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Capitulo Octavo. De los sapos, culebras, vboras y lagartos. Viajes por la America Meridional de Don Flix de Azara. Tomo I.

Felix de Azara. Viajes por la America Meridional.





CAPTULO VIII. DE LOS SAPOS, CULEBRAS, VBORAS Y LAGARTOS.

Yo no he odo croar que a una sola rana de Espaa en un pequeo estanque que se encuentra en la ciudad misma de Asuncin, lo que me hace sospechar que no se hallan fuera de all en el pas. En general no se distinguen las ranas de los sapos, y el ltimo de estos nombres se aplica a todos los animales de esta familia. En el Chaco hay algunos sapos que llegan a pesar varias libras, y hay otros muy grandes que se ven saltar en los terrenos bajos cuando hay humedad. No son ni demasiado pesados ni demasiado ventrudos, y se dira que tienen orejas rectas como cuernos. Se los encuentra a veces de talla mediana bajo los troncos de los rboles, y se dice que son venenosos, hasta el punto de que mueren los perros que los muerden. En todos los lagos y en todos los parajes inundados se oye frecuentemente un grito fuerte y plaidero, que se podra confundir con el de un nio de corta edad. Este grito procede de un pequeo sapo que no tiene ms de una pulgada de largo. Otro, que es blanquecino, grande como la rana de Espaa y salta acaso con ms ligereza, no se encuentra nunca ni en el agua ni el la tierra, sino solamente sobre las ramas de los rboles, entre las hojas de maz, entre la paja con que se cubren las casas en el campo, o bajo las tejas. Sube con facilidad, sea saltando, sea agarrndose a la corteza de los rboles o a las irregularidades salientes de los muros (1). (Es sin duda una ranita. Estos reptiles (batracios) se distinguen de las ranas y de los sapos por las pelotas lenticulares que estn en las extremidades de sus deseos, y con ayuda de las cuales pueden pegarse a los cuerpos lisos.-son semejantes a las que en Espaa se llaman <>- C. A. W.-) Su grito, que no es desagradable, se reduce a una slaba un poco diferente para el macho y para la hembra, que se responden el uno al otro. Solo se los oye cuando va a llover.

En el Paraguay se da generalmente el nombre de Boy a toda especie de vbora o de culebra, y se distingue cada una por nombres que conservar. Aunque yo nos las conozca todas, no dejar de nombrarlas en gran nmero.

Se sabe que estos reptiles son muy sensibles al fro, que los entumece totalmente; pero cuando el viento del Norte (viento caliente en este pas) produce un tiempo pasado, son ligeros, dispuestos y ms peligrosos que nunca. Ninguno de ellos sube a los rboles, excepto el curiy, que no pasa de las ramas mas bajas, y nunca lo he encontrado en el interior de los bosques. Viven ordinariamente en las llanuras, de las que prefieren los lugares ms bajos, porque all encuentran hierba bastante alta para ocultarse y aperes y ratones abundantes para alimentarse. Creo, sin embargo, que todos estos reptiles son anfibios y buenos nadadores. Marchan formando con el cuerpo repliegues siempre horizontales y apoyndose sobre sus escamas laterales, que pueden levantar. Comen huevos, aves, ratones, aperes, sapos, ranas, peces, grillos y otros insectos, y hasta se devoran unos a otros. Para atrapar su presa no emplean otro medio que la destreza y la sorpresa. Se aproximan poco a poco, porque no saltan nunca, y si ella tiene fuerzas para defenderse se le enroscan y la aprietan hasta fatigarla. Si esta presa es un animal de pelo la tragan, comenzando por la cabeza para que la introduccin sea ms fcil. No hay acaso en el mundo animal que tenga tantos enemigos como las culebras y las vboras de estas comarcas, pues que son perseguidas sin descanso por todas las especies de guilas, milanos, halcones, cigeas, garzas reales, iguanas y el hombre; adems, por los incendios, tan frecuentes en estas regiones, y por los individuos de la misma familia, que se devoran unos a otros; de suerte que su mortalidad diaria es ms grande de cuanto pueda calcularse. Para defenderse estos animales no tienen apenas otro recurso que morder o esconderse en los agujeros de los ratones y de los tatuejos, o bien en los pajonales o pastos en que la hierba es grande. No gastan mucho tiempo las cigeas y las garzas en coger a estos reptiles, porque la longitud del pico de estas aves y la del cuello les da gran ventaja. As, se apoderan de ellos al primer golpe, cogindolos cerca de la cabeza, que aprietan un poco para matarlos, y se los tragan en seguida. Pero las guilas y las dems aves de presa que no cazan mas que durante el da se ven obligadas a una lucha en toda regla. Para aproximarse a las culebras o a las vboras estas aves se presentan de costado, hacindose un escudo con una de sus alas, que llevan medio desplegada, dejndola caer hasta el suelo. Al mismo tiempo procuran picar al reptil en la cabeza, y as las matan, y se las comen despus de haberlas despedazado.

