo de San Francisco de Alfaro, y otros habiendo construido un buque, navegaron por el Mamor y luego por el Maran, acabando por arribar a Cdiz. Durante este tiempo el gobernador del Ro de la Plata, Gonzalo de Mendoza, castig a los agacs, que se haban vuelto insolentes, y muri el 1 de julio de 1558. En seguida se nombr para sucederle al otro yerno de Irala, llamado Francisco Ortiz de Vergara. Este padeci mucho a causa de una revuelta general de los guaranes, ya sometidos, que le libraron muchas batallas cerca del monte Acaay y no lejos de los riachuelos Yaguaris y Mbuyapey. Los indios de Guayra se sublevaron tambin contra l, pero todo se apacigu.

Cuando se pensaba en escribir a Espaa para dar cuenta del estado de los asuntos se vio llegar de Santa Cruz a Nuflo de Chaves, con su cuado D. Diego de Mendoza y otros, que venan a buscar a sus familias para llevarlas con ellos. Esto dio ocasin al obispo para persuadir al gobernado de partir con Chaves e ir a Charcas para medir a la Audiencia, all establecida, la confirmacin de su cargo. Como el gobernador segua ciegamente las indicaciones del obispo, hizo en seguida los preparativos del viaje, y en 1564, el gobernador, el obispo, Felipe de Cceres y ms de trescientos espaoles, de los que uno tena el titulo de procurador de la provincia, partieron para Charcas. Desembarcaron a los 19 18, y despus de haber atravesado la provincia de Chiquitos llegaron a Santa Cruz y despus a Chuquisaca. Inmediatamente el gobernador, apoyado por el obispo, hizo la demanda que era objeto del viaje; pero como haba otros que deseaban la plaza, ganaron al procurador mismo del Paraguay y ste acus al gobernador de haber abandonado su provincia, que dejaba sin defensa, nicamente para hacerse confirmar en el cargo, cosa que poda haber realizado sin dejar su puesto. La Audiencia no tom acuerdo alguno, y Cceres, que era del partido contrario al gobernador, se march con otros pretendientes a Lima, donde el virrey priv a Ortiz de Vergara del gobierno y nombr a Juan Ortiz de Zrate, a condicin de que su nombramiento fuera confirmado por el rey, clusula que se insert en el contrato.

En seguida Zrate nombr a Cceres teniente gobernador y lo envi al Paraguay, mientras que l parta para Espaa a fin de hacer confirmar su nombramiento. Cceres pas a Chuquisaca, donde se reuni con el obispo y otros espaoles que haban acompaado al gobernador, y parti para la Asuncin por el mismo camino que haba trado; fue atacado muchas veces por los indios y lleg por fin al comienzo de 1569.

Cceres, con arreglo a las rdenes que tena, descendi en seguida el ro de la Plata para buscar un lugar a propsito para fundar una ciudad. Al llegar de regreso a la Asuncin se encontr con que el obispo, resentido de que l haba figurado entre los contrarios al gobernador depuesto, se haba formado un partido para quitarle el mando. Esto lo determin a prender a algunos, y el obispo excomulg a todos sus partidarios. Se esperaba que Zrate llegara pronto, y Cceres descendi el ro de la Plata para encontrarlo cerca de la desembocadura; pero al fin, cansado de esperar, regres a la Asuncin. El obispo haba ganado a mucha gente y se dispona a hacer perder la libertad o la vida a Cceres. Este reforz su guardia, castig a algunos de sus enemigos y otros se retiraron. Nunca se haba visto tanta confusin y desorden. Por ltimo, en 1572, habiendo ido Cceres a misa, el obispo lo hizo prender, en la misma iglesia, por sus partidarios y en su presencia, encerrndolo en una prisin de que el mismo obispo guard la llave. Martn Surez de Toledo, principal confidente del obispo, se apoder del mando, y entre otras cosas orden a Juan de Garay reclutar gente para fundar una ciudad. En consecuencia, reuni el 14 de abril de 1573 ochenta espaoles, que iban de conserva con el buque que llevaba a Cceres, siempre con grillos y bajo la custodia de sus dos peores enemigos: el obispo y Ruy Daz Melgarejo. Pero cuando llegaron al brazo del Paran llamado de los Quiloazas, Garay entr en l con su gente y el buque sigui su ruta hasta San Vicente, en la costa de Brasil. All se deposit a Cceres en la crcel pblica, pero los portugueses lo pusieron en libertad y lo ocultaron; mas el obispo los excomulg a todos hasta que se lo devolvieron. El triunfo del obispo fue de corta duracin, porque poco despus, en este lugar mismo, y Cceres fue a Espaa, donde se aprob por completo su conducta. En cuanto a Garay, fund en julio de 1573 la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, de que he hablado en el captulo anterior.

En esto recibi una carta de Zrate, que adems de trescientos hombres que haba perdido en su larga navegacin acabada de tener ochenta muertos por los charras en la Colonia del Santo Sacramento. Peda a Garay vveres y tropas, y para obligarlo lo confirmaba en el gobierno de Santa Fe. En seguida se apresur Garay a hacer partir vveres, y se puso en marcha l mismo con treinta soldados y veinte caballos. Supo que Zrate haba pasado a la isla de Martn Garca y que haba mandado una parte de su tropa por el ro Uruguay a fin de fundar all una ciudad. Garay dio sobre este ro una gran batalla a los charras, y despus de vencerlos continu su ruta hasta que encontr a los espaoles fondeados en el ro de San salvador. Se fund all la ciudad de San Salvador y se dio a todo el pas el nombre de Nueva Vizcaya. Garay fue nombrado teniente general de Zrate.