Aunque las culebras y las vboras tengan la misma forma y todo lo que llevo dicho les convenga igualmente, estos animales difieren, no obstante, principalmente en que las culebras no muerden o en que sus mordeduras no producen otros efectos que los que resultaran de una herida ordinaria, mientras que todas las vboras tienen un veneno ms o menos activo, generalmente mortal, y que algunas veces tambin produce su efecto al cabo de algunas horas. Hay personas que dicen que todas las vboras son vivparas y que sus pequeos, que son en nmero de cincuenta o sesenta, vienen al mundo en estado de subsistir por s, y que las culebras ponen huevos que se incuban al sol. Esta diferencia puede ser cierta, pero est contradicha por otras personas que pretenden que todos estos reptiles son igualmente vivparos. Otros dicen tambin que los pequeuelos de las vboras desgarran el vientre de la madre para practicarse una salida; pero es un error, porque he observado lo contrario en una quiririo que dio a luz cuarenta y cinco pequeuelos. Los habitantes del campo dicen haber sido testigos de un hecho muy singular que se refiere a las vboras exclusivamente. Cuando una hembra est en celo dicen que se rene una gran cantidad de machos de su misma especie y de otras, que se revuelven y forman una masa alrededor de la hembra, pero sin morderse unos a otros, aunque procurando todos satisfacer sus deseos. El pelotn que forman es del grueso de la cabeza. Sin embargo, este hecho parece contradicho por el gnero de vida de la vbora llamada quiririo, que parece formar parejas, como veremos. Voy ahora a indicar las culebras que conozco, y en seguida, las vboras.

El curiy es una culebra grande de un aspecto que espanta; pesada en tierra, pero no en el agua, imbcil y que no muerde. Este reptil vive habitualmente en los lagos y los ros o en sus alrededores, mas yo no creo que por la parte Sur pase del 31 de latitud. Sube a veces a las lanchas y barcos que navegan, agarrndose al timn, para comerse los pollos y hasta la galleta, segn se dice; algunas personas afirman que sigue la estela de los buques un da y otro. Debe, naturalmente, alimentarse de peces, de apares y acaso de nutrias y de pequeos quiyas o capibaras, porque stos son los animales que estn mas a su alcance. Cuando tiene satisfecha el hambre se sube sobre cualquier rbol pequeo o se cuelga de cualquier rama por medio del cuerpo, para dormir al sol. La mayor de estas culebras que yo he visto tena diez pies y medio de largo y su grueso igualaba a la pantorrilla de una pierna normal. Era manchaba de negro y blanco amarillento. Las relaciones de los conquistadores de Amrica exageran mucho estas medidas y consignan infinidad de fbulas acerca de esta culebra, que suponen era adorada por los indios; pero yo me atengo a lo que he visto, sin hacer ningn caso de estas exageraciones desmesuradas. Un gobernador de esta provincia escribi a la corte que algunas de estas culebras eran tan grandes que podan tragar no solo un hombre y un ciervo con sus cuernos, sino hasta una vaca, y que atraan desde lejos su presa con la fuerza de su aliento, los indios salvajes matan cuantas serpientes de esta clase encuentran y se las comen.

La que se llama boy-hoby, a causa de su color, es una culebra ms flexible que ninguna, muy ligera en la carrera, larga prximamente de tres pies, delgada en proporcin, de un verde claro, y siempre a he encontrado en los campos.

Tambin se encuentra la que se llama nuazo, que significa gusano de los campos. Es de la longitud del hoby, pero su cabeza es ms fuerte; el grueso total, un poco ms considerable; es menos ligera, tiene el cuello ms delgado, su color es de un pardo oscuro y su marcha muy pesada.

La que se llama vbora de dos cabezas no es tal cosa, sino un ser muy diferente y singular. Es larga como de un pie, de un color blanquecino argentado y brillante, del grueso del pulgar, el hocico muy puntiagudo, y sin cola, aunque todas las otras la tienen; su cuerpo termina bruscamente, sin la menor disminucin en su dimetro. Esto es lo que ha hecho darle el nombre que tiene, y que sin embargo no le corresponde, por carecer de las dos cabezas que se le atribuyen y porque no marcha reculando, como dicen algunas personas. Habita y vive como los gusanos ordinarios, siempre bajo tierra, de donde rara vez sale. Como esta culebra vive en galeras subterrneas que no tienen mas que el ancho necesario, aunque sean largas y profundas, se podra creer que no vive mas que de tierra y gusanos; pero yo he visto a una coger por la pata a un pollito que por azar haba entrado en el agujero. La culebra, sin salir de su nido, procuraba hacer entrar al pollo; pero no lo consigui porque era demasiado grueso y porque ningn nio lo impidi. Este reptil es muy pesado sobre el suelo, y como, segn presumo, no hay ms que un individuo en cada agujero, ignoro como se multiplica esta especie. Es comn en el Paraguay y yo no la he visto nunca ms all del 30 de latitud Sur. Voy ahora a indicar las vboras.

La acanin es de todas las especies la mayor y la ms comn en el campo. Puede tener cinco o seis pies de largo y es del grueso puo; de un gris claro, y la cabeza es grande en proporcin del cuerpo. He visto a una que trataba de tragarse, cogindola por la cola, a una culebra uazo de gran talla, y que sin embargo no la morda porque todos sus esfuerzos se reducan a procurar escaparse. He observado en esta ocasin, como en las otras, que cuando las culebras o las vboras estn ocupadas en tragar su presa nada las espanta y por cerca que se est de ellas continan tranquilamente su operacin, como si nada hubieran visto u odo. He observado igualmente que cuando su hambre est mitigada se duermen y permanecen como aletargadas. La acanin es tan ligera que salta a veces para morder las piernas de los jinetes que galopan. Se apoya sobre la cola para saltar, y esto es siempre reculando, de manera que para matarla hay que atacarla por delante. Es de todas las especies la menos venenosa, y su mordedura se cura frecuentemente con los escasos remedios que se conocen en el pas.

La quiririo es generalmente conocida por los espaoles con el nombre de vbora de la cruz, porque tiene una especie de cruz negra sobre la frente. Tiene prximamente dos pies de largo, el cuerpo en proporcin, la cabeza muy gruesa, el cuello delgado, y presenta hermosas manchas negras formando compartimientos. Es de las ms comunes y entra con frecuencia en las casas y las habitaciones en el Paraguay; se desliza a veces en las camas, como yo lo he experimentado por m mismo, porque me encontr una cuya mitad sala de mi lecho, donde estaba como colgada. Esto me determin a que no hicieran mi cama ms que en el momento en que me iba a acostar. Cuando una vez entra una, en cualquier parte que sea, se teme siempre encontrar otra antes de dos das, segn la experiencia ha demostrado. De aqu se sigue que esta vbora vive por parejas, macho y hembra juntos, y que su olfato es excelente. Por lo dems, es de las menos giles, y su veneno es tan activo que apenas puede escaparse a l. Se asegura que hay otra especie conocida con el mismo nombre, pero yo no la he visto.

No he visto mas que una sola vbora de la especie llamada boy-chiny en el Paraguay, lo que prueba su rareza y quiz tambin su poca fecundidad. Es muy pesada, larga, de cerca de tres pies; su cuerpo, vigoroso y no perfectamente redondo, mas bien en forma de prisma triangular, de un pardo claro mezclado de amarillento, manchado de negro, y se termina por una especie de campanilla bien conocida, que los espaoles llaman cascabel: su veneno pasa por ser muy activo.

Pero el de la andurie lo es mucho ms, pues que mata infaliblemente en muy poco tiempo. No obstante, esta vbora no es, mas gorda que el can de una pluma gruesa y su longitud no excede de un pie, de manera que puede esconderse en cualquier parte. Su color es de un pardo grisceo y apenas tiene agilidad. Habita ordinariamente en los campos, especialmente en los lugares donde hay pequeos matorrales; pero no es muy comn y yo no la he visto ms all del 28 de latitud Sur.

Con frecuencia he odo hablar de una vbora llamada boy-p, que no vi nunca y que se supone ser de las ms venenosas. Se dice que puede tener tres pies de largo, pero que su cuerpo es tan comprimido en toda su longitud que parece una correa de color oscuro. Se aade que cuneado est irritada se hincha.