Este fue inmediatamente a la Asuncin, y como desaprob formalmente todo lo que haban hecho los enemigos de Cceres, ellos le prendieron, y muri al fin en 1575. Dej por heredera a su hija nica, doa Juana, que estaba en Chuquisaca; y como su nombramiento era por la vida de dos personas, nombr por su sucesor al que se casara con su hija y por su tutor a Garay. Entre tanto dio el mando a su sobrino Diego Ortiz de Zrate y Mendieta. ste fue a Santa Fe para visitar la provincia; pero los espaoles se sublevaron y fue muerto por los indios del Brasil en Mbiaz, donde haba desembarcado.

Garay se haba trasladado Chuquisaca para casar a D. Juana, y tena arreglado el negocio con D. Juan de Torres de Vera y Aragn, auditor de aquel tribunal. Iba a verificarse la boda, cuando el virrey de Lima, que quera casar a esta heredera con otra persona, envi a Garay orden de suspender el casamiento e ir a verlo. Pero Garay, en vez de obedecer, aceler las cosas y lo celebr, y habiendo sido nombrado teniente por el nuevo gobernador, regres a la Asuncin y dej en Chuquisaca a los recin casados.

Apenas hubo Garay tomado el mando, cuando, a fines de 1576, envi a Ruy Daz Melgarejo con cuarenta espaoles a fundar una poblacin en Guayra. Fund a Villarrica del Espritu Santo, de que he hablado en el captulo XVI. Los habitantes de esta ciudad y los de Ciudad Real repartieron entre s, en forma de encomiendas, a los indios de esta provincia, y establecieron en regla los trece pueblos que haba ya y que haba ya y que haban sido reducidos o sometidos por Chaves en 1555 como antes hemos visto.

En seguida enganch ciento treinta espaoles y recorri las llanuras del ro Yaguar, que vierte en el Paran por encima de la gran cascada. Recorri igualmente las de Xerez, y el resultado fue la fundacin del pueblo de Perico Guaz, formado con los indios uars, y del de Jesuy, compuesto de guaranes. Fund tambin, junto al ro Jesuy, la colonia espaola de Talavera, que se despobl en 1650, por consecuencia de un ataque de los payagus. Llegado a la Asuncin en 1579, autoriz a Ruy Daz Melgarejo, acompaado de sesenta soldados y fundar la ciudad de Xerez, sobre el ro de Mbotetey, que se rene al Paraguay a los 19 2120 de latitud, cosa que se realiz en 1580; pero los habitantes abandonaron muy pronto esta colonia. Es necesario no confundir esta ciudad de Xerez con otra del mismo nombre fundada en 1593, cerca del nacimiento de ro Pardo, que viene de Camapun. Los colonos de stas pasaron pronto a las llanuras que llevan el nombre de la primera, y como su nmero estaba reducido a quince, acabaron por reunirse a los portugueses.

Por este mismo tiempo se traslad al antiguo emplazamiento de Buenos Aires, y la fund de nuevo, sobre sus mismas ruinas, estableciendo all sesenta espaoles, el da de la Trinidad de 1580. Dividi en encomiendas a los indios guaranes que haba en Monte Grande, en el valle de Santiago (hoy San Isidro y Las Conchas) y en las islas inferiores del Paran, y tambin fund el pueblo de Baradero con mbeguas.

Despus de tomar todas estas medidas pas Garay a San Salvador; hizo salir los habitantes y sigui remontando el ro con toda esta gente, para ir a la Asuncin; pero habiendo desembarcado, para dormir, a los 32 41 de latitud, fue sorprendido por los indios nuimanes, que lo mataron, con cuarenta de los suyos. El resto regres a la Asuncin.

Esperando la llegada del gobernador, Garay fue reemplazado por Alonso de Vera y Aragn, a quien su fealdad hizo dar nombre de Cara de Perro. Este con ciento treinta espaoles, penetr en el interior del Chaco hasta las orillas del ro Bermejo o Ipit, y fund el 15 de abril de 1585 una ciudad con el nombre de Concepcin de Buena Esperanza.

Mientras que el Ro de la Plata estaba gobernado por los tenientes del gobernador principal, Juan de Torres de Vera y Aragn, el virrey del Per lo retena en aquel pas y le haca formar causa, sin que le fuera posible trasladarse a la Asuncin hasta 1587. Al ao siguiente envi ochenta espaoles, mandados por Alonso de Vera, llamado por el apodo El Tupy, para distinguirlo del llamado Cara de Perro. Este destacamento fund la ciudad de Corriente, de que ya he hecho mencin en el capitulo XVII. Los colonos formaron encomiendas con los indios de aquel territorio, que se repartieron entre s. Tal fue el origen de los pueblos de los Guacars, Itati, Ohoma y Santa Luca.

Inmediatamente despus de esta expedicin el gobernador renunci su plaza y se retir a Espaa. No habiendo hecho sus sucesores ni descubrimientos ni conquistas, no he de hablar de ellos.



Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Séneca



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