Algunos espaoles llamaban vbora de coral a la que los naturales del Paraguay llaman boy-chumb, lo que significa vbora con cintura. Yo no la he visto mas que al Norte del 29; es muy pesada y como imbcil. No obstante, se dice que es la ms ardiente y la ms activa de las que forman el pelotn de que he hablado. Puede tener tres pies de largo; su cuerpo es redondo, su piel de la mayor belleza, de manera que es imposible confundirla con las otras. Todo su cuerpo, comprendida la cabeza, est dividido alternativamente por tres bandas: una de un blanco amarillento, otra negra y la tercera roja, continuado as hasta el extremo de la cola. Estos colores son tan vivos y tan brillantes, que se podra emplear la piel de este reptil para vainas de espadas y otros objetos de este gnero. En cuanto a su veneno, yo no he tenido ocasin de ver el efecto; unos dicen que es el ms activo de todos; otros sostienen que este animal no es venenoso y que pertenece al gnero de las culebras; otros aseguran, pero sin verosimilitud, que no muerde, pero que pica con la punta de las colas.

Felizmente ninguna de estas vboras ataca a nadie y no muerden mas que para defenderse, es decir, cuando se las ataca o cuando tienen miedo. Esto es tan verdad, que estas vboras, para abrigarse, se deslizaban con frecuencia bajo la piel de vaca que me serva de lecho, o a mis gentes en pleno campo, sin hacernos ningn dao.

Algunas veces tambin las sentimos pasar sobre nuestras piernas o nuestro cuerpo, y en estas ocasiones no se corre peligro alguno estndose quieto. Considerando estas vboras relativamente las unas a las otras, parece que la actividad del veneno est en razn inversa de su tamao, porque el de la especie mayor no es siempre mortal y el de la ms pequea lo es siempre. Parece igualmente probado que esta misma actividad est en razn directa de la poca agilidad de estas vboras; porque al menos giles, tales como la quiririo, la chiny y la andurie, son ms venenosas que la acanin, que es de todas la ms ligera. En efecto, parece natural que la especie menos gil tenga un gnero de defensa ms eficaz. Independientemente de todo esto, la actividad del veneno depende mucho del calor o de la estacin, porque cuando hace fro estos animales apenas muerden y su mordedura no es peligrosa. Esto depende tambin, naturalmente, del grado de irritacin del reptil y tambin del sujeto mismo que recibe la mordedura. En efecto, los caballos y los perros no dejan nunca de hincharse y morirse al cabo de tres o cuatro horas, y hay personas que afirman que las mordeduras de estas vboras no son casi nunca mortales para los sujetos que estn muy atacados del mal venreo.

El medio que yo empleaba para conservarme de las vboras estaba reducido a llevar siempre buenas botas. En efecto, aunque las perforan con sus dientes, el veneno no penetra jams la carne. Adems, yo tena cuidado de ir a pie lo menos posible por los pastos, y cuando era necesario detenerme para comer o para dormir, tena cuidado, antes que nada, de reunir todos mis caballos y hacerles que patearan el terreno para que salieran las vboras si las haba.

Por lo dems, no se conoce en el pas ningn especfico contra esta clase de veneno; pero como los enfermos quieren siempre remedios, algunos les hacen beber aceite, cuando lo hay a mano, y as he salvado yo a algunos de mis hombres. Otros ponen sobre la herida la mitad de una cebolla caliente, cortada horizontalmente; otros chupan fuertemente la herida y otros hacen una ligadura por debajo con una correa de la piel de la especie de ciervo llamada guazuty. La mayora de los mordidos mueren, y los que escapan quedan medio locos o imbciles.

El lagarto mayor no pasa de los 31 Sur. En el Paraguay se le llama yacar (1). (El yacar, Jacare sclerops Schn., es cocodrilo del grupo de los aligatridos, propio de la Amrica del sur. -Nota D.-); algunos espaoles le llaman caimn. Se le encuentra en casi todos los lagos, y hasta en los ros cuya corriente no es fuerte: con frecuencia no se ven mas que sus ojos fuera del agua; pero hacia el medioda sale para dormir sobre la arena de la orilla, y apenas oye ruido se precipita en el agua. Su longitud total es de ocho pies, de los que la cola hace casi la mitad. La forma de esta cola es singular: su mitad posterior es triangular y prismtica, y se ven elevar a lo largo de ella escamas en forma de espina. La cabeza es plana por encima, larga, y el hocico tan hendido, que desde el ngulo de las fauces hasta el extremo del hocico hay catorce pulgadas. Este reptil no tiene dientes incisivos; la mandbula inferior empieza en la punta por dos ganchos, o dos dientes caminos de una pulgada de largo; estos dientes salen hacia arriba por dos agujeros perforados en la mandbula superior, cuando la boca esta cerrada. Se encuentran a continuacin, a cada lado, dos dientes cilndricos no cortantes; despus, otro diente incisivo, en seguida, seis molares, seguidos de otro incisivo, y, por ultimo, ocho molares enteramente semejantes a los otros. Los dientes estn dispuestos lo mismo en la mandbula superior, y todos estos incisivos y molares estn colocados de manera que se dira que el animal no puede hacer uso de ellos para cortar, ni aun para desgarrar su presa, y que se ve obligado a tragar los peces sin mascarlos. La parte superior del cuerpo est recubierta de una piel de color oscuro, por debajo de la cual hay escamas impenetrables a las balas de fusil. Igualmente las hay por la parte inferior del cuerpo, de modo que no se le puede matar ms que hirindolo en los ojos, que son muy pequeos, o en los flancos; y no obstante, nunca cae del primer golpe.

Pone unos sesenta huevos, del grueso de los de una oca; son blancos, y sus cscaras, bastas; los entierra en la arena y deja que el sol los incube. Los indios salvajes comen con gusto los huevos, as como la carne del yacar, que es blanca y muy buena. Se reconoce generalmente el lugar donde se encuentra este animal por el olor a almizcle que despide, y se dice que tiene cerca de los riones dos bolsas que estn llenas de este licor. No se aleja del agua y su marcha es pesada, por lo que no se le teme en tierra. Yo he, sin embargo, observado que uno de estos lagartos cogi un da con la boca a un perro de aguas que nadaba y lo arrastr al fondo del ro, donde lo ahog, y que se encontr al da siguiente el cadver entero. Muchas relaciones y muchas historias de Amrica hablan de un caimn o cocodrilo que, segn esos autores, devora los hombres y los cuadrpedos y los persigue vivamente en tierra, donde se pretende que es muy ligero. Estos autores nos cuentan la manera de cazarlo, y el padre Gumilla, en su descripcin del Orinoco, pas donde yo creo que nunca estuvo, aade que estos caimanes tienen en el estmago un depsito de guijarros. Pero aquellos a que me refiero son exactamente como he dicho, ni ms ni menos, y si esos de que hablan son de la misma especie, como yo presumo, las relaciones de referencia tienen necesidad de modificarse para ser conformes a la verdad.

La iguana es un lagarto que no pasa de los 28 hacia el Norte. Habita en los lugares secos y sobre el borde de los bosques; pero cuando se la persigue se arroja tambin al agua, si la encuentra a su alcance. Corre muy de prisa y se alimenta de frutos, de sapos, de vboras, de huevos y de pollitos. No sube a los rboles y hace agujeros, donde pasa el invierno dormida o entorpecida y sin comer. Su longitud total es de 44 pulgadas, de las que la cola hace 27 1/2. Tiene cinco dedos en las patas de delante y otros tantos en las de atrs; el yacar no tiene mas que cuatro en stas. Tiene el agujero auditivo cubierto por una membrana ligera y transparente, y su lengua est hendida a una pulgada de su extremo. Sus dientes son gruesos y crnicos; los molares, cilndricos; su cuerpo est cubierto de pequeas escamas perladas y otras negras, que forman filas transversales; pero en la cola se ven los anillos, alternativamente, de uno y otro color.

El teyu-guaz habita prximamente los mismo lugares que la iguana, pero sobre todo desde el 28 de latitud hacia el Norte. Sus costumbres son absolutamente las mismas; es largo de 37 pulgadas y 1/2, de las que 21 3/4 corresponden a la cola. Se parece tambin a la iguana por sus dedos, su lengua, sus rganos auditivos y su forma. Tiene a lo largo de la espina dorsal una banda negra y otra a cada lado. Estas tres bandas estn separadas por lindos dibujos de escamas blancas y negras. Las ocho ltimas pulgadas de la cola son igualmente negras, y el resto est ornado de dibujos dispuestos transversalmente y separados por bandas negras. Yo creo que los machos tienen el vientre menos grueso que las hembras y que no tienen bandas o lneas negras en el dorso ni en los costados y dispuestas a lo largo, y que estn, por el contrario, salpicadas transversalmente de lneas negras separadas por dibujos.

El lagarto verde, o teyu-hoby, es muy comn en los matorrales, donde se le encuentra a fin de octubre; a la entrada del invierno se oculta en sus agujeros. Tiene nueve pulgadas de largo, comprendida la cola, que es de 5 1/2. Difiere de los dos precedentes en que solo tiene cuatro dedos en las patas posteriores, como el yacar. Sus colores son muy bellos; su cabeza es de un verde de esmalte, que se prolonga formando una lnea a lo largo de la espina dorsal, y esta lnea est flanqueada por otras dos, que comienzan en la cabeza y que son violetas; sigue otra muy estrecha, de un blanco vivo; despus otra de un violeta ms claro, un poco mezclada de negro; luego, otra lnea blanca, en forma de pequeo cordn, y, por ltimo, una lnea violeta. Estas bandas o lneas continan hasta el extremo de la cola, pero el verde degenera pronto en violeta.

Hay en el Paraguay un camalen, que no huye, como los lagartos, al aproximarse a l, sino que espera con la boca abierta e inflando su piel, y sobre todo la de la mandbula inferior. Tiene la cabeza mas corta que los lagartos, de los que difiere tambin en que su lengua no es hendida, sino redonda, gruesa y tan ancha que le llena la boca, como la de los sapos. El agujero auditivo es tambin ms pequeo, colocado ms atrs, y coincide con el ngulo de la boca. Pone siete huevos blancos, y, por lo dems, se parece por su forma al lagarto de que he hablado. Su longitud total es de 8 pulgadas 5/6, de las que la cola mide 5 1/2. Se le ven sobre el cerviguillo dos lneas de color amarillo oscuro, que se extiende sobre la espina dorsal hasta la cola, y que estn acompaadas de cada lado por otra lnea ms clara y ms ancha. Lo mismo sucede en la cola; pero sta tiene adems a los lados manchas triangulares de un amarillo pardo.

Se encuentra en los mismo lugares otro camalen que espera tambin a su agresor con la boca abierta e inflndose la piel. Vive sobre los rboles, donde salta de rama en rama, apoyndose un poco sobre la extremidad de la cola, que encorva. Yo tuve uno, durante un mes, en mi cuarto sin que tomara ningn alimento. Su faz parece a la de un lagarto verde, sus dedos estn dispuestos lo mismo; pero la nariz est en medio del espacio comprendido entre los ojos y el hocico no se percibe el agujero auditivo, que debe de ser muy pequeo. Su longitud total es de 13 pulgadas y 1/2 de las que la cola forma 8 3/4. La cabeza es de un color blanquecino pardo. Del ngulo posterior del ojo sale una raya negra, que despus de haber seguido el cuello se termina en lnea curva en la raz del brazo. Despus de sta viene otra, que cae paralelamente al hombro, y se ve bajo los ojos otra que llega igualmente a la raz del brazo. Lo que tiene de ms notable en el cuerpo se reduce a algunas manchas blancas, de ms de dos lneas, y otras que son negras y dispuestas igualmente sobre un fondo pardo. Los flancos son blanquecinos con rayas negras y estrechas, que caen en zigzag y de travs. Sus colores son ms o menos vivos.

S que hay an en el Paraguay otro camalen, que yo no he visto, pero que se dice es muy semejante por su forma a un sapo, aunque difiere en que tiene una larga cola delgada, como la de un ratn.

Hay un pequeo lagarto muy feo, de cabeza corta, que tiene sobre cada ojo un pequeo tubrculo y todo a lo largo de la espina dorsal, hasta la mitad de la cola, una especie de espiga o filo muy notable. Tiene 7 pulgadas y 1/6 de largo, de que la cola forma 4 1/2, y cinco dedos en todas las patas. La parte alta, desde el cuello hasta la cola, es de color oscuro, as como las cuatro patas; pero el cerviguillo es ms claro y atravesado por lneas ms oscuras. Se entrevn tambin cinco ngulos, formados por lneas negras, de los que el vrtice est dirigido hacia atrs. La cola se semeja al dorso.

Hay an otro lagarto, mucho mas pequeo y de un color bastante mas oscuro que la lagartija comn de Espaa, y cuya cola es mucho ms larga.

 

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Nadie suspira de alegría, sino de pesar y melancolía.
Agua de san Juan, quita vino y no da pan..
